El ambiente en el campamento de la Zona 7 de Boleíta, al este de Caracas, cambió radicalmente desde su instalación el 8 de enero. En las primeras semanas, las madres y familiares de los presos políticos, excluidos en esta comisaría policial, mantenían una actitud enérgica esperanzadas por una pronta liberación tras la promesa del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Tras más de 40 días de pernocta a la intemperie y el inicio de una huelga de hambre el pasado 14 de febrero, el panorama es de agotamiento extremo. El debilitamiento físico y las secuelas del ayuno han mermado la vitalidad de las mujeres que ahora presentan un estado de fatiga y deterioro progresivo. De las diez mujeres que iniciaron la huelga de hambre, solo cuatro permanecieron a las 5 de la tarde de este miércoles en la protesta: Mileidy Mendoza, Mariana Escalona, Yaxzodara Lozada y Narwi Gil. La mayoría se vio obligada a desistir debido a complicaciones críticas de salud, incluyendo desvanecimientos y crisis hipertensivas que ameritaron traslados de emergencia a centros hospitalarios, como el hospital Miguel Pérez de León I. El impacto Marina Escalona, quien lleva más de 100 horas en huelga de hambre para exigir la liberación de su esposo Julio Velázquez, se encuentra acostada en unas de las colchonetas que bloquea la entrada de la comisaría. La mujer presenta deterioro físico debido a la falta de ingesta calórica. «Bueno, ahorita sí me siento un poquito agotada, con mucho sueño, porque bueno, sin comer, sin energía me siento en ese estado agotada. […] Estoy aquí con más de 100 horas en huelga de hambre, esperando que nos den respuesta que nos liberen a nuestro familiar», dijo a Efecto Cocuyo en horas de la tarde de este miércoles. La asistencia médica oficial ha sido denunciada como insuficiente por los huelguistas, quienes aseguran que durante los incidentes críticos no contaron con el apoyo de los servicios de emergencia del Estado. Ante la falta de ambulancias, señalan que han tenido que recurrir a servicios de Yummy o Ridery (aplicaciones de taxis) para trasladar a las personas descompensadas. Mileidy Mendoza, esposa de Erick Díaz, relata que el grupo decidió trasladar sus colchones directamente a la entrada del recinto policial como medida de presión. En este punto, enfrenta también la hostilidad de los funcionarios que custodian el centro de detención. «El relevo que hubo esta mañana nos llamó ‘showseras’, porque aquí lo que estamos haciendo es un show mediático. Ellos consideran que esto es un show mediático, pero aquí no estamos haciendo show», dijo. Incumplimiento de promesas Marina Saldivia, de 64 años de edad, quien permanece en el campamento esperando la liberación de sus dos hijos, señala que la situación se ha estancado tras la excarcelación de apenas 17 personas. «Nadie ha dado la cara, nadie ha venido a por lo menos a dar una explicación; Está todo paralizado. Nadie viene a hablar con uno, nadie nos dio una explicación. […] él (Jorge Rodríguez) grabó un video donde dijo que a más tardar el viernes (pasado) estaban todos libres». Saldivia, quien sufre de neumonía y necesita atención médica constante, relata la difícil experiencia de vivir durante más de un mes en el campamento y que la situación de estrés e incertidumbre, agrava su situación tanto económica como emocional. «He aguantado hambre, he aguantado desnudez porque yo salí de mi casa solamente con una muda de ropa, he aguantado lluvia, he aguantado frío, he aguantado calor, he aguantado sed. Hemos aguantado todo. […] Oye, por favor en el nombre de Dios, que suelten a esos hombres», pidió. Balance médico El doctor Rafael Arreaza, quien realizó el seguimiento médico de los huelguistas, explica que la ausencia de alimento obliga al cuerpo a consumir sus propias reservas de energía, lo que deriva en un colapso sistémico. El monitoreo voluntario del médico ha resultado en la desincorporación de varias mujeres de la protesta por riesgos inminentes. «El hígado comienza a buscar la energía donde la encuentre. […] Cuando se agota eso, comienza a buscar energía en los demás órganos, lo cual produce un deterioro progresivo que lleva, al final, a un colapso físico y cosas más indeseables como la muerte», dijo el galeno. El reporte médico indica que el tiempo transcurrido agrava la acumulación de daños en el organismo y que las patologías preexistentes o las infecciones oportunistas, como cuadros de fiebre alta y crisis de hipertensión, han sido los principales motivos para ordenar el cese del ayuno en los huelguistas que han sido dadas de alta. A pesar del cuadro clínico adverso, las cuatro mujeres que persisten en la huelga de hambre mantienen la exigencia de que se cumpla la promesa de liberación total. La incertidumbre sobre cuándo serán liberados los presos políticos en la Zona 7 mantiene a las huelguistas en alerta. “No nos vamos a levantar hasta que nos liberen a todos”, dijo una de las huelguistas,




