Cada invierno, la maquinaria de la nieve se pone en marcha para ofrecer distintas alternativas. Especialmente en los centros de esquí, algunas actividades por fuera de este deporte les permiten a familias, amigos y parejas vivir a pleno este ambiente presente apenas unos meses en pocos rincones del país. Suaves nevadas, o un simple café caliente observando picos de hielo eterno, son verdaderos regalos a los que no todos acceden. Pero en esta edición, intentamos ir un poco más allá y abrir el juego a disciplinas, salidas y travesías más intensas. Siempre remar En 2023 tres amigos se reencontraron y, sin pensarlo, tomaron una decisión. “Javier Siede y Gonzalo Granero son kayakistas profesionales desde hace muchos años, y su experiencia va más allá de cualquier visita turística”, cuenta José Oyola, responsable de la logística y la administración de Nativo kayak Ushuaia (www.nativokayak.com.ar), expertos en travesías por el canal Beagle. Ellos ofrecen cuatro alternativas en kayaks dobles o triples. El primero es para principiantes, que recorre la bahía de la ciudad hasta Caleta Aspirante, y ocupa una hora y media. Le sigue un tour más exigente de tres horas, recorriendo la bahía hasta la Isla de los Pájaros, un santuario natural reconocido por su densa población de aves marinas, especialmente cormoranes imperiales y roqueros. La siguiente salida es aún más intensa, dura unas cinco horas e incluye almuerzo, y suma a la anterior los atractivos de Isla Karelo y el conjunto de islotes conocido como Islas Bridges, un área protegida por ser el hogar ancestral del pueblo Yámana (o Yagán) y refugio vital para la fauna austral. “Esas son las regulares, digamos. Pero ofrecemos una alternativa más con pernocte para los remeros avezados, que se llama Experiencia Kawésqar. Es una propuesta de expedición exigente, diseñada para palistas que buscan una inmersión total en la naturaleza salvaje de Tierra del Fuego”, resume Oyola. A diferencia de los recorridos diarios, las largas jornadas de remo en entornos vírgenes e inhóspitos, combinadas con un campamento de alta montaña en zonas remotas del Canal Beagle como la Isla Gable (80 km al este de Ushuaia) la hace única, aunque sólo posible a partir de octubre por las condiciones climáticas. Las salidas de Nativo incluyen un guía por embarcación, seguro, introducción al remo y las comidas. Es para señalar que la pericia de Granero, que fue guía en la Antártida, como la de Siede, experto en travesías como Punta Arenas-Ushuaia, la vuelta al Cabo de Hornos y el desafío del próximo diciembre por más de 900 km entre dos bases de la Antártida, aportan un verdadero diferencial. Una experiencia más simple para quienes no dispongan de tanto tiempo es la que ofrece el –también– experimentado kayakista y guía local Walter Cayo (IG: @walter.cayo, WhatsApp: 5492901 650142) en lago Escondido, a orillas de la RN 3 y a pocos metros del Km 3.000. Su propuesta es surcar las aguas de este espejo al atardecer para llegar hasta el bosque sumergido y a las costas opuestas donde, a través de las cristalinas aguas, se aprecian vivaces truchas y coloridos fondos. La salida dura un par de horas y es todo un ícono: remar en el fin del mundo durante la puesta de sol. Realmente no tiene desperdicio, incluso para quienes no poseen conocimiento, ya que Cayo dicta una breve clase técnica, provee los equipos y asiste a cada uno durante la remada. De regalo van las fotos que él mismo le toma a cada participante durante la travesía. Hacia los lagos “La experiencia Off Road en los lagos es algo inolvidable, por eso la sostenemos todo el año”, aseguran desde Canal (www.canal.tur.ar). Con 25 años de trayectoria, guías especializados, una flota de vehículos propia con chofer y una cocina que produce todos los alimentos que se ofrecen en las salidas, la empresa es líder en excursiones en las inmediaciones de Ushuaia. Planteada para día completo, esta travesía fuera de ruta arranca a las 9 en los alrededores del lago Fagnano, a los que se llega sorteando la RN 3. La primera parada llega en el paso Garibaldi, el único que cruza los Andes sin salir del país, debido a la curva de la cordillera. Es el momento para subir a un auténtico mirador. Si la suerte acompaña, y el cielo está desprovisto de su niebla habitual, el lago Escondido se luce ante los ojos. El grupo sigue por Ruta 119 una media hora atravesando un viejo camino de leñadores, donde no escasean paisajes atávicos, y cada tanto alguna huella humana como el aserradero Bronzovich con sus tolvas de ladrillo ya vetustas. Poco después, la 4×4 atraviesa un bosque de lengas hasta una de las bocas del lago, el tercero en extensión de la Argentina con unos 115 km de largo y profundidades de hasta 400 m. El sendero que acompaña la orilla es uno de los grandes atractivos. Hacen una breve parada para tomar café y admirar la vista panorámica de los Andes Fueguinos y continúa hasta la laguna Bombilla, antesala de otra gran sorpresa: el refugio de madera calefaccionado que la empresa tiene permanente allí. Aquí hay dos opciones. Se puede descansar mientras se espera la comida, o emprender una caminata de reconocimiento y, si hay suerte, de avistamiento por la costa. Quienes eligen caminar, regresan aún más hambrientos, pero la picada y el choripán que anteceden al ojo de bife con papas a la chapa se encargan de devolver el calor que el frío de estos pagos atesora. Quienes busquen una alternativa off road superadora, con posibilidad de pilotear una 4×4 a través de caminos que casi nadie recorre como el corazón de la isla, hitos, hosterías abandonadas y los secretos mejor guardados de Tierra del Fuego, deberán recurrir a los servicios de Mainumby4x4 (IG: @mainumby4x4, web: mainumby4x4.com, WhatsApp: +54 9 11 60361111), que todos los años realiza la famosa Expedición al Fin del Mundo desde el continente, y que incluye aéreos, alquiler de camionetas, alojamiento de lujo y gastronomía fueguina a lo largo de 7 días. Una experiencia diferente a todas las tradicionales de la isla. Simplemente caminar Atravesando el bosque de lengas por el valle de Tierra Mayor, el río Lasifashaj corre firme pese al frío que parece congelarlo todo. Cerquita nos espera la laguna Esmeralda para dar inicio al trekk que lleva su nombre y está a cargo de Titán Cuatro Elementos (www.titancuatroelementos.com), empresa con larga experiencia en la zona. Ellos nos proveen de crampones pequeños que se ajustan bajo la suela y permiten desplazarse con cierta flotación sobre la reciente nieve polvo que baña bosques y turbales. Caminar es algo tan sencillo como placentero en estos lugares y, mientras lo hacemos, los guías brindan información interesante sobre flora, fauna y geología de la región, poniendo en contexto aquello que vemos, como lo que no. También cuentan con un domo lindante a la laguna, donde se almuerza antes o después de cada caminata, que puede ser corta y por sectores delimitados, u otras más largas donde el musgo y sectores de deshielo se vuelven algo resbaladizos. Especialistas en potentes guisos de lentejas –el preferido de los turistas, dicen–, los cocineros recomiendan secar la ropa húmeda cerca de las estufas y aprovisionarse de un buen chocolate para seguir andando por un bosque que nace y renace a cada nevada, especialmente cuando el sol penetra sigilosamente entre los árboles. Desde el reflejo del espejo de agua hasta las imponentes montañas que rodean la laguna, cada detalle se combina para crear un paisaje único, y no hay quien desafíe la caminata sin los grampones para terminar, desde luego, enterrados hasta la rodilla. Abierto a todo el público por su dificultad baja, esta excursión ocupa medio día y su recorrido, entre ida y vuelta, es de unos 10 kilómetros. Canoas en el hielo En temporada de invierno, Canal también ofrece otra gran aventura por el Parque Nacional. El lugar de partida es nada menos que la Estación del Tren del Fin del Mundo. Allí, los pasajeros que lo deseen pueden subirse y sumar un recorrido de una hora aproximadamente, mientras otros aprovechan para explorar a pie el área nevada del valle. Una vez unidos los participantes, se comienza la exploración por una serie de senderos cortos hacia los puntos más importantes del parque nacional, como Bahía Lapataia y el lago Roca. Tras la caminata se llega a un domo calefaccionado y con vista panorámica (ideal en días de viento, lluvia o nevada) donde se disfruta del almuerzo. Maestros de la sopa crema de calabaza con croutons, que es acompañada de un guiso de cordero patagónico, brownies con frutos rojos y vino tinto regional, los chefs aportan esa energía necesaria para seguir. Y no es en vano, ya que la segunda parte de la excursión requiere ponerlo todo. Equipados con botas de goma, cubre-pantalones y chalecos salvavidas, el desafío lo presentan las canoas inflables tipo duckies que conducimos por más de una hora a través del agua dulce del río Lapataia, camino al mar en la bahía que lleva su mismo nombre. Es un verdadero reto, no sólo por los paisajes que impone el lugar, sino por la coordinación necesaria para que la embarcación de tres a seis personas conserve su rumbo y no terminemos congelados. Acompañados siempre por guías boteros especializados, el grupo impone su fraternidad y, con algo de suerte, avanzamos ante estos paisajes imposibles de alcanzar a pie. El mayor atractivo aquí ocurre en días muy fríos, cuando es necesario romper el hielo para abrirse paso entre las aguas. La jornada concluye cerca de las 17 con el regreso a los hospedajes realmente satisfechos. Es indispensable recordar que para ésta como para las otras actividades, la indumentaria mínima recomendada es un calzado de trekking, campera impermeable, abrigo (ideal por capas) y un par de medias extra. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter.
Nieve fuera de pista para vivir un invierno distinto
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