Un equipo internacional liderado por científicos de Harvard y la Universidad de Toronto identificó un fósil excepcional de hace 289 millones de años que permite comprender uno de los procesos evolutivos más importantes: la respiración en vertebrados terrestres. El estudio, publicado en Nature, describe el registro más antiguo conocido de un sistema respiratorio basado en el movimiento del tórax, clave para la vida fuera del agua. Este hallazgo se sitúa en el contexto de la transición evolutiva iniciada hace unos 400 millones de años, cuando los primeros animales comenzaron a abandonar el medio acuático. Según el paleontólogo Robert Reisz, el mecanismo respiratorio identificado en este resto “representa la condición ancestral” de la inhalación moderna en ciertos seres vivos, como los reptiles. El análisis permitió reconstruir por primera vez el sistema respiratorio completo de una amniota primitiva. Foto: Naturaleza ¿Cuál es el fósil clave para entender la evolución de la respiración? El espécimen corresponde a Captorhinus aguti, un pequeño reptil del período Pérmico con aspecto similar a un lagarto. Esta especie forma parte de los primeros amniotas, grupo que incluye a reptiles, aves y mamíferos, y sus ancestros comunes, y que utilizó un papel clave en la colonización terrestre. El fósil fue hallado en un sistema de cuevas en Oklahoma, EE.UU., donde condiciones geológicas particulares —como la presencia de hidrocarburos, sedimentos sin oxígeno y agua mineralizada— favorecieron una conservación tridimensional excepcional. Esas características permitieron que el cuerpo quedara prácticamente “momificado”, preservando estructuras que normalmente se pierden en el registro. El estudio reveló la presencia de proteínas originales en los tejidos del fósil. Foto: Naturaleza A diferencia de otros restos antiguos, este ejemplar conserva no solo huesos, sino también cartílago calcificado y restos de proteínas. Los científicos utilizaron tomografía computarizada de neutrones para analizarlo sin dañarlo, lo que reveló detalles finos de su anatomía. “Había una envoltura de piel alrededor del torso”, señaló Ethan Mooney al describir el hallazgo. ¿Cómo el fósil se convirtió en elemento clave para la respiración? El análisis permitió reconstruir por primera vez el sistema respiratorio completo de una amniota primitiva. Los investigadores identifican estructuras como esternón cartilaginoso y costillas especializadas, lo que demuestra el uso de la llamada respiración costal: un mecanismo en el que los músculos intercostales se expanden y contraen la caja torácica para ventilar los pulmones. A diferencia de otros fósiles antiguos, este ejemplar conserva no solo huesos. Foto: Nature Ese sistema representó una innovación evolutiva decisiva frente a la inhalación de los anfibios, que depende en gran medida de la piel o del bombeo bucal. La ventilación torácica permitió una mayor eficiencia en el intercambio de gases y facilitó un estilo de vida más activo. Además, el estudio reveló la presencia de proteínas originales en los tejidos, un descubrimiento sin precedentes para fósiles del Paleozoico. Las moléculas son casi 100 millones de años más antiguas que las previamente registradas y amplían los límites conocidos de conservación biológica.




