De las muchas notas sobre cine peruano que se han hecho en La República, en casi todas ellas era posible notar una inquietud común, la cual era compartida por actores, guionistas, historiadores, directores, productores y críticos. Esta inquietud no era otra que la creación de una cinemateca nacional. En la web del Congreso peruano, lee lo siguiente el pasado 7 de abril: TE RECOMENDAMOS López Aliaga le pisa los talones a Sánchez “Con el fin de garantizar la preservación, recuperación, protección, investigación, puesta en valor y difusión del patrimonio cinematográfico y audiovisual peruano, la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural, que preside Susel Paredes Piqué (bancada BDP), adoptó hoy el dictamen que propone la Ley de la Cinemateca Nacional del Perú”. La aprobación de este dictamen no tuvo abstenciones. Tuvo 11 votos a favor y uno en contra. Bajo todo punto de vista, se trata de una muy buena noticia, una pequeña luz de esperanza, en especial en estos últimos años en los que el cine peruano se ha visto violentado por una nueva ley de cine, que fue aprobada por este Congreso mediante insistencia. Esta nueva ley es todo un peligro, principalmente para la producción audiovisual que se desarrolla en el interior del país; una ley que propone, entre otras maravillas del horror, un “jurado” que va a juzgar/filtrar/aprobar los proyectos que candidatos por un apoyo económico del Estado. El cine peruano de los 2000 en adelante está escribiendo su historia. Como nunca antes, estamos viendo muchísimas películas peruanas reconocidas por el público y rompiéndola en festivales internacionales. Este auge se hizo sin tener una cinemateca nacional. Es decir, sin una memoria visual a la que acudir, sin una fuente para confrontar ideas, estilos y tendencias. Una cinemateca nacional es como una biblioteca nacional. Por ello, que vaya a empezar a discutir una ley que respalde la existencia de una cinemateca no deja de ser saludable. La historia del cine peruano no tiene pocas películas valiosas que se han perdido por falta de conservación. Las películas de inicios del siglo XX, las contadas que han quedado, a saber, han sobrevivido ya sea por la iniciativa privada o por milagro. Con una cinemateca nacional, se garantiza el cuidado de la tradición, tan importante para la creación, el análisis y la discusión. Felizmente, los hacedores de la nueva ley de cine no han sido reelegidos. Esa es igualmente una buena noticia. Un merecido chicotazo. … Datos: Voto en contra. A María Elena Moyano de Fuerza Popular no le interesó que exista una cinemateca nacional. Reconocimiento. También para el Colectivo por la creación de la Cinemateca Nacional. Valió la pena insistir.
¿Cineteca nacional a la vista? El Congreso se hizo una
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