Estudiantes de medicina y voluntarios civiles se despliegan en la capital para apoyar la contingencia, mientras Protección Civil solicita con urgencia herramientas de corte y equipos de protección para avanzar entre los escombros. Los verdaderos héroes y heroínas de estos días de catástrofe son los rescatistas, médicos y voluntarios que están desplegados en todos los sectores donde colapsaron edificios y en los que, a tres días de los dos potentes terremotos que sacudieron a Venezuela, guardan las esperanzas de encontrar a más personas con vida. En los alrededores de las ruinas del edificio Rita, en San Bernardino, Caracas, las labores de rescate siguen, a pesar de que el panorama ha sido desolador desde la noche de este 26 de junio, cuando los rescatistas solo pudieron rescatar los cadáveres de cuatro personas, según informó uno de los funcionarios en la zona. A las 3 de la tarde de este sábado 27 de junio, todos los esfuerzos estaban puestos en rescatar a una mujer embarazada que habría quedado atrapada en un ascensor. Los rescatistas cortan en pedazos la estructura de un tanque de agua de concreto para intentar sacar a la mujer con vida. Las esperanzas de rescate están puestas en un pedido de auxilio que los rescatistas lograron escuchar durante la mañana de este sábado. “Necesitamos disco de corte para concreto, para metal. Necesitamos moto trotadora porque se nos han dañado dos y solo nos quedan dos. Cascos porque esta mañana no teníamos nada. Agua, almuerzos”, enumeró un funcionario de Protección Civil en los alrededores de las ruinas del Rita. Pese a la tristeza, la solidaridad de los ciudadanos ha sido una de las grandes protagonistas de estas jornadas de rescate. En San Bernardino, han habilitado centros de acopio en la Fundación del Niño, en el hospital JM de los Ríos, y en algunos comercios pequeños sacaron mesas para recolectar insumos para las víctimas de la tragedia. Un grupo de estudiantes del último año de medicina de la Universidad de Oriente (UDO), del estado Bolívar, se trasladó hasta Caracas para atender a los heridos. Merly Fajardo era una de las estudiantes de la UDO, que se encontraba en los alrededores de la ruina del edificio Rita. La joven señaló que denunció algunas irregularidades pero que pese a eso no se iban a rendir en su disposición de ayudar. “Nosotros tenemos el corazón dispuesto, yo creo que eso es lo más importante para nosotros empezar una labor. Estamos acá contra viento y marea, porque han pasado muchísimas cosas, pero nosotros no nos vamos a rendir. Esperamos que este día sigamos victoriosos porque vamos a lograr llegar al lugar (La Guaira). Las personas cuando nos ven nos piden ayuda y hemos atendido a varias personas”, dijo el estudiante de medicina. En Bello Campo rescataron a dos amigas Dos amigas lograron ser rescatadas del edificio Don Pepe, ubicado en Bello Campo, Chacao, la noche del 24 de junio. Linda Pérez y Migdalia Carroz narraron a Efecto Cocuyo cómo el equipo de rescate las logró salvar de los escombros de la edificación que colapsó parcialmente. Ambas se encontraron en el segundo piso del edificio, de 30 departamentos. “Nos sacaron… en un huequito impresionante. De verdad, nos sacaron rápido a las 2 horas y media; pero, bueno, mi papá todavía está allí tapiado”, relata conmovida Migdalia sobre su padre de 82 años, Iván Carroz, quien dejó de responder a sus llamados bajo los escombros. A pesar de que la parte delantera del edificio quedó intacta, la sección trasera —donde se ubicaban varios apartamentos— sufrió un colapso total que cobró la vida de varios vecinos. Hasta las 12:21 pm de este sábado, los equipos de rescate han recuperado dos cuerpos y continúan las labores en el lugar. Tras la tragedia, vecinos del sector y voluntarios improvisaron un centro de acopio para recibir agua, insumos médicos, comida y ropa, para apoyar a los equipos de rescate ya quienes se quedaron sin nada. “Gracias a Dios estamos vivas. Por suerte, como era un día feriado, muchos vecinos habían salido cuando ocurrió el terremoto”, dijo Migdalia. La Plaza Altamira, los vecinos fraternos Emblemática e histórica, la Plaza Altamira, en el este de Caracas, es hoy el reflejo de la unión ciudadana. El lugar se ha transformado en un punto de recolección de insumos médicos, comida, ropa y refugios temporales para apoyar a quienes se quedaron sin nada. “Por acá trajimos agua, también hay pañales y colchones”, indicaban los choferes mientras organizaban la entrega. Germán Sánchez, oriundo de Barlovento, estado Miranda, estaba en la Plaza Altamira para colaborar con los voluntarios. Tengo tres días colaborando aquí, con los insumos. Aquí tenemos ropa para niños, personas adultas, damas y caballeros; Esto va destinado a La Guaira, El Junquito y la parte hospitalaria”, dijo. El voluntario pidió tener un poco de paciencia para determinar con tranquilidad qué es lo que se puede hacer. “Tenemos que mantener la calma, tenemos experiencia con la tragedia de Vargas en 1999”, agregó. La búsqueda no cesa en El Paraíso En las residencias San Judas Tadeo, en la urbanización El Paraíso, la búsqueda de sobrevivientes continuará, a pesar de que las labores de rescate no han logrado encontrar a más personas con vida tras la tragedia En el lugar, maquinaria pesada remueve los escombros del edificio de siete plantas, donde residían 19 personas de ellas, al menos 10 lograron salvarse, mientras los equipos de emergencia continúan con el rastro del resto de los habitantes. A pocos metros del colapso, un grupo de voluntarios permanece desplegado para recibir insumos y alimentos no perecederos.




