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Wednesday, March 4, 2026

¿Quiénes eran los 47?

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Dice un aforismo popular que “guerra avisada no mata soldado”. Un modo de anunciar que quien avizora una tempestad en el horizonte debe prepararse para evitar saldos lamentables. La tempestad se fue acercando a Venezuela de un poco, dando oportunidad para la preparación. Las semanas de tensión comenzaron en septiembre de 2025, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó que más de 15 mil efectivos y barcos de guerra —incluido el USS Gerald R. Ford, los portaviones más grandes del mundo— se desplegaran por el mar Caribe para hacerle frente a una red de narcotráfico presuntamente dirigida por Nicolás Maduro, quien permanecía en el poder en Venezuela. Y en efecto, ahí estaban, frente a las costas venezolanas, bombardeando botes que, insistía Trump, trasladaban drogas a su país. En noviembre, advirtió que las fuerzas estadounidenses comenzarían a actuar en tierra firme, y recomendó a las aerolíneas comerciales no sobrevolar el cielo venezolano. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el propio Nicolás Maduro respondieron diciendo que se estaban preparando: que, si los gringos ponían un pie aquí, el problema para ellos iba a ser salir del país. En realidad, confiaban en que nada pasaría. De acuerdo con fuentes a las que tuvo acceso The New York Times, a finales de diciembre de 2025 Maduro pensaba que no se iba a materializar un ataque, y que, en caso de que sí ocurriera, no sería directamente en su contra. Pero la madrugada del 3 de enero de 2026, los efectivos de la Fuerza Delta entraron, bombardearon Caracas y otras zonas, y lo capturaron a él ya Cilia Flores, sin mayores contratiempos. Todas las bajas fueron del lado venezolano. Dos semanas después de los acontecimientos, Padrino López informó que el bombardeo había dejado 83 víctimas: 32 funcionarios cubanos, 4 civiles y 47 uniformados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. ¿Quiénes eran esos 47 que perdieron la vida mientras velaban por la de Maduro? ¿Quién lo cuidaban mientras la posibilidad de un ataque era inminente? ¿Quiénes eran la defensa ante la ofensiva anunciada? De acuerdo con una base de datos consolidada por Monitor de Víctimas, eran jóvenes, muy jóvenes, algunos apenas saliendo de la adolescencia. Los mayores tenían apenas 25 años. Venezolanos humildes, que migraron de pueblos del interior del país con la expectativa de que en el cuartel encontrarían beneficios, comida, un salario para ayudar a sus familias: progreso. Entre esos 47, no había generales ni coroneles. La mayoría tenía el grado de sargento 1.º o sargento 2.º. También había 2 con el grado de soldados, jóvenes que prestaban el servicio militar. Eran lo que se llama tropa alistada o reclutas; no eran parte de la oficialidad ni estaban en la carrera militar. En el grupo solo había 7 estudiantes de la Academia Militar. Al menos 9 pertenecían al Batallón de Seguridad Presidencial Nro. 6 de la Guardia de Honor, y otros 4 eran parte del Grupo Misilístico de Defensa Aérea Portátil General en Jefe José Félix Ribas (un componente más de la Guardia de Honor). Y 9 eran mujeres, según indicó Padrino López en un acto de ascensos post mortem y entrega de condecoraciones. Que eran jóvenes no es casualidad. Entre los requisitos para ingresar a la Guardia de Honor Presidencial están ser venezolano, tener entre 18 y 25 años de edad, no tener tatuajes ni orificios. Así lo establece un documento publicado por funcionarios de la Unidad de Aseguramiento Presidencial Nro. 6 Coronel Guillermo Ferguson, uno de los componentes adscritos a la dependencia encargada de la seguridad del presidente y de otras personalidades, que ha hecho convocatorias para reclutar a interesados ​​en formar parte de esta fuerza. Otra característica común de los jóvenes que murieron es que eran de zonas rurales del país, de familias con condiciones económicas precarias. “Los buscan así, muchachos del interior, con necesidades económicas, que no lograron terminar el bachillerato. Les ofrecen la posibilidad de continuar sus estudios, un salario y la promesa de ingresar a los cuerpos de seguridad de forma casi automática para tener trabajo. Pero luego no les cumplen, van postergando lo del estudio y lo del trabajo, y luego después de uno o dos años muchos piden la baja”, nos contó Elizabeth, quien tuvo un sobrino que fue Guardia de Honor. A las preguntas sobre quiénes son los fallecidos el 3 de enero, se suma otra: ¿cómo murieron? La detención, a partir del 23 de enero, de cuatro funcionarios y exfuncionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) por presuntamente negarse a alterar las pericias de los hechos en Fuerte Tiuna, abre algunas dudas sobre lo que ocurrió aquella madrugada con los funcionarios encargados de la seguridad de Maduro. Estas 5 historias permiten pensar en esos 47 venezolanos de los que hoy, a 2 meses de los acontecimientos, poco se habla. Son historias construidas a partir de las voces de sus familiares, que todavía tratan de procesar el impacto de su pérdida. La de Alejandra del Valle Oviedo, de 20 años, nacida en la isla de Margarita y con parte de su familia en el pueblo sucrense de Yaguaraparo; la de Ángel Eduardo Vivas, de 24 años, quien llegó al Ejército desde la aldea Las Coloradas de San José de Bolívar, al norte del estado andino de Táchira; las de Crisbel Gómez y Yorlianny Delgado, ambas con 20 años de edad y provenientes de Pavía, una comunidad del oeste de Barquisimeto; y la de Luis López, de 20 años, también de guardia esa noche en Fuerte Tiuna, cuya madre lo esperaba en Ciudad Belén, el complejo urbanístico de la Misión Vivienda en Guarenas, estado Miranda, donde vivía.Todas historias de jóvenes, muy jóvenes, algunos apenas saliendo de la adolescencia, que perdieron la vida esperando el cumplimiento de una promesa.

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