María Castiglioni: Bueno, lo primero que hay que destacar es que es una muy buena noticia. Lo que te marca este dato es que la combinación de la baja de la inflación, pero también la recuperación de los salarios informales o de cuentapropistas, fueron clave para ver este resultado. Y además, te diría que los precios de algunos productos esenciales que componen la canasta básica total (CBT) y la alimentaria (CBA), tuvieron -salvo a fin de año- una suba menor al promedio de inflación. “La metodología (de la Encuesta Permanente de Hogares) sigue siendo la misma” P.: El número dio pie a la discusión sobre la importancia de los cambios metodológicos en la Encuesta Permanente de Hogares. ¿Se trata de una mejora estadística o una mejora en la calidad de vida? M.C.: Eso es subjetivo. La metodología sigue siendo la misma y eso es relevante. Siempre puede haber modificaciones, pero, escuchando a expertos, como Martín González Rozada, él dice que siguen preguntando lo mismo, si al cuestionario le agregaron preguntas que guíen al encuestado no quiere decir que antes no hubiera podido contestar lo mismo. Después, está la discusión sobre el índice de salarios del INDEC, que muestra un salario por hora y no es el efectivo, al tiempo que no logra capturar qué sucede si tenés distintos empleos. Y la tercera cuestión que hemos visto entre quienes hacen encuestas de ventas y supermercados, es que cuando se quitaron los programas de precios se fueron abaratando relativamente los precios de los centros de compra de cercanía. En ese momento de alta inflación, eran poco competitivos porque tenían que pagar al contado al proveedor, mientras que los supermercados podían pagar a plazo, y eso afectaba generalmente a la gente de menos recursos. Recordemos que en todos los estratos sociales, alimentos y bebidas es el rubro más pesado de consumo. Y ni hablar en el estrato más bajo de todos, compuesto por los que percibían planes o AUH, que ahora no tienen intermediarios y cobran el 100%. Y eso también generó una mejora. P.: ¿Qué hay que hacer para continuar con el proceso de baja de la pobreza? M.C.: La clave de fondo para seguir bajando la pobreza es continuar con el proceso de desinflación con un proceso de crecimiento en el tiempo, cosa que la argentina no hace desde 2011, va oscilando en torno al mismo nivel, eso es imposible con una población creciendo. Es obvio que así los salarios van a ir perdiendo poder de compra y es imposible que la pobreza pueda bajar. “En el primer trimestre puede que suba la pobreza, pero no será estadísticamente significativo” P.: En línea con la aceleración inflacionaria y el deterioro de la calidad del empleo que últimamente se viene registrando, ¿se puede revertir la baja de la pobreza en el primer semestre? M.C.: Obviamente que la inflación en el primer trimestre fue más alta, marzo nos dio 2,7%, y eso no colabora con la baja de la pobreza. Hay que ver qué pasa con los ingresos de los sectores que están cerca de la línea de la pobreza. Yo creo que sí puede haber una pequeña suba en este primer trimestre, aunque no veo algo significativo estadísticamente. Vamos a ver cómo sigue la guerra, pero asumimos como escenario base que será de corto plazo. Antes de la guerra veníamos síntomas fuertes que nos permitían deducir que la inflación iba a ser bastante más baja que lo que veíamos viendo, y eso es clave junto con que la economía muestre dinamismo como en diciembre y enero. En abril entendemos que la carne bajará o por lo menos se mantendrá. Sobre el ajuste de tarifas, tuviste un incremento fuerte en febrero en el caso del gas pero en el mes entrante habrá una pequeña baja. Además, el desafío es sectorial, la construcción y la industria, los sectores más rezagados, deben mantener un nivel de ingreso que les permita a sus trabajadores estar por fuera de la pobreza. Entonces, en el primer trimestre puede que haya una leve suba respecto del segundo semestre pero no significativa, y creo que esto se puede revertir en la medida que la inflación retome el sendero a la baja y la actividad económica pueda crecer. Nosotros en 2026 estimamos un crecimiento de poco más de 3%. “En una economía dolarizada es desafiante ganar competitividad a través de la devaluación” P.: Luis Caputo disertó en la Bolsa de Comercio de Rosario y se pronunció en contra de los empresarios que piden devaluar. ¿Cómo adquirir competitividad en este contexto? M.C.: Tiene razón el Ministro. Cuando tenés una economía dolarizada es muy desafiante pensar que el instrumento para ganar competitividad es la devaluación, porque justamente al estar dolarizada la devaluación te puede generar un impacto inflacionario significativo. El segundo tema es que el esquema cambiario de Argentina comprende un esquema de tipo de cambio flexible entre bandas divergentes. El tipo de cambio fluctúa dependiendo de la oferta y demanda, que puede ser comercial, por movimientos financieros, endeudamientos, inversiones extranjeras o compra de dólares de los argentinos, que tuvo como contrapartida la caída de la demanda de dinero, no por expectativas de inflación, sino por la idea de que podía haber un salto discreto. En las bandas divergentes el Banco Central está participando en ese mercado, cosa que en un régimen flexible no debería, pero está comprando todos los días arriba de 70 millones de dólares por día, mucho más alto de lo que proyectaba el BCRA cuando dio a conocer el esquema. De todos modos, la discusión es errónea: la pregunta que hay que hacer cuando el crecimiento de Vaca Muerta y de la minería genere un ingreso descomunal de divisas. Además, Occidente está empezando a mirar dónde proveerse de energía y alimentos. Creo que la clave es entender cómo funciona la economía con un peso relativamente fuerte, entonces la manera de adquirir competitividad es bajando costos a través de varios caminos: bajar impuestos en la medida que los números lo permitan -este año veo poco lugar para eso-, acceder a tecnología moderna y acceder al crédito o al mercado de capitales. 97c97a20-ef65-4052-8c5d-c558fe6f4635 P.: ¿Seguimos frente a un proceso de dolarización de alto voltaje o se moderó? M.C.: Venimos de una dolarización enorme el año pasado, por lo tanto hubo un proceso de que todos los meses sigue habiendo compras, por la forma que tenemos de pensar los argentinos y que costará mucho tiempo cambiar. Ya es positivo que ese dinero quede en el sistema financiero, pero puede irse en un minuto si la gente tiene miedo. P.: ¿Una Argentina competitiva es necesariamente cara en dólares? M.C.: Hay distintos índices para responder eso. En algunas cosas somos caros, en otras no. Anteriormente los neumáticos y computadoras eran caras al dólar blue. Acá el principal desafío es que el promedio en Argentina se ha ido empobreciendo fuertemente en los últimos 15 años y la industria manufacturera en promedio no crece desde 2007-2008. Los salarios de ese sector están complicados. Lo importante es lograr que el poder de compra aumente. Y para eso no hay otra salida que la inversión crezca de manera sostenida. Hay sectores que necesitan un tipo de cambio como el de 2023 con el blue, pero eso no va a ocurrir jamás, nunca. No vamos a volver a una argentina de un dólar altísimo o un peso más débil porque eso es la contracara del desequilibrio interno y déficit fiscal y además del lado de la oferta está la dinámica de exportaciones. “Hay margen de recomposición salarial, pero moderado” P.: ¿Hay margen de recomposición salarial este año? M.C.: Yo creo que sí, de hecho hay apertura de paritarias ahora, como el caso de Comercio. Pero moderado. La única manera de aumentar salarios es en la medida que se vaya manteniendo la estabilidad cambiaria relativa y baja de la tasa de interés para que la gente que tenía capacidad de ahorro e interrumpió ese proceso de toma de decisiones de gastar o invertir, lo haga ahora.
María Castiglioni: “Para reducir la pobreza fue clave la baja de la inflación y la suba de los salarios informales
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