El traslado de peces desde el Parque de Mayo hacia el Parque de la Biodiversidad marcó un hito en la gestión de fauna urbana. A un mes del operativo, las autoridades confirmaron que los más de 3.200 ejemplares reubicados se adaptaron con éxito, mostrando un estado sanitario óptimo y sin registros de mortandad. La intervención, encabezada por la Secretaría de Ambiente, se desarrolló durante dos semanas e incluyó la captura, traslado y reacondicionamiento de especies como carpas comunes, koi y sogyos, peces muy conocidos también en ámbitos de pesca deportiva. Un cambio clave para el bienestar Según detalló la Dirección de Ecología Urbana, el éxito de la adaptación radica en un factor central: la mejora sustancial del ambiente acuático. En su antiguo hábitat, un lago artificial con agua estancada, los peces enfrentaban alta densidad poblacional, alimentación inadecuada, con muchas cantidades de pan o pochoclos, y una baja calidad del agua. Hoy, en cambio, habitan un sistema con agua de pozo en mejores condiciones, lagunas interconectadas y mayor oxigenación, con espacios diseñados para su desarrollo natural. Además, se corrigió un aspecto clave: la alimentación, reemplazando prácticas nocivas por dietas específicas para cada especie. El impacto en la pesca y el equilibrio de las poblaciones Este tipo de situaciones no es ajeno al mundo de la pesca. En muchos espejos de agua, especialmente lagunas, la sobrepoblación de especies como la Carpa común puede alterar completamente el ecosistema. Para pescadores deportivos, esto se traduce en competencia por alimento que afecta otras especies, menor calidad de ejemplares y cambios en el comportamiento del pez. El caso del Parque de Mayo es un ejemplo concreto de cómo la falta de control puede derivar en hacinamiento, deformaciones y desequilibrios biológicos. El destino de los peces, el Parque de la Biodiversidad, cuenta con más de 10 hectáreas destinadas a la conservación y estudio ambiental. Allí, los ejemplares conviven en una estación de piscicultura que funciona como refugio para fauna acuática, centro de investigación limnológica y espacio educativo para escuelas y visitantes. Este tipo de infraestructura no solo mejora la calidad de vida de los peces, sino que también permite generar conocimiento clave para la gestión de ambientes acuáticos, algo directamente relacionado con la sostenibilidad de la pesca. Una decisión definitiva Desde la Secretaría de Ambiente confirmaron que los peces no regresarán al lago original. La razón es clara: evitar repetir un escenario de sobrepoblación incontrolada. Respecto a si el lago del Parque de Mayo volverá a tener fauna acuática tras las obras de remodelación, aclararon que eso dependerá del Ministerio de Infraestructura, aunque se advirtió que “en el caso de que coloquen nuevas especies en el lago, tienen que ser que se puedan controlar”, sugiriendo especies como el sogyos, cuya reproducción requiere inducción hormonal. Por ahora, los antiguos habitantes disfrutan de su retiro en un entorno que respeta sus necesidades biológicas básicas.
Carpas reubicadas y sanas: el operativo que cambió la vida de miles de peces
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