El equilibrio fiscal empieza a convertirse en uno de los principales ejes ordenadores del debate interno del peronismo, frente a una sociedad -y agentes económicos- que lo percibe cada vez más como un valor que deberá ser preservado por cualquier futuro gobierno, incluso si en 2027 el electorado decide dejar atrás a los libertarios. Ya hay algunos dirigentes dentro del Peronismo Federal que aspiran a regresar a épocas en las que el superávit fiscal y el de cuenta corriente generaban un entorno macroeconómico propicio para la actividad de las empresas. Hacen referencia al periodo entre 2003 y 2008, tras la salida de la convertibilidad, durante el gobierno de Néstor Kirchner y parte del de Cristina Kirchner. Había un contexto internacional favorable y la Argentina había hecho un fuerte ajuste vía licuación de pasivos en el marco del programa de pesificación de depósitos que originalmente se habían realizado en dólares. Esa referencia histórica asoma importante a la hora del debate económico con los liberales: sería una muestra, creen, de que los peronistas también pueden tener ese cuidado presupuestario, sostener un esquema de orden fiscal y garantizar cierta estabilidad macroeconómica. Uno de los dirigentes que impulsa la idea de que el programa económico de un nuevo gobierno justicialista tiene que preservar el superávit es el diputado por Entre Ríos Guillermo Michel, uno de los principales referentes del denominado Peronismo Federal, históricamente en la vereda de enfrente de la conducción kirchnerista -y más aún de La Cámpora- dentro del movimiento justicialista. Para Michel, el equilibrio de las cuentas públicas no es una meta puramente contable ni una concesión a los mercados internacionales; es, ante todo, “un acto de soberanía política”. En sus recientes intervenciones, el legislador ha sido enfático: un Estado que gasta sistemáticamente más de lo que recauda termina siendo esclavo del endeudamiento o de la emisión descontrolada, factores que históricamente han erosionado el poder adquisitivo de los argentinos. “El superávit fiscal es la herramienta más potente para combatir la inflación. Sin orden fiscal no hay moneda; y sin moneda no hay posibilidad de planificación para el sector productivo”, sostiene Michel en su círculo íntimo. El legislador acuña un nuevo concepto: el del “superávit inteligente”. Su propuesta se basa en tres pilares: Administración Tributaria Eficiente: apoyado en su experiencia al frente de la Aduana durante el gobierno de Alberto Fernández, Michel insiste en que el foco debe estar en combatir la evasión, el contrabando y las maniobras de subfacturación, antes que en crear nuevos impuestos. Fomento a las Exportaciones: el diputado argumenta que el superávit fiscal debe ir de la mano con el superávit comercial. “Argentina necesita dólares genuinos para romper el ciclo de crisis recurrentes”, afirma. Gasto Público con Sentido Social: para el bloque federal, el orden fiscal no implica abandonar la inversión pública, sino priorizarla en sectores estratégicos que generen valor agregado, infraestructura y empleo genuino. Encuentro peronismo federal (2) El encuentro del Peronismo Federal en Parque Norte, en CABA. La propuesta del Peronismo Federal Uno de los sellos que el legislador cree que el peronismo debe mostrarle a la sociedad es que puede ser un mejor administrador del Estado que los liberales, una tarea más que titánica si se tienen en cuenta los resultados de la administración de Alberto Fernández. No obstante, considera necesario desmarcar al movimiento justicialista de la influencia ideológica del kirchnerismo. Una de las críticas al esquema de superávit fiscal del gobierno de Javier Milei es que no se sostiene en función del crecimiento de la economía ni de algún cambio estructural en el gasto del Estado. Es decir, es producto de la voluntad política de los libertarios de mantenerlo “a como dé lugar”, antes que de una verdadera reforma estatal. Según esta mirada, el esquema se apoya en el cierre de algunos organismos y en el despido de unos 70.000 empleados públicos. Frente a la caída de la recaudación, por efecto de la menor actividad, el acto reflejo es cortar aún más los gastos, aunque ello represente profundizar la recesión, lo que a su vez genera una nueva caída de recursos. La idea de Michel es que el equilibrio fiscal debe sostenerse a partir de una mejor recaudación tributaria, sin recurrir a una mayor presión fiscal. Entre los peronistas que trabajan en esta idea se encuentran además el presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), Juan Manuel Olmos, la diputada Victoria Tolosa Paz y referentes políticos de Córdoba.
El peronismo federal toma distancia de La Cámpora y pone el equilibrio fiscal en el centro del debate
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