Entre el avance de la cooperación entre el gobierno encargado de Delcy Rodríguez y la Administración Donald Trump, el anuncio de un regreso en “pocas semanas”, una segunda reunión con el mandatario republicano y una gira en Chile, no pocos se preguntan sobre los próximos pasos de María Corina Machado. Si el líder opositora se atreverá a “desafiar” al interinato, oa la Casa Blanca, en caso de que no cuente con el aval de Washington para un retorno seguro a Venezuela. La semana pasada, se reunió con Trump, según medios internacionales. Este 11 de marzo, el Premio Nobel de la Paz 2025 cumplió con la investidura de José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile y en un acto masivo le prometió a la diáspora venezolana que volverían a abrazarse en Venezuela, una vez recuperada la democracia. Para analistas consultados por Efecto Cocuyo, no es un escenario estimado en estos momentos que la exdiputada trata de forzar o acelerar una apertura democrática en Venezuela con hechos que se distancian de una articulación con Trump, con el que se habría acordado una ruta hacia una transición política, que primero pasa por la recuperación económica y el desmontaje del régimen, que aún gobierna, desde adentro. Pasó la épica, viene la construcción “Creo que esto no es un momento de retos políticos, para pensar que María Corina va a retar al gobierno interino, a Trump. Digamos que la etapa de la épica ha pasado un poco en el país y lo que viene es la construcción de condiciones para que haya una transición democrática y elecciones en las que puedan entrar todos, las mayorías y las minorías. Es esa construcción de un país nuevo lo que está en juego, por ahí tiene que ir ese ejercicio de la política de los liderazgos que tienen que regresar al país y de quienes tienen que permitir su regreso. Esto es un juego de dos”, observa el consultor político, Erick Obermaier. El experto en comunicación política señala la inconveniencia desde el punto de vista estratégico de que en estos momentos el retorno al país de los liderazgos en el exilio, no solo Machado, tenga visos insurreccionales o dirigidos a presionar un cambio inmediato en el país en lugar de la construcción de acuerdos que permitan ese regreso. A juicio de otros analistas, como María Isabel Puerta Riera, ello obligaría al magnate republicano a tomar partido por Delcy Rodríguez, que hasta parece cooperar plenamente en materia económica con Washington. Machado está fuera del país desde la entrega del Nobel de la Paz en Noruega a mediados de diciembre, salida en la que contó con colaboración estadounidense. Tras la extracción de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, previo ataque militar de EEUU el pasado 3 de enero, Machado se ha reunido dos veces con Trump. En el segundo encuentro, no publicitado, el presidente estadounidense le habría pedido “paciencia” a la líder política, quien poco antes había anunciado su regreso a Venezuela para impulsar la reorganización política de cara a una transición. De EEUU, Machado pasó a Chile para estar presente en la toma de posesión del ultraderechista Kast, invitada por él mismo. La ganadora de las primarias 2023, también se reunión con el rey de España, Felipe VI. Para el 12 de marzo se agenda una rueda de prensa, el recibo de la llave de la ciudad de Santiago por parte de la municipalidad y un encuentro con la diáspora en el centro de la capital chilena, el primer acto de masas en el exilio. La “línea roja” de la amnistía “No veo ahora un escenario en el que María Corina Machado regresa a Venezuela sin la aprobación y cercana coordinación y directa con la Administración Trump. En el caso hipotético de que lo hiciera, su seguridad no podría ser garantizada y estaría yendo de frente contra la agenda de la administración en Venezuela. Trump podría ponderar y reconsiderar su apoyo entre una Delcy que coopera y una María Corina que es rebelde, pero es un escenario poco probable”, coincide el politólogo Enderson Sequera. Para el también consultor político, es probable un retorno de Machado no muy demorado en el tiempo, con la asistencia de EEUU que no se traducirá en el aterrizaje de un avión norteamericano en Maiquetía del que bajara la dirigente política, pero sí con la coordinación necesaria para garantizar su seguridad. El pasado 4 de marzo, el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, lanzó una amenaza velada contra la exdiputada, desde su programa en VTV, donde advirtió que le tenía una “sorpresita”. “El gobierno de Delcy Rodríguez, a la hora de hablar de amnistía, dice que su línea roja son los políticos que pidieron sanciones e invasiones. Para el chavismo, Machado es la cara más visible de esa política”, apuntó Sequera. El artículo 9 de la Ley de Amnistía establece que las personas procesadas o condenadas por favorecer, facilitar, financiar, “acciones armadas contra el pueblo”, la soberanía y la integridad territorial, por parte de Estados o corporaciones extranjeras, no serán objeto del “perdón”. Otros políticos exiliados como Gabriela Arellano; el exembajador del interinato de Juan Guaidó en Colombia, Eduardo Battistini, y Julio Borges, consideran que no es seguro regresar a Venezuela mientras el aparato represivo no sea desmontado En recientes declaraciones a Efecto Cocuyo señalaron que la Ley de Amnistía es “una trampa”, porque obliga a los presos políticos y exiliados a declararse culpables de crímenes que no cometieron. Pero si de momento Machado no puede regresar a Venezuela y la cooperación entre Miraflores y la Casa Blanca avanza, ¿en qué se encuentra el liderazgo de Machado? principal amenaza a una transición democrática “Hay que entender que el sistema está en un proceso de reacción, de cambio, de transición, propiciado por Trump. El problema es que no sabemos hacia dónde específicamente. Eso implica la posibilidad de una transición cosmética o una transición real a un sistema mucho más abierto y democrático. En ese marco, hay una realidad y es que Machado sigue siendo el referente popular del sector del país que se opone al sistema. Es el líder que representa a la mayoría, según prácticamente todas las investigaciones y encuestas. Ese es su rol en estos momentos”, dice Obermaier. Subraya que, pese a que el camino hacia la transición aún no está claro y que faltan muchas acciones por parte del interinato, el hecho de que la censura en medios radiales y televisivos haya disminuido y que haya liberación de presos políticos, con liderazgos como el de Juan Pablo Guanipa o Enrique Márquez, y otros signos, es una muestra de que sí hay un proceso en marcha en Venezuela. y Electoral. “Como representante de la oposición y la opinión de las mayorías, el liderazgo de María Corina, como todos los liderazgos, tiene un gran reto que es el de hacer política en el terreno y ser la voz de esos venezolanos, y en ese sentido es que gira la idea de su regreso al país. Algunos han planteado que su presencia entorpece el plan de EEUU, que podría ser contradictorio con la posición de los propios hermanos Rodríguez, pero es que todos estos actores tienen que llegar a una especie de acuerdo para poder sacar adelante ese proceso de transición que conduzca a unas elecciones en un plazo no tan largo”, sostiene Obermaier. Agenda democrática relegada Desde el Congreso de Chile, Machado declaró a los medios presentes, este 11 de marzo, que pronto los venezolanos después de “vida, tiempo y esfuerzo” podrán presenciar de nuevo un acto de transmisión de mando presidencial de un “presidente saliente” a otro electo por la mayoría del pueblo Declaraciones de María Corina Machado (@MariaCorinaYA) a los medios, en el Congreso Nacional de Chile:“Imagínense lo que este acto significa para los venezolanos. Un acto que parece sencillo, pero donde un presidente saliente le entrega los símbolos a un nuevo presidente. nuevo Consejo Nacional Electoral, capaz de organizar elecciones con garantías democráticas. “Está (Machado) en un punto de máxima expectativa, donde entiende que su regreso al país es indispensable, ¿para qué? Para retomar la movilización nacional y poner la agenda democrática en la mesa. Hasta el momento, la agenda económica avanza muy rápido en Venezuela de la mano del tutelaje de la Administración Trump al gobierno de Delcy Rodríguez, pero la agenda democrática está relegada”, admitió Sequera. A su juicio, Machado tiene muy presente que es la única capaz de movilizar a los venezolanos para exigir reformas y concesiones democráticas que conduzcan a la transición. Lo esperado, insistió, es que su regreso esté coordinado con los actores decisivos.




