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Monday, February 16, 2026

Machado no descarta elecciones este año y Jorge Rodríguez con otras prioridades: el cuándo y cómo de nuevos comicios en Venezuela

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La líder opositora María Corina Machado no descarta nuevas elecciones presidenciales en Venezuela este mismo año. Pero el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, en sintonía con el gobierno de Estados Unidos, difiere y ha expresado que la estabilización del país y la reconciliación vienen antes. Relegada parece haber quedado la posibilidad de que se audite la votación del 28 de julio de 2024, para que se reconozca el triunfo de Edmundo González Urrutia y este regrese al país para tomar posesión del cargo. Expertos electorales consultados por Efecto Cocuyo coinciden en que no están dadas las condiciones en Venezuela para realizar nuevos cómics generales en un corto plazo. Sin embargo, señalan que todo pasa por un acuerdo político entre los factores del interinato y la oposición mayoritaria, bajo la supervisión de la Casa Blanca, que abra paso en primera instancia a la escogencia de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), blindado de la injerencia de otros poderes. ¿Por qué no puede haber elecciones ahora? El politólogo Jesús Castellanos Vásquez sostiene que “en Venezuela no están dadas las condiciones para unas elecciones con algún nivel de competitividad. Los comicios de 2025 dan cuenta de ello”. Para el exasesor del CNE y el director de Votocospio, Eugenio Martínez, no tendría sentido convocar comicios con el mismo ente comicial que proclamó la victoria de Nicolás Maduro sin presentar las pruebas ni permitir las auditorías de verificación de los resultados anunciados. Pese al triunfo de González Urrutia, demostrado por el comando de campaña de Machado, a través de las actas de votación de sus testigos, Washington considera que dichas elecciones no fueron libres y, por lo tanto, no son legítimas. El plan de tres fases esbozado por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero, no menciona comicios. Priva la estabilización del país para evitar el caos, la recuperación a través de la exportación e inversión petrolera y finalmente la transición política hacia la democracia, a partir de lo cual es que se pensaría en las votaciones para la escogencia del nuevo gobierno. “El paso previo para hablar de elecciones en Venezuela es aclarar el escenario de falta absoluta o falta temporal del presidente de la República. La Constitución venezolana distingue con precisión entre falta temporal y falta absoluta. La falta temporal, que es el artículo 234, la suple quien ocupa la vicepresidencia de la República por un lapso definido de 90 días, prorrogable por otros 90 días”, recordó Martínez. El escollo, de acuerdo con el periodista especializado en el tema electoral, está en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no declaró ni la falta temporal ni absoluta de Maduro porque no se pronunció sobre el fondo de la calificación jurídica -llamó “ausencia forzosa” la situación generada por la extracción del líder chavista- y ello imposibilitó que se activen los mecanismos electorales. “Una vez el TSJ y la AN definen el tipo de ausencia, se sabrá el rango de tiempo para convocar elecciones. A partir de ahí entra el debate sobre qué tipo de elección se va a hacer, porque aquí estamos hablando de elección presidencial, pero hay sectores que aspirarían seguramente a una relegitimación de todos los cargos de elección popular”, sostuvo. María Corina Machado se pronunció a favor del voto manual. Foto: EFE ¿Cuáles son las condiciones? Durante una entrevista con el periodista Rob Schmitt en Newsmax, el jefe del Parlamento no se cerró a la posibilidad de un acuerdo con “todos los sectores de la oposición” para llegar a un cronograma electoral que goce de consenso y siempre y cuando se promueva la estabilización, la “coexistencia” y la paz del país. Para los expertos consultados, las condiciones que deben cumplir nuevos comicios antes de ser convocados son claras. “Para unas elecciones que cumplan con los mínimos democráticos se requiere, entre otros, un nuevo CNE, cuya integración garantice imparcialidad, carácter técnico y confiabilidad y una política de apertura que permita la participación de todas las organizaciones políticas inscritas o por inscribirse, como es el caso de Vente Venezuela”, destaca Castellanos Vásquez. Otras condiciones, de acuerdo con el exasesor del CNE, son dejar sin efecto todas las inhabilitaciones políticas contra dirigentes opositores como Machado, además de permitirse “una jornada extensiva” del Registro Electoral (cerrado para los comicios 2025) que permita la inscripción y actualización de millones de venezolanos dentro y fuera del país. Igualmente es importante, subrayó, la derogatoria del marco normativo electoral aprobado en 2020 y 2021 que es contrario a la Constitución. “Se debe procurar la presencia de la observación electoral internacional y nacional calificada. El lapso de 6 a 9 meses es factible, aunque es necesario, insisto, se cumpla con los requisitos expuestos anteriormente”, agregó. Machado habló de nueve o 10 meses para la organización de un nuevo proceso electoral, pero admitió que dependerá de cuándo se comenzará. El pasado 5 de febrero, en declaraciones a un medio internacional dijo sentirse optimista en cuanto a que un proceso cómico pueda realizarse en Venezuela “más rápido” que con otras experiencias de transición, impulsadas por EEUU. ¿Hay voluntad política para un nuevo CNE? Palabras de Jorge Rodríguez al hablar de un nuevo código electoral y la “simplificación” de la escogencia de los cinco rectores principales del CNE con sus suplentes, por parte del Poder Legislativo, a partir de la Ley Orgánica para la Aceleración y Optimización de los Trámites y Procedimientos (aprobada en primera discusión el 22 de enero) parecen ir creando el ambiente para la renovación del Poder Electoral. Se suman las recientes declaraciones a Newsmax en la que habla de la reinstitucionalización del país. «No habrá elecciones en este período inmediato en el que se debe lograr la estabilización. Lo que hemos acordado, en lo que estamos trabajando en este momento, es lo que llamamos la reinstitucionalización del país para que cada una de las instituciones pueda volver a tener pleno poder y reconocimiento por parte de todos. Vamos a trabajar en un calendario que convenga a todos y que garantice no solo a los ganadores, sino también a los que no ganen, que todas las garantías van a estar a salvo», expuso Rodríguez. Martínez recuerda que para la designación del nuevo CNE debe haber un “pacto político” que facilite el nombramiento y evite que la mayoría del Psuv en el Parlamento vuelva a imponer un Poder Electoral afín al chavismo. Las designaciones vía TSJ, advirtieron, tampoco han resultado efectivas. “En la sociedad civil venezolana hay un debate importante sobre cómo designar un nuevo CNE, cuál sería su rol, cómo designarlo, qué tipo de cambios legales deben hacerse sobre la normativa electoral. Ese debate existe en las organizaciones especializadas en contraloría electoral. Ahora, yo no creo que ese debate exista formalmente hoy entre las organizaciones políticas, ni los liderazgos políticos, ni dentro ni fuera de Venezuela”, opinó. Mientras tanto, desde el CNE se suspendió de forma temporal el proceso para la creación y registro de nuevas organizaciones políticas en Venezuela. La decisión fue adoptada el 28 de enero de 2026, lo cual implica la postergación de la publicación del aviso oficial para tales multas que se emite cada año en enero. La resolución no especifica duración del aplazamiento ni fecha para reanudar el trámite. Tampoco se explican las causas de la medida. El Poder Electoral, dominado por el chavismo, ha vuelto costumbre la habilitación o inhabilitación exprés de partidos políticos de oposición o disidentes del chavismo, según convenga con cada proceso electoral, lo que ha violado derechos constitucionales como el de elegir y ser elegido, la participación política y la libre asociación. “La suspensión de la revisión de los partidos políticos puede responder a la situación de fragilidad, ilegitimidad, desconfianza, en la que se encuentra el ente comicial, al momento de alta incertidumbre política en Venezuela o a lineamientos del gobierno interino”, comentó Castellanos Vásquez sobre la medida. Martínez lo atribuye más a la creación de un nuevo código electoral que ordenará todas las leyes sobre la materia y que probablemente normará nuevos procesos electorales en Venezuela a partir de la transición política. “La suspensión del registro de partidos siempre ha sido un proceso bastante discrecional del CNE, por lo menos desde el año 2015, pero está más asociada a la idea de redactar un código electoral más que otro proceso inmediato”, acotó. ¿Voto manual? Machado también generó debate al ratificar su preferencia por un manual de votación para elegir al presidente de la República. Para Castellanos Vásquez no es la vía ni la solución, puesto que la responsabilidad del denunciado fraude electoral de 2024 no fue del sistema ni del voto automatizado, sino de quienes decidieron desconocer el resultado electoral. Vale recordar que ni el CNE ni el partido de gobierno, Psuv, presentaron actas para demostrar el supuesto triunfo de Maduro, la oposición sí. «No habrá elecciones en este período inmediato en el que se debe lograr la estabilización», dijo jefe del Parlamento “El voto automatizado en Venezuela fue altamente auditable, al menos hasta 2024. Dio garantías a todas las partes, sin exclusión. Se convirtió en una herramienta de fácil acceso para todos los electores. Un voto manual es de difícil auditabilidad, especialmente si lo comparamos con el sistema automatizado depende del componente humano, que en el pasado facilitó la manipulación del resultado de la votación en la mesa, cosa que con el sistema automatizado es prácticamente imposible de ocurrir”, razonó el experto. Argumentó que un manual de voto significaría un mayor esfuerzo para la administración electoral en la distribución del instrumento de votación, la formación de miembros de mesa, la difusión de un nuevo esquema de votación, la modificación del proceso de escrutinio y el incremento de los procesos de impugnación. Afirmó que un voto manual no evita los vicios y que al contrario, puede incrementarlos. “Por supuesto, dentro del sistema automatizado es necesario revisar todos sus componentes y auditorías, a la par de proponer mejoras tales como el escrutinio en línea y la publicación de las actas de escrutinio en la web”, agregó. Martínez recordó que si la decisión política es el voto manual se debe reformar la Ley Orgánica de Procesos Electorales que desde 2010, establece que el voto en las mesas es automatizado. No rechaza por completo la propuesta de Machado. “Creo que sobre el sistema de votación es importante distinguir entre votos, escrutinio, transmisión y totalización, porque si bien el acto de votar puede ser manual, el escrutinio, la transmisión y la totalización pueden seguir siendo automatizados, lo haría mucho más sencillo”, dijo.

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