Al darse cuenta casi como un hecho que el candidato de “ultraderecha” ganó los próximos comicios del 14 de diciembre, Chile pasa a ser otro de los países de la región que en los últimos tiempos deja atrás a los gobiernos de izquierda por decisión de las mayorías. Recientemente lo hizo Bolivia, donde el 20 de octubre, Rodrigo Paz, considerado “centrista”, se convirtió en el nuevo presidente tras casi 20 años de gobierno de izquierda. ¿Su posición sobre la administración de Nicolás Maduro? No representa los valores de democracia y libertad. También invitó a la líder opositora María Corina Machado a su investidura. En Honduras aún no hay resultados definitivos de los comicios del 30 de noviembre, pero gane quién gane, Salvador Nasralla (derechista del Partido Liberal) y Nasry Asfura (conservador Partido Nacional apoyado por EEUU), la izquierda queda fuera del poder. El 27 de noviembre, San Vicente y las Granadinas también giró a la derecha al ser derrotado el primer ministro Ralph Gonsalves, aliado de Maduro, que sumaba 24 años en el poder, por Godwin Friday, de centroderecha. Internacionalistas consultados por Efecto Cocuyo señalan una mezcla de alternancia política, propia de regímenes democráticos con una profunda polarización entre las tendencias políticas, además de demandas no satisfechas de la población, que más que ideologías, aseguran, evalúan políticas y condiciones de vida. A Venezuela puede decirse que no la dejaron, puesto que según el 85% de las actas divulgadas por la oposición, Edmundo González derrotó a Maduro con el 67% de los votos sobre el 30%, pero el chavismo que se erige como izquierda en Miraflores no reconoció los resultados y decidió mantenerse en el poder con el apoyo de la Fuerza Armada. A casi cinco meses de las presidenciales del 28 de julio de 2024, el Poder Electoral sigue sin mostrar las actas de votación. Voto castigo no ideológico Para el internacionalista Luis Daniel Álvarez, es “desfasado” analizar el mundo con las categorías de derechas o izquierdas. A su juicio, el dilema actual es entre “democracias y dictaduras”. “Se aplica una realidad pendular que es esa alternancia que se presenta donde ya la habíamos vivido. Una época en la que gobernaba la llamada izquierda en el continente y se dio una sustitución por denominados gobiernos de derecha, lo vimos en Argentina, cuando gobernaba el Kirchnerismo, luego ganó Macri. Pareciera que la gente migra de una posición a otra porque no se terminan dando los elementos para satisfacer las demandas de la sociedad”, sostuvo el exdirector de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. No cree que entre el electorado predomine el tema ideológico en los cambios de gobierno, sino la percepción de que no se resuelven los problemas.“Boric podría considerar un hombre de izquierda, pero lo más probable es que estas elecciones las gane José Antonio Kast. ¿Eso quiere decir que la sociedad chilena es de derecha ahora y era de izquierda hace cuatro años? aseveró. En Chile, sondeos dan como ganador al ultraderechista Kast para segunda vuelta del 14 de diciembreAl ganar la presidencia boliviana, Rodrigo Paz declaró que «la ideología no da de comer», sino el derecho al trabajo, la seguridad jurídica, el respeto a la propiedad privada y la certidumbre sobre el futuro del país. También cree que en 20 años, el país perdió «geopolítica y geoeconómicamente». los últimos seis años, una importante pérdida del poder adquisitivo producto de la disparidad cambiaria con el dólar y escasez de combustible “En Uruguay gobernaba la llamada derecha, van a elecciones (2024) y gana Yamandú Orsi del Frente Amplio, por lo que de nuevo, no creo que haya una vertiente ideológica, sino el hartazgo de una forma de gobernar y la gente vota por algo totalmente contrario. Es una realidad donde se han venido perdiendo los matices y terminamos circunscritos a una idea de ir a extremos”, reiteró Álvarez. Alternancia Este 3 de diciembre, iniciado en Chile, la campaña electoral de cara a la segunda vuelta presidencial. Aunque la comunista Jeannette Jara ganó la primera vuelta el pasado 16 de noviembre, sondeos atribuyen al líder del Partido Republicano, 51,1% de los votos, mientras que el aspirante de la coalición Unidad por Chile, obtendría 34,9 % de los sufragios, los chilenos votaron contra el proceso constituyente planteado por el actual presidente Gabriel Boric, por considerar que las propuestas para mejorar el sistema de salud, educación y pensiones eran neoliberales, a la vez que exigen soluciones al problema de la inseguridad y la lentitud de la reactivación económica tras el estallido social de 2019 y la pandemia. es decir, las materias primas tenían precios muy altos y países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, aprovecharon una bonanza económica. Ello coincidió con unas medidas redistributivas de gobiernos de izquierda en la región y por ello se sintió más estabilidad. Ahora ese ciclo terminó, salimos de una pandemia, la polarización en la región ha aumentado y, en cuanto a los gobiernos, hay una mayor rotación entre partidos que gobiernan y de oposición”, expresó el internacionalista Iván Rojas. El directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri) coincide con Álvarez en que el giro no es particularmente ideológico, sino una alternancia de las fuerzas políticas en los países. «Sé que somos un país pobre, pero podemos hacer mucho más con lo que tenemos que lo que estamos haciendo actualmente. Exhorto a todos a trabajar en ese sentido», declaró el viernes en San Vicente y las Granadinas, al derrotar a Gonsalves, aliado cercano de líderes de izquierda en Latinoamérica, en particular del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, del cubano Miguel Díaz-Canel y de Maduro. quedando “sola” en la región, puesto que prácticamente los únicos gobiernos que parecen ser incondicionales son los de Cuba y Nicaragua, donde no existen regímenes democráticos. Pese a ser de izquierda, Boric nunca fue cercano y desconoce a Maduro como presidente reelecto. Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro y Brasil, Lula Da Silva, tampoco han reconocido a Maduro, aunque rechazan el actual despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe. mantiene distanciada de Miraflores. Älvarez cree que Lula Da Silva podría repetir una vez más en la presidencia de Brasil en los comicios de octubre de 2026 y si bien Petro no está en su mejor momento para que su sector se imponga en los comicios de mayo de 2026, una “dispersión” de los factores de oposición podrían favorecerlo “Una vez dijo Teodoro Petkoff que no puede hablarse de una sola izquierda, sino de dos por lo menos. No podemos comparar, más allá de ciertas actitudes y de las retóricas que llevan Boric, Lula, Orsi, a la posición que tiene el gobierno de Nicaragua, de Venezuela, el de Cuba. Retratarse con estas experiencias (Cuba, Venezuela y Nicaragua) pueden ser un plomo en el ala para estas opciones porque hay cuestionamientos sobre lo que ocurre en esos tres países”, diferencia Álvarez. Desde su punto de vista, un abordaje de la situación venezolana trasciende a quien gobierne cada país porque es una preocupación en general. “Hay países que van a insistir en que la solución a la coyuntura venezolana es una negociación y eso es un argumento muy lógico. Es una propuesta de tratar de que la comunidad internacional impulse un proceso de conversación para tratar de encontrar, con acompañamiento internacional, una salida menos traumática posible a lo que vive Venezuela. Hay otras posturas, la de Milei en Argentina, Kast en Chile, que son más duras por estar si se quiere más alineados al modelo estadounidense, eso entrará en pugna también, pero la coincidencia es que hay que atender la situación venezolana”, resaltó Álvarez. Rojas sí cree que el ascenso de gobiernos de derecha debilita más a Maduro en la región, pero recuerda que desde 2018, cuando la legitimidad de su gobierno comenzó a ser cuestionada, su estrategia se basó en conservar a los importantes socios que tiene en la región y en el mundo, en este último caso China, Rusia e Irán y tratar de rescatar o profundizar las relaciones cuando se trata de gobiernos de izquierda, aunque sin muchos resultados. que la administración de Maduro ha vulnerado derechos fundamentales, lo que “justificaría” una actuación “por la fuerza”. “Lo que le puedo decir al señor Maduro es que ojalá que se vaya, y le quedarán 98 días”, expresó el 3 de diciembre, en entrevista con un medio radial chileno, en alusión a su toma de posesión. En Honduras, Nasralla ha dicho que si gana las elecciones romperá relaciones con Venezuela porque Maduro «destruyó» la economía, la democracia y las instituciones de su país. Asfura, de quien Trump afirmó que puede ayudar a combatir “narcoterroristas” en América Latina, igualmente adelantó que si llega a la presidencia “enfriará” las relaciones diplomáticas con Miraflores. Estos pronunciamientos sobre el caso venezolano, resaltan Álvarez, les genera a los candidatos centímetraje y debate en la opinión pública. la interrogante sobre cómo se moverá políticamente la región en un corto y mediano plazo.“El futuro de la región en este momento es un poco incierto. Las ideas de unión Latinoamericana, de cooperación que impulsaron la Celac, por ejemplo, que fue un esfuerzo de gobiernos tanto de izquierda como de derecha, sin demasiado distingo. Ese tipo de iniciativas en este momento son difíciles porque hay mucha fragmentación, la retórica está muy subida de tono, con Trump como actor fundamental en la región, igual Milei, con posturas muy duras hacia gobiernos con los que no comulgan ideológicamente o tienen otras diferencias”, advirtió Rojas. Agregó que es difícil que en la actualidad ocurran grandes avances en la cooperación e integración regional. Sostiene que más bien se está en una etapa de “retroceso” en este sentido, no sólo en América Latina, sino en el mundo, donde el multilateralismo, afirmó, experimenta “momentos complicados”.



