El regreso de la diputada Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, después de ocho años en el exilio, generó diversas posturas entre dirigentes políticos opositores. Figuera llegó al país “invitada” por el Departamento de Estado de Estados Unidos y celebró reuniones con el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, y con Jorge Rodríguez, presidente de la actual Asamblea Nacional. Tomás Guanipa, dirigente de Primero Justicia y diputado de la actual AN, calificó el retorno como una señal positiva. “Me alegra profundamente que Dinorah Figuera venga al país y que haya una reunión con quienes están en el poder, porque demuestra claramente que la ruta que nosotros hemos planteado, ya desde hace mucho tiempo, de reconocimiento mutuo y de reconocimiento de una realidad que estamos viviendo, y que permite que, a pesar de las diferencias, nos encontremos no para claudicar, sino para defender al venezolano”, expresó. Por su parte, su hermano, Juan Pablo Guanipa también se pronunció en sentido favorable, al indicar que “todo lo que sume para la transición y para que Venezuela tenga una solución, yo lo veo con buenos ojos”. El dirigente de Primero Justicia respondió a las preguntas de los vecinos en un acto en la Parroquia San Juan, en Caracas, acerca de la llegada de la exdiputada Dinorah Figuera al país. El exgobernador electo de Zulia agregó que Figuera cuenta con legitimidad por su rol pasado. “Dinorah Figuera fue presidenta de la Asamblea Nacional en el año 2015, que es la legítima”, indicó. Guanipa subrayó la necesidad de unidad en la oposición. “Yo creo que todos los que tenemos vocación democrática sumar esfuerzos”, dijo. Otras voces en la oposición mostraron cautela o interpretaciones más reservadas. Analistas cercanos a sectores de la Plataforma Unitaria y al Acuerdo de Panamá destacaron que Figuera insistió en el carácter “estrictamente institucional” de su agenda y marcó distancia con “el Acuerdo de Panamá o de la Plataforma Unitaria”. Figuera afirmó: “Mi papel es institucional. De ninguna manera esto tiene que ver con la institucionalidad del acuerdo de Panamá o de la Plataforma Unitaria”. Hasta el momento, no se registraron pronunciamientos públicos directos de María Corina Machado ni de Henrique Capriles sobre el retorno y las reuniones de Figuera. En redes y análisis circulan especulaciones sobre posibles fisuras en el bloque opositor, con interpretaciones que ven en esta iniciativa un proceso paralelo promovido desde Washington, enfocado en reformas institucionales como un nuevo Consejo Nacional Electoral. Dirigentes y analistas ven en las reuniones un paso necesario hacia el “reconocimiento mutuo” y avances graduales. Otros sectores expresan preocupación por la posible marginación de liderazgos como el de Machado en las conversaciones iniciales. Figuera, por su parte, ha reiterado que su rol no responde a aspiraciones personales ni candidaturas específicas, sino a una agenda institucional para contribuir a un CNE creíble y avances democráticos. Previo a la reunión en Panamá la oposición ya conoció del interés de EEUU por propiciar una agenda de trabajo conjunta entre la AN2015 y AN2025. Los eventos de hoy no pueden sorprender a los integrantes de la PUD 👇 https://t.co/G9kP1QRG8M— Eugenio G. Martínez (@puzkas) 19 de junio de 2026 El politólogo Walter Molina escribió en X; “Bienvenidos a la fase tres. Recuerden que la transición es una cosa y el inicio de la democracia, otra”. El analista Tony Frangie Mawad interpretó el movimiento como parte de un esfuerzo promovido por Washington para fomentar conversaciones entre la Asamblea de 2015 y la actual. En entrevista en NTN24, los analistas Héctor Schamis y Alejandro Hernández coincidieron en que “en Venezuela pasa lo que Washington quiere, los tiempos que quiere y con la gente que quiere”. Schamis agregó que la institucionalidad requerida por los inversores petroleros coincide con la que exigen las fuerzas democráticas.
Las reacciones de analistas y políticos al regreso de Dinorah Figuera a Venezuela
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