Recuperar las rutinas y volver al jardín infantil contribuye a que niños y niñas recuperen la sensación de seguridad tras una emergencia. (Foto: Cedida) Por: Martha HecherdorsfMientras la provincia del Limarí avanza en la recuperación tras el sistema frontal que dejó aislamiento, cortes de servicios básicos y evacuaciones en distintos sectores, especialistas advierten que las consecuencias de la emergencia no solo pueden reflejarse en la infraestructura o en las pérdidas materiales. Niños y niñas también pueden experimentar efectos emocionales que requieren atención y acompañamiento por parte de sus familias. La jefa del Departamento Educativo de Fundación Integra, magíster en Psicología Educacional y doctora en Educación, Johanna Cortés, explicó que las reacciones emocionales durante los días posteriores a una emergencia son esperables y forman parte del proceso de adaptación que viven los menores frente a experiencias que alteran su entorno cotidiano. normal que tengan mucho miedo, que lloren más o que quieran estar muy apegados a sus figuras significativas asimismo, pueden aparecer cambios en el sueño o que, a través del juego, repitan situaciones relacionadas con la emergencia”, señaló. El especialista indicó que estas manifestaciones suelen disminuir gradualmente a medida que los niños recuperan su sensación de seguridad y retoman sus actividades habituales. Sin embargo, enfatizó que las familias deben mantenerse atentas a señales que podrían indicar la necesidad de apoyo profesional. Entre ellas mencionaron conductas como aislamiento, rechazo persistente a participar en actividades habituales, dificultades importantes para alimentarse, agresividad intensa o comportamientos que pongan en riesgo su seguridad. Cortés afirmó que uno de los principales desafíos es contener emocionalmente a los niños sin minimizar lo que sienten.”Lo más importante es ofrecer contacto físico, abrazarlos, contenerlos y utilizar palabras tranquilizadoras. No hay que decirles simplemente que ya va a pasar. Es necesario escucharlos, validar cómo se sienten y acompañarlos”, explicó. preparados para enfrentarlos.Otro aspecto fundamental, es recuperar progresivamente las rutinas de sueño, alimentación, juego y asistencia al jardín infantil o al establecimiento educativo, ya que ello favorece la sensación de seguridad y estabilidad. “Cuando los niños vuelven a un ambiente con horarios, actividades y adultos que los contienen, recuperan la calma, vuelven a sentirse seguros y continúan con su desarrollo”, afirmó. sobreestimulación. Ya comprendieron lo que ocurrió; seguir exponiéndolos puede afectar su bienestar emocional. Lo recomendable es favorecer espacios de calma, juego y actividades que les permitan sentirse seguros nuevamente”, indicó. Finalmente, enfatizó que atender oportunamente la salud emocional de la infancia es clave para su desarrollo integral. “Si no prestamos atención a esas señales ahora, eso puede tener repercusiones más adelante. El bienestar emocional y el aprendizaje van de la mano, por eso es tan importante acompañar a los niños en este proceso”, concluyó. El especialista insistió en que escuchar, contener y recuperar las rutinas son acciones que pueden marcar una diferencia en el proceso de recuperación emocional de niños y niñas después de una emergencia como la vivida en el Limarí.




