En Argentina el 24 de marzo es un día de duelo, marchas y disputas políticas. Cincuenta años después del golpe de Estado que llevó al poder a la junta militar, decenas de miles de personas volverán a salir a las calles este martes para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno del presidente Javier Milei busca reinterpretar. Bajo el lema ‘Nunca más’, que marcó generaciones, organizaciones de derechos humanos, sindicatos y grupos sociales se reunirán en su marcha anual, portando fotografías de los desaparecidos, en una gran manifestación en Buenos Aires que tendrá como centro la famosa Plaza de Mayo. Organizaciones de derechos humanos calculan que 30.000 personas desaparecieron durante la dictadura. Las Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo encabezarán la marcha, continuando una tradición que comenzó durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse cada semana para manifestarse y exigir saber el paradero de sus hijos y seres queridos. La búsqueda continúa. Un tribunal de Córdoba identificó recientemente los restos óseos de 12 personas encontrados el año pasado en un antiguo centro clandestino de detención. “Pensábamos que después de unos días de tortura la gente reaparecería. Pero eso no sucedió”, dijo Miriam Lewin, una periodista de 68 años que tenía 19 el día del golpe. Vivía bajo tierra cuando, en 1977, fue secuestrada, torturada y finalmente trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada de la ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy se erige como un sombrío museo en Buenos Aires. “Al igual que en los campos nazis, aquellos que tenían ciertas habilidades sobrevivieron”, dijo Lewin. Lo suyo era redactar informes y traducir textos: “Vivíamos junto a los gritos de tortura manteniendo una rutina casi de oficina”. El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón y estableció una dictadura que gobernó hasta 1983. Se caracterizó por una campaña de desapariciones, torturas y robos de bebés, que obligó a miles de personas a exiliarse. Cincuenta años después, 1.208 personas han sido condenadas en más de 350 juicios, pero más de 300 casos siguen abiertos. Las Abuelas de Plaza de Mayo han restituido las identidades de 140 nietos que fueron secuestrados cuando eran bebés o nacieron en cautiverio. El grupo estima que aún quedan por encontrar más de 300. “La condena a la dictadura, al plan sistemático de persecución, tortura y desaparición, sigue siendo fuerte entre la mayor parte de la población argentina”, dijo Iván Schuliaquer, politólogo de la Universidad Nacional de San Martín. Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política sobre cómo se recuerda esta violencia. El presidente Milei cuestiona el consenso general establecido desde el regreso de la democracia. El gobierno de Milei cifra el número de desaparecidos en menos de 9.000 y sostiene que durante los años de la dictadura en el poder hubo una guerra en la que se cometieron excesos en ambos bandos. Los funcionarios han restado importancia a los crímenes militares, describiéndolos como parte de una confrontación con organizaciones armadas. El año pasado, en el aniversario, la Casa Rosada difundió un vídeo en esa línea en el que el escritor y teórico de extrema derecha Agustín Laje sostenía que la historia se había enseñado de manera “maniquea y reduccionista”. Este año lanzará otro vídeo controvertido. La mayor parte de la sociedad no parece apoyar esta versión de los hechos. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Jurídicos y Sociales (CELS), basado en 1.136 entrevistas en todo el país, encontró que siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar. En vísperas del aniversario, expertos en derechos de Naciones Unidas pidieron al gobierno de Milei que “cese acciones que erosionen el legado histórico”. Los obispos de Argentina también se pronunciaron e instaron a que la historia no sea “mutilada”. “Se ha roto algo en el pacto democrático con este gobierno”, afirmó Schuliaquer. Sin embargo, el movimiento de derechos humanos “todavía tiene una capacidad de movilización discursiva, de movilización callejera y de visibilidad pública que aún no tiene oponente a esa escala”. noticia relacionada por Leila Macor, AFP




