Buscando lagunas clásicas y cercanas a la Capital Federal para la pesca del pejerrey, siempre merodeamos entre las mismas posibilidades, y en esta nueva temporada la laguna de Monte volvió a posicionarse entre las mejores del momento. Es un espejo de agua de alrededor de las 700 hectáreas muy popular entre el asiduo pescador del flecha de plata. La profundidad ronda entre 1,40 y 1,60 m, es decir que bajó un poco respecto de la temporada anterior. Como se ubica muy cerca del casco urbano, sobre su costanera podremos ver hotelería, gastronomía, casas donde las familias suelen pasar sus fines de semana, campings, arboleda, zonas de parrillas, restaurantes al aire libre y construcciones que van creciendo año tras año. En la laguna no sólo se puede practicar la pesca deportiva, sino que hay mucha actividad náutica también. Son muchos los amigos que tenemos en ese pueblo y varios se dedican a las guiadas de pesca. En esta oportunidad nos volvimos a comunicar con Coco Cóccaro, conocedor del lugar como si fuera el patio de su casa. En principio nos comentó cómo estaba el estado del ámbito, que había perdido un poco de agua pero que no se había visto mortandad de peces ni nada que pudiera arruinar la pesca de la temporada. Hablando de pesca en sí, nos dijo que estaba muy buena, que se podía llegar fácilmente a la cuota de 15 pejerreyes por caña y que –buscando– se daban algunos lindos portes que podrían llegar a los 35 cm de longitud, obvio que siempre hay excepciones y podremos ver algún ejemplar que sobrepasa los 500 g de peso. Tambien agregó que había ingresado mucho pejerrey chico, por lo que se recomienda la pesca y devolución inmediata, tratando de no producirle ningún mal al ejemplar extraído. Para la actividad en esta laguna es ideal contar con cañas telescópicas o de tramos de entre 4 y 4,50 m de longitud, reeles frontales o rotativos chicos con capacidad de 100 m de carga de nylon 0,28 mm o hilo multifilamento 0,16 mm. Nombramos los dos tipos de reeles porque cada pescador tiene su preferencia, nosotros particularmente optamos por los frontales. Técnicas a emplear El pejerrey está picando bien a flote, por lo que recomendamos líneas de tres boyas no muy grandes, del tipo Criterio chupetona Nº 20, Criterio palito desparejo Nº 8 o Criterio cometa Nº 5. También funcionan las Cribal cometa alargada Nº 15 y Cribal lágrima Nº 30. Los colores son siempre a elección, uniformes o combinados. Pero acá va el secreto: Coco nos dijo –y comprobamos– que las combinadas rojo con negro funcionan muy bien. Consejo: llevar todas las que se pueda, no existen dos días de pesca iguales. Al momento de este relevamiento, por ejemplo, estaban picando en brazoladas cortas de entre 15 y 25 cm sobre anzuelos Nº 1 y Nº 2 –los más recomendables– de una serie clásica como los Mustad 1687. Engaños efectivos Las carnadas más utilizadas son la mojarra viva o salada, el panzudito y, algunas veces, el camarón sin descartar el filet de dientudo, obviamente. Para este tipo de pesca podemos armar nuestras líneas con una separación de 1,50 m entre boyas, terminándolas en un microesmerillón por si debemos agregar un boyón impulsor. Nuevamente tuvimos la posibilidad de llegar a la laguna en un día de semana, y lo aclaramos porque tiene mucho menos presión de pesca que los sábados y domingos: hay pocos botes en un espejo de agua que no es muy grande. Arribamos a Monte alrededor de las 7 de la mañana junto a mi amigo Luis –Chichi– Yañez, y ya nos esperaba Coco junto a Diego, quien lo ayuda con todo el tema del alquiler de botes y venta de carnada, gran pescador también. Ya habían salido sus clientes, así que nos pusimos a charlar un rato en la costa de la laguna. Tema principal: la falta de viento que íbamos a tener durante la jornada. Así que preparamos la carnada, el trucker y enseguida salimos a navegar con la escasa correntada matinal que nos había recibido. El centro de la laguna era el objetivo, para tratar de aprovechar la mínima ráfaga de viento. Arribamos al sector elegido, Diego tiró el ancla y Coco acomodó la embarcación con un muerto que se puede realizar con cualquier elemento que tenga un peso preponderante Todos comenzaron a armar sus equipos eligiendo las boyas con los colores que mencionamos anteriormente y que estaban dando los mejores resultados: el rojo y el negro. Porfiado y haciéndome el sabedor de todo para no emplear otra palabra, elegí boyas blancas, y así me fue. Tirando a favor del viento realizamos nuestros primeros lanzamientos. La importancia de las boyas Casi inmediatamente comenzaron a darse los piques, tras encarnar con una o dos mojarritas chicas por anzuelo. La metodología fue boya desplazándose para el costado, cañazo y el primer pejerrey pescado por Diego, arriba de la embarcación, ya que superaba la medida mínima de 25 cm de largo. Después llegó el turno de Coco y de Chichi, así se dio durante largos minutos. Yo miraba con mis hermosas boyas blancas. Nadie hablaba, pero sabía que se estaban riendo de mi. No me quedó otra que cambiar a boyas parecidas, porque tampoco les iba a dar la razón en todo. Ahí comencé a pescar, y realmente me fue bien. El viento se iba apagando y la pesca iba mermando. En este momento Coco nos recomendó ir hacia la costa, porque habitualmente los de mejor porte están recostados sobre las partes más bajas y con vegetación. Levamos ancla y nos fuimos en dirección a la casita verde ubicada a unos 70 m de la costa. ¡No los encontramos! Desde allí elegimos entonces unos juncales en dirección al Club San Huberto, y cuando habíamos acomodado todo, un grupo de kayakistas nos pasó por arriba del pesquero, por lo que nos tuvimos que retirar: la laguna es de todos. Sentimos a nuestras espaldas que llegaba una brisa leve en dirección al puente del arroyo El Totoral, y hacia allí nos movimos. Esta vez no le erramos. Líneas al agua y a esperar nuevamente. Allí se lució nuestro amigo Chichi con varios piques seguidos y con resultados óptimos en ejemplares: algunos llegaban y hasta pasaban los 30 cm de largo. Mis otros compañeros no se quedaban atrás, pique que se producía, pique que se clavaba. Había bastante actividad… hasta yo pescaba. Cuando pensamos que ese lugar ya nos había dado lo que tenía, seguimos costeando como volviendo al pesquero Rincón Laguna desde donde habíamos salido, y pudimos rasguñar algunos piques más con las líneas bien pegadas a los juncos, muy linda pesca. La verdad es que un pesquero tan cercano, muchas veces castigado y con viejos problemas a cuestas, hoy y tal cual sucedió la temporada pasada, está altamente recomendable para pasar una gran jornada. Posdata: no se olviden las líneas bicolor rojo con negro. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter
En San Miguel del Monte rojo y negro da plateado
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