ADVERTENCIA. ASOSEMILLAS, en conjunto con APIA y APRISA, advierte el impacto del uso de semilla no certificada y otros insumos ilegales en la producción, la economía y la seguridad alimentaria del país. La Asociación de Productores de Semillas – ASOSEMILLAS, en conjunto con la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios – APIA y la Asociación Boliviana de Proveedores de Insumos, Bienes y Servicios Agrícolas y Pecuarios – APRISA, alertan sobre el crecimiento del uso y la producción de insumos ilegales en el sector agropecuario, una problemática que afecta directamente la productividad, la sanidad de los cultivos y la competitividad del agro boliviano. De acuerdo con el estudio “Estimación del contrabando de plaguicidas, fertilizantes y uso de semilla no certificada”, elaborado por el Centro de Estudios Económicos (CEBEC) de la Cámara de Industria y Comercio – CAINCO, una solicitud de las instituciones mencionadas, el mercado de plaguicidas ilegales, falsificados o adulterados en Bolivia oscila entre 108 y 151 millones de dólares, representando entre el 32% y el 44% de las importaciones legales. El informe también revela que el 57% del uso de semilla de soja y maíz es ilegal, mientras que la fertilización ilegal alcanza al 69% del área agrícola, evidenciando la magnitud de esta problemática en el país. Es importante precisar que este cálculo se base en datos de producción de semillas certificadas reportadas por el INIAF, sin considerar las ventas reales ni los saldos no comercializados. En ese sentido, al incorporar estos factores, la proporción de uso de semilla fuera del sistema formal podría alcanzar niveles cercanos al 85%, lo que evidencia una problemática aún más crítica en el país. Además, se identifica la existencia de producción y circulación de semillas fuera del sistema formal, incluyendo el uso no declarado de variedades registradas y su reintroducción en campo sin control ni certificación, lo que debilita la trazabilidad y afecta el orden del sistema productivo. Desde ASOSMILLAS, se enfatiza que el uso de semilla no certificada pone en riesgo la calidad de la producción, la trazabilidad de los cultivos y la sostenibilidad del sistema agrícola, además de generar una competencia desleal para quienes cumplen con la normativa vigente. Asimismo, se advierte que esta problemática responde a factores estructurales y controles insuficientes, lo que se refleja en la presencia de estos productos en mercados informales y su comercialización a través de canales no regulados, incluyendo plataformas digitales. El impacto del comercio ilegal de insumos agropecuarios y semillas es amplio y afecta directamente a la economía, la salud de productores y consumidores, el medio ambiente, la seguridad alimentaria y la competitividad del sector exportador. En este contexto, APIA, APRISA y ASOSEMILLAS reiteran la necesidad de una acción urgente y coordinada entre entidades como el SENASAG, el INIAF, el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando y la Aduana Nacional, orientado a: • Identificar y controlar puntos de producción y distribución no autorizados • Fortalecer los controles en rutas y canales de comercialización • Realizar seguimiento a la oferta de insumos ilegales en medios digitales y redes sociales Desde ASOEMILLAS, se enfatiza que el uso de semilla no certificada pone en riesgo la calidad de la producción, la difusión de malezas, la trazabilidad de los cultivos y la sostenibilidad del sistema agrícola, además de generar una competencia desleal para quienes cumplen con la normativa vigente. Una buena cosecha comienza con una buena semilla.
Alertan incremento en el uso y producción de insumos ilegales en Bolivia
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