La recuperación de muchas lagunas bonaerenses vuelve a despertar el entusiasmo de miles de pescadores deportivos. Sin embargo, mientras el pejerrey muestra signos alentadores en distintos espejos de agua, la pesca furtiva continúa siendo una de las principales amenazas para la sustentabilidad del recurso. En ese contexto, durante los últimos días se realizaron procedimientos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires que permitieron detectar actividades ilegales y reforzar los controles sobre ámbitos que atraviesan una etapa de recuperación biológica y turística. Pehuajó Muchas veces mencionada la ciudad por el accionar de un grupo de furtivos, hoy el intendente de la localidad, Pablo Zurro, batalla por cuidar la laguna de la localidad, la histórica La Salada. Días pasados, en un operativo llevado adelante por efectivos policiales y personal de la Patrulla Rural se logró detectar y desmantelar una red clandestina utilizada para la pesca ilegal en el espejo de agua. Las autoridades lograron localizar el elemento prohibido que estaba siendo utilizado para la captura indiscriminada de peces. Zurro, muy activo en la comunicación con los vecinos a través de las redes, felicitó a los agentes que participaron del operativo y aseguró que continuarán los controles para proteger uno de los principales espacios de pesca deportiva de la región. “La Salada no se toca”, expresó el jefe comunal, en un slogan que viene repitiendo y que, sin dudas, se cumple, ya que la laguna ha regresado a sus buenos momentos, gozando un buen pique de pejerreyes y con la vuelta de la familia a sus orillas. San Cayetano Ilusión es la que sobra en los pescadores de la zona ante la mejoría en los niveles de agua de las lagunas de la región, ámbitos que, desde hace algunos años, lucen sin pesca. La siempre da sus frutos, por eso el cuidado, en ese contexto, es clave. Días pasados, efectivos del Comando de Prevención Rural de San Cayetano aprehendieron a dos hombres mayores de edad, oriundos de la ciudad de Tres Arroyos, por encontrarse practicando pesca furtiva en el interior de un establecimiento rural. El procedimiento policial se llevó a cabo en una laguna ubicada en la zona de Ochandio, donde los implicados desarrollaban la actividad sin contar con la correspondiente autorización del propietario del predio. A raíz del operativo desplegado en el lugar, el personal de seguridad procedió a labrar las actuaciones pertinentes frente a la falta constatada. Las diligencias legales quedaron a disposición de las autoridades competentes, tomando intervención directa en el caso el Juzgado de Paz Letrado de la vecina localidad y el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires. Estos dos ejemplos de controles son un fiel reflejo del desafío que genera la recuperación de un recurso como el pejerrey, tan importante para las economías regionales. Evitar la presión de los furtivos, sin dudas, va a fortalecer el turismo y promover a esos ámbitos que esperan una masiva presencia de los pescadores en un corto plazo. Galería de imágenes
Redes y furtivos, la problemática que nunca se acaba en las lagunas
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