La naturaleza volvió a marcar las reglas del juego. La corriente asociada al fenómeno de El Niño modificó las condiciones del Paraná Medio, especialmente por el aumento de la turbidez del agua, una situación que complicó la pesca deportiva del dorado en varios sectores del río. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, decidimos recorrer la zona junto al equipo de Río Lodge para comprobar en el agua cuál es el verdadero estado del pique y qué estrategias permiten seguir obteniendo resultados. La experiencia marca la diferencia Al frente del complejo se encuentran Matías Pavoni y Fany Salas, dos reconocidos pescadores que, además de acumular innumerables jornadas exitosas, se destacan por desarrollar técnicas y estrategias que incrementan las posibilidades de captura. Asimismo, Río Lodge cuenta con un equipo de guías de primer nivel integrado por Natalio Seggioli, Matías Batería y Sebastián Barbieri, quienes diariamente recorren kilómetros de río, tanto hacia el norte como hacia el sur, explorando bancos, barrancas, arroyos y estructuras para detectar dónde se concentra la actividad de los dorados. Gracias a ese permanente relevamiento, los pescadores que visitan el lodge encuentran información actualizada sobre el comportamiento del pez y las mejores alternativas para cada jornada. Buscar el agua más limpia, la clave del momento Actualmente, el Paraná presenta un nivel de turbidez superior al habitual. No obstante, existen sectores donde el agua recupera algo de claridad y allí es donde conviene concentrar los esfuerzos. Los drenajes que desembocan desde los campos y las bocas de arroyos son algunos de los ambientes más rendidores, ya que suelen ofrecer condiciones más favorables para que el dorado entre en actividad. En zona de bancos se están utilizando como señuelos emblema los Jerk de Rubi, los Glidding de Rapala y los Valkiria de Gozio. La técnica es arrojar lo más lejos posible y recoger a buena velocidad sin detener la marcha. Sobre los ríos principales, en las barrancas se llevan las palmas los señuelos del tipo banana como pueden ser Raptor y Alfers en paletas 2 y 3. La pesca es al golpe y a veces debemos dejar bajar al señuelo mediante su peso para luego recoger. Si las estructuras son de palos, podemos utilizar los señuelos anteriormente mencionados y agregar los tipo mojarra como los NG 90 Shallow, SSR de Rapala, Paraná Lure, entre otros. Si bien las condiciones actuales hacen que la pesca pueda calificarse como regular a buena, la realidad demuestra que quienes conocen el río y adaptan sus técnicas continúan logrando capturas de calidad. Por eso, contar con el acompañamiento de guías experimentados como los de Río Lodge representa una ventaja importante, ya que su permanente seguimiento de las condiciones del Paraná permite optimizar cada salida y aumentar considerablemente las probabilidades de éxito. En definitiva, el Paraná Medio sigue ofreciendo grandes emociones para los amantes del dorado. Solo hace falta interpretar el comportamiento del río, elegir correctamente los sectores de pesca y presentar el señuelo adecuado en el momento indicado. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter




