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Saturday, January 31, 2026

El eje de Francesco Mariotti no estaba en lo ideológico, sino en los materiales con los que trabajaban.

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El sábado 29 de noviembre de 2025, se inauguró la muestra El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti – Luy (1964-2024), la cual puede verse en el Museo de Arte de Lima (MALI) hasta el 26 de abril y en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) hasta el 19 de abril en el MAC. Bastan las señas cronológicas para tener una idea de su magnitud: seis décadas de trabajo de la pareja conformada por Francesco Mariotti y María Luy. 200 obras que dialogan con la “tecnología, la colectividad, la naturaleza y el compromiso social”. Es un proyecto grande que abarca cuatro salas entre el MALI y el MAC. Sin embargo, el pasado jueves 22 de enero, falleció Francesco Mariotti. Tenía 82 años. Francesco Mariotti nació en Berna, Suiza. Y desde muy niño, a los nueve años, vino a vivir a Perú. Luego de un paso formativo y creativo en el extranjero, Mariotti regresó a Perú. Eran los inicios de los años 70, período marcado, en todo el mundo, por la intensidad política, el cuestionamiento existencial y la inquietud social. Cuando se aprecia El pensamiento es un jardín híbrido, vemos el testimonio de la intensidad del ánimo; nos pone en bandeja una sensibilidad, como la de Mariotti, que, en lugar de transitar en las parcelas de la introspección, buscaba proyectarse hacia afuera en sintonía con las emociones encendidas de esos años. En Perú, recordemos, el gobierno de Juan Velasco venía impulsando una política de valoración cultural popular cuyo objetivo era darle peso a la identidad nacional. Ese escenario entusiasmó mucho al artista. No olvidemos que en la cartografía expresiva de Mariotti entraban todos los elementos, desde los tecnológicos hasta los condenados a ser desechados, a saber. Sobre esta etapa de Mariotti, La República conversó con el artista plástico Fernando Bedoya. -A razón de la inauguración de El pensamiento es un jardín híbrido, noté una alegría compartida en el circuito. Pero no deja de ser desconcertante que haya partido en medio de una muestra de magnitud importante. -Es una gran pérdida, porque finalmente Mariotti era supercholo. Por más iluminado y tecnológico que fuera, él tenía una pasión por lo popular. Yo estuve el día de la inauguración de la muestra; quise saludarlo, pero no estuvo ahí y alguien me comentó que no estaba bien de salud. Así se presentan las cosas, ya que esta retrospectiva es como una despedida. Tenía la sensación de que todavía tenía para un tiempo más. Lo recuerdo mucho porque, siendo una persona mayor que nosotros, tenía una apertura. Era una persona a la que le gustaba conversar con los jóvenes e involucrarse en sus procesos creativos. -Mariotti era una persona que viajaba mucho; Estaba atento a lo que sucedía en cuestiones de arte. Cuando regresa a Perú, lo hace teniendo un nombre. ¿Qué crees que lo sedujo de los jóvenes artistas de esos años? -Yo creo que Mariotti vio en nosotros un aspecto que no había visto mucho: el humor. Yo venía de ver las experiencias del conceptualismo latinoamericano que era totalmente solemne y anglosajón. Había visto también el conceptualismo argentino que era más arte en los medios, era más sociológico y había humor. En Perú, las escuelas de arte y la cuestión académica siempre han sido solemnes. Yo pienso que eso es lo que se llevó Pancho de nuestro encuentro. Nosotros tomamos de él una técnica, pero él tomó de nosotros un rescate del humor y la ironía que la teníamos Juan Javier Salazar y yo. “Sin Título (Reforma Agraria)” (1974). Imagen: MALÍ. -¿Cuáles eran sus inquietudes principales? La muestra proyecta un voltaje político fuerte, en especial en los materiales del 70. -Pancho provenía de la máquina del arte moderno donde la cuestión conceptual, la emergencia y la procedencia venían del arte precolombino. Por eso él termina quedándose acá, porque él es consciente de esas cosas. Él se da cuenta de que esa máquina de la abstracción europea venía del tejido precolombino. Eso amor ve, eso es clarísimo. Lo que pasa es que él la agarra por la óptica, el arte cinético y la electricidad. Pancho era un leninista. Él básicamente es un tipo leninista, o sea, como suizo, era muy leninista. Lenin tuvo mucha influencia en las vanguardias suizas y europeas. La electricidad estaba con Pancho. Su padre fue presidente de una compañía local de electricidad. En esos años, en Lima no había tanta luz eléctrica como la que vemos ahora. Barranco era un pueblo. Francisco Mariotti. Foto: Facebook MALÍ. -Era un artista muy político, entonces. -Mariotti era un tipo político, tenía la ideología bien puesta. Su propuesta calzó con una política de gobierno que apostaba por la identidad, pero creo que es un error que se le estudia desde lo ideológico. El eje de Mariotti no estaba en lo ideológico, sino en los materiales con los que trabajaban. Él quería que el arte estuviera en las calles, que las personas intentaran tener un diálogo con su propuesta; no quería que el arte se encontrara en salas a las que nadie va. Esa intención de intervenir en el espacio público la tuvo en los 70 y la aprovechó. Le interesaba el arte posindustrial, de donde sale el arte povera (el arte pobre). Él estaba cerca del arte povera como también lo estaban Eielson, Alberto Guzmán y Rodríguez Larraín. Coco Bedoya. Foto: Marco Cotrina. -El Perú es arte povera. -El Perú es arte pobre. No es lo que se ve en San Isidro, Miraflores, Barranco. Chorrillos y Magdalena. Mariotti era un artista conceptual que trabajaba con materiales básicos. La obra de Mariotti era cinética, eléctrica, pero solemne. En Perú encuentra otro aire; Aquí halló la ironía. Mariotti organiza lo de Contacta 72 porque quería integrar a los artistas; era consciente de la época que estaba viviendo. Mariotti era un artista hippie y nosotros éramos artistas punks. -En la muestra, tanto en el MALI como en el MAC, está ese espíritu de hacer las cosas sin depender de la importancia del material. Es algo muy motivador para cualquier artista. -Por supuesto. La propuesta de Mariotti es fresca. Esta etapa de Mariotti pasó hace más de 40 años y muchas de las cosas que hizo aún no están cerradas. Es una obra muy sugerente para cualquier joven. Yo lo conocí en Contacta 72, era 11 años mayor que yo y siempre estuvo abierto. Cuando nuestro grupo Paréntesis hizo Contacta 79, Mariotti no participó directamente, pero sí estuvo con nosotros. Era un hombre que acompañaba a los jóvenes. Esa actitud se vio también en el colectivo EPS Huayco en los 80. El uso de la electricidad y la experimentación es su legado. Hay que mirar con más atención esta etapa de Mariotti. -Lo experimental y los psicotrópicos están muy relacionados. No se escribe mucho de ello últimamente. -Siempre se han usado los psicotrópicos en el arte. Esto ya lo han señalado otros. Lo que pasa es que ahora los historiadores del arte escriben con Mejoral.

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