NoticiaLos disturbios se intensificaron tras el pitazo final. Al parecer, fueron entre hinchas del Real Cartagena y Junior, por ‘roces’ del pasado entre barras. Foto: Redes sociales09.04.2026 13:01 Actualizado: 09.04.2026 13:05 Lo que debía ser una noche de fútbol continental, con el debut del Junior de Barranquilla en la Copa Libertadores frente a Palmeiras de Brasil, terminó convertida en uno de los episodios extradeportivos más lamentables de los últimos años en Cartagena. LEA TAMBIÉN Más allá del empate 1-1 en el estadio Jaime Morón León, la ciudad fue escenario de enfrentamientos entre hinchas, desmanes generalizados, ataques a autobuses, pánico ciudadano y, finalmente, el asesinato de un aficionado, en hechos que marcaron negativamente la jornada del miércoles 8 de abril. El episodio más grave fue la muerte de Gabriel Alfredo Acosta Navas, de 31 años, hincha del Junior, quien perdió la vida tras ser brutalmente atacado por varios sujetos en medio de los disturbios que se intensificaron tras finalizar el compromiso por Copa Libertadores. Junior se encuentra auspiciando como local en el estadio de La Heroíca debido a remodelaciones en el Metropolitano, donde habitualmente juega. ‘Hinchas’ del Real Cartagena, que está en la ‘B’ y ni siquiera juega la Copa Libertadores, estarían en contra la decisión y eso habría generado el primer puntapié a os enfrentamientos. No obstante, según lo analizado y expuesto por las barras implicadas al respecto, el motivo de los ataques se debería a represalias del pasado y estaría inmerso dentro de un ciclo de violencia propio de entre ambas bandas. Una agresión mortal en medio del caosDe acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, el ataque ocurrió hacia las 11:00 de la noche, cuando Acosta Navas descendió de un autobús luego de salir del estadio. Fue entonces cuando un grupo de personas lo persiguió y lo atacó en plena vía pública, en inmediaciones del barrio Escallón Villa. Gabriel Acosta, el hombre asesinado. Foto:Redes socialesLos hechos quedaron registrados en videos que circularon ampliamente en redes sociales, hoy en poder de los investigadores. En las imágenes se observa cómo la víctima es apuñalada en Múltiples ocasiones y golpeada con objetos contundentes, entre ellos una piedra, incluso cuando ya se encontraba tendida en el suelo e indefensa. La Policía Metropolitana de Cartagena lo trasladó inicialmente a un centro asistencial cercano y luego al Hospital Universitario del Caribe, donde falleció en la madrugada del jueves 9 de abril debido a la gravedad de las heridas. El crimen es investigado como homicidio, en el marco de hechos asociados a la violencia en espectáculos deportivos. De acuerdo con versiones conocidas en redes sociales y fuentes del entorno barrista, Gabriel Alfredo Acosta Navas hacía parte de una de las barras organizadas del Junior en Cartagena, e incluso era identificado como uno de sus líderes locales. Ese dato forma parte del contexto, pero no atenúa ni justifica el ataque, que es tratado por las autoridades como un acto criminal cometido por delincuentes. La muerte del hincha fue, para muchos, el punto de quietud de una noche que ya había dejado demasiadas señales de alerta. Una ciudad desbordada por los desmanes El asesinato de Gabriel Acosta fue una consecuencia final. Se produjo en medio de una noche marcada por alteraciones del orden público en distintos puntos de Cartagena, muchas de ellas registradas por ciudadanos y medios, y otras que, aunque visibles, no quedaron reflejadas en informes oficiales inmediatos. Los disturbios comenzaron incluso antes del inicio del partido, se mantuvieron durante el desarrollo del encuentro y se intensificaron tras el pitazo final. Los sectores más afectados incluyen los alrededores del estadio Jaime Morón, la Avenida del Consulado, la Terminal de Transportes, y varios barrios residenciales. En esos puntos se registraron enfrentamientos a piedra, uso de armas blancas, persecuciones, daños a vehículos, así como escenas de pánico entre ciudadanos ajenos al evento, que debieron refugiarse en locales comerciales y viviendas. Uno de los patrones más repetidos de la noche fue el ataque a autobuses que transportaban hinchas del Junior, incluidos vehículos que trasladaban seguidores desde Barranquilla. Vidrios rotos, llantas pinchadas y agresiones con piedras hicieron parte de un recorrido de salida que, aunque contaba con acompañamiento policial, estuvo marcado por la tensión constante. Muchos autobuses fueron apedreados por llevar hinchas de Junior. Foto:Redes socialesEstos hechos refuerzan la sensación de falta de control real en varios momentos críticos, especialmente durante la evacuación de hinchas y el traslado hacia la Terminal de Transportes y las salidas de la ciudad.La respuesta del alcalde: “no son hinchas, son criminales”Tras los hechos, el alcalde de Cartagena se pronunció con un mensaje contundente en el que rechazó cualquier intento de encuadrar lo ocurrido como una simple rivalidad futbolera. El mandatario fue enfático al señalar que la violencia vista en las calles no es fútbol, sino delincuencia. En su pronunciamiento, lamentó profundamente la muerte de Gabriel Acosta, confirmó que la Policía Metropolitana está tras la pista de los responsables y anunció recompensa para quien entregue información que permita su captura. También aseguró que no habrá descanso institucional hasta dar con los autores del crimen. El alcalde fue claro en otro punto: pese a la gravedad de los hechos, los eventos masivos y el calendario deportivo internacional no están en riesgo, y Cartagena seguirá siendo sede de la Copa Libertadores. No obstante, aseguró que se hará un balance riguroso del operativo de seguridad, se corregirán fallas y se ajustarán los esquemas de cara al próximo partido copero, previsto para mayo. El fuerte comunicado de Los Kuervos El asesinato de Gabriel Alfredo Acosta Navas también provocó una reacción inmediata desde el barrismo organizado del Junior. La barra Los Kuervos, una de las más representativas del conjunto rojiblanco, emitió un comunicado extenso y de tono frontal, en el que expresó dolor, indignación y fuertes cuestionamientos frente a lo ocurrido en Cartagena. Comunicado de Los Kuervos, barra del Junior de Barranquilla. Foto:Redes socialesEn el documento, la organización inicia con un mensaje de condolencias dirigido a la familia del hincha asesinado ya la comunidad barrista de Cartagena, reconociendo a Acosta como uno de los referentes de Junior en la capital de Bolívar. Sin rodeos, Los Kuervos rechazan la idea de que lo sucedido pueda interpretarse como una rivalidad deportiva que “se salió de control”. En su mensaje, afirman que lo ocurrido fue una emboscada, que no se produjo de manera espontánea y que, según su versión, existían advertencias previas sobre riesgos reales para los hinchas del Junior que se desplazaron a Cartagena. El comunicado señala directamente lo que consideran fallas en los esquemas de seguridad, especialmente durante la salida de los autobuses y el desplazamiento de las hinchadas tras el partido. La barra cuestiona que, pese a tratarse de un evento internacional, con antecedentes de tensión entre aficiones, no se hayan garantizado condiciones efectivas para el retorno seguro de los hinchas. En uno de los apartes más duros del texto, Los Kuervos enfatizan que la muerte de Gabriel Acosta no puede ser leída como un daño colateral, ni como una consecuencia inevitable del fútbol, sino como un crimen que debe investigarse con todo el peso de la ley, sin minimizaciones ni dilataciones. El empate entre Junior y Palmeiras quedó reducido a una anécdota frente a la tragedia extradeportiva que se vivió en Cartagena. La muerte de Gabriel Alfredo Acosta Navas se suma a una dolorosa lista de episodios que evidencian que la violencia en torno al fútbol sigue desbordando los controles, incluso en eventos internacionales y en ciudades con experiencia logística.Estadio Jaime Morón León en Cartagena. Foto:CortesíaLa investigación judicial avanza y las autoridades prometen resultados. Pero más allá de capturas y balances, la noche del Junior vs. Palmeiras dejó una herida profunda en la ciudad, una decepción que no se borra con comunicados ni declaraciones y que vuelve a plantear las preguntas incómodas de siempre. LEA TAMBIÉN Por ahora, la pelota seguirá rodando en Cartagena y el 7 de mayo el rival será Cerro Porteño. Lo que suceda fuera de la cancha, sin embargo, preocupará mucho más.También te podría interesar:#ProtestasVenezuela #DelcyRodríguez #SalarioMínimoVenezuela Foto: Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestro newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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