El presidente Javier Milei ha dado la orden a su gobierno de presentar un proyecto de ley al Congreso de Argentina pidiéndole que apruebe la adhesión de la nación a la nueva “Junta de Paz” de Donald Trump. Trump inauguró el organismo al margen del Foro Económico Mundial en Davos la semana pasada, presentándolo como un mecanismo para promover lo que describió como “paz duradera” en regiones afectadas por conflictos, particularmente en Medio Oriente. Líderes y altos funcionarios de 19 países, incluida Argentina, comparecieron junto al presidente de Estados Unidos para firmar la carta fundacional de la junta. La iniciativa ya ha suscitado el escepticismo de varios aliados tradicionales de Estados Unidos. Francia y Gran Bretaña han expresado públicamente dudas sobre el alcance y la credibilidad del proyecto, en medio de preocupaciones sobre su gobernanza y la posible participación del presidente ruso Vladimir Putin. Las fuerzas de Rusia han estado luchando en Ucrania desde la invasión a gran escala lanzada en 2022. Milei, uno de los aliados políticos internacionales más cercanos de Trump, ha reorientado drásticamente la política exterior de Argentina desde que asumió el cargo en diciembre de 2023, priorizando el alineamiento con Washington y distanciando al país de los foros multilaterales que ha criticado como ineficientes o impulsados ideológicamente. Su administración ha cultivado estrechos vínculos con la Casa Blanca de Trump, enmarcando la relación como central para la estrategia global de Argentina. Para formalizar la participación de Argentina en la Junta de Paz, el gobierno de Milei planea buscar la ratificación de ambas cámaras del Congreso, la Cámara Baja de Diputados y la Cámara Alta del Senado. Si bien el poder ejecutivo puede firmar estatutos internacionales, se requiere la aprobación del Congreso para el pleno cumplimiento legal. Las sesiones extraordinarias del Congreso, convocadas por el Presidente antes del calendario legislativo regular, están programadas para comenzar el 2 de febrero y durar hasta fin de mes. Fuentes gubernamentales en la Casa Rosada reconocen que la apretada agenda hace poco probable una aprobación total durante esas sesiones, pero dicen que el objetivo es asegurar el respaldo preliminar antes de la ratificación final en marzo. En los últimos días, la cuenta oficial X de Board of Peace ha publicado una serie de posts dando la bienvenida a sus miembros fundadores. Además de Argentina y Estados Unidos, la lista incluye a Camboya, Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bahréin, Bulgaria, Hungría, Egipto, El Salvador e Indonesia. De los 20 firmantes, sólo un puñado están clasificados como democracias plenas, y Estados Unidos es el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas entre ellos. Aunque inicialmente se presentó como un marco para supervisar la reconstrucción de Gaza después de la guerra, los estatutos de la junta no limitan explícitamente su mandato al territorio palestino. La amplitud de sus objetivos declarados, combinada con su diseño institucional, ha generado dudas entre los diplomáticos sobre si pretende operar como un foro paralelo a las Naciones Unidas (ONU), una organización que Trump ha criticado repetidamente. El organismo estará dirigido por Trump, que tiene poder de veto sobre todas las decisiones y controla la agenda institucional. Los países que buscan un “puesto permanente” en el organismo deben pagar mil millones de dólares. Sin embargo, Argentina no tendrá que pagar porque aún no ha decidido si aspira a ser miembro pleno y tiene un período de gracia de tres años para tomar esa decisión. – Noticias relacionadas con TIMES/NA



