El primer balance de los 90 días sin Nicolás Maduro en Miraflores para el economista y político, José Guerra, es que en el contexto de la cooperación económica entre el gobierno encargado de Venezuela y Estados Unidos el “fantasma” de la hiperinflación se aleja por ahora. La directora del programa para Venezuela de Wola (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos), Laura Dib, y la integrante de Ideas para la Democracia, Deborah Van Berkel, advirtieron que sin la recuperación del sistema democrático en el país las mejoras económicas que puedan percibirse bajo el tutelaje de la Casa Blanca tienen un techo. Dib, Van Berkel y Guerra fueron los invitados por la directora general de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, al programa especial de Con La Luz, con motivo de cumplirse, este 3 de abril, tres meses de la detención de Maduro y la diputada Cilia Flores, tras un ataque militar estadounidense en territorio venezolano. Se aleja la hiperinflación, pero… “La perspectiva económica cambió, el peligro de hiperinflación se aleja, hay alta inflación pero no hiperinflación. Hay un cambio a primera vista, hay apertura económica. La Ley de Hidrocarburos implicó cambios muy importantes, permite participación privada más activa, mayoritaria en casos, baja los impuestos de explotación. La ley de minas va por el mismo camino, es una ley aperturista. Estos cambios llegaron para quedarse”, abrió Guerra, exgerente de investigaciones económicas del Banco Central de Venezuela (BCV). El economista indicó que la inflación en el mes de febrero cerró en 618% y la de marzo en 540%, lo que se traduce en desaceleración, aunque aclara, sigue siendo muy alta, por lo que continúa siendo el principal enemigo de la economía al que hay que combatir. Se estimó que 15.000 millones de dólares adicionales que entrarán a Venezuela tras los acuerdos petroleros con EEUU y el aumento de la producción a un millón 100 mil barriles diarios darán un “oxígeno financiero” al gobierno encargado de Delcy Rodríguez. “El mercado petrolero le da una oportunidad a Venezuela con el conflicto del Medio Oriente (…) eso dará un flujo de caja que nadie había pensado”, resaltó el exdiputado de la Asamblea Nacional. Al respecto Dib advirtió que el gobierno de EEUU apuesta a que su plan para Venezuela en lo económico pase sin presión en la calle. Pero si las demandas ciudadanas en materia de salarios, presos políticos y elecciones, entre otras, no son atendidas, el plan anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio (estabilización, recuperación y transición) puede ser desestabilizado. “Sin recuperación del Estado de derecho, esa recuperación económica tendrá un límite por la corrupción, esos recursos no van a permear a la población que es la que está sufriendo más. Habrá movimiento social con o sin liderazgo opositor y eso va a desestabilizar el plan de Rubio”, subrayó. Sin el apellido democrático Dib recalcó que a 90 días de la ausencia de Maduro todavía es “muy difícil” ponerle el apellido democrático al proceso que se abrió en Venezuela a partir de los eventos del 3 de enero. “Ha habido algunas aperturas, se reactivan las manifestaciones, se reta para la apertura del espacio cívico, medios de comunicación que reportan luego de mucha censura. Es verdad que hay oportunidades y que hay que aprovecharlas, pero nos cuesta mucho poder ponerle el apellido de democrático. El aparato represivo sigue en su lugar, preocupa la designación como ministro de la Defensa de Gustavo González López, exdirector del Sebin en 2014, fecha en la que se comenzó a cometer los crímenes de lesa humanidad más graves”, sostenido. Como parte de su balance, también mencionó la aprobación de la Ley de Amnistía, de la cual subrayó tiene “enormes falencias” y es aplicada por el mismo Poder Judicial que hace parte del aparato represivo. Recordó que, de acuerdo con organizaciones de DDHH en Venezuela, todavía hay más de 600 presos políticos en el país. “EEUU no parece estar presionando para que se cumplan algunos indicadores que nos acerquen más a una transición democrática como por ejemplo una elección presidencial o de la AN”, dijo. Van Berkel también dijo rechazar una narrativa según la cual la democracia vendrá “por carambola” (suerte, indirectamente), luego de la recuperación económica, en una línea de estabilidad para quienes siguen en el poder. “La intención es hacer un maquillaje de cambios políticos con mejora económica, pero no es sostenible. Hay un cambio en la conciencia colectiva, cuesta ver la democracia, pero apostar a que no va ser posible saldrá muy caro a los que le dan la espalda. La restauración de la soberanía por vía de elecciones será un elemento clave”, recalcó el activista de DDHH. Rechazo a estabilización autocrática Ambas posiciones llevaron a Guerra, quien también es miembro de Unión y Cambio, organización política liderada por Henrique Capriles, a aclarar que no está de acuerdo con una estabilización económica autocrática, al estilo de los modelos chino o vietnamita, porque no son regímenes democráticos. Aseguró que si dependiera de su iniciativa, las elecciones presidenciales en Venezuela serían en lo inmediato, pero no parece ser la prioridad del mandatario Donald Trump, quien recordó,+ es el presidente de EEUU, no Marco Rubio. El secretario de Estado es quien lleva en la boca la palabra democracia y elecciones de manera constante, a diferencia del magnate republicano. “Hay dos sectores de la oposición que deben tender un puente, la que está aquí y la que está afuera. Machado representa a la mayoría, pero está en el exterior. Esas dos fuerzas tienen que unirse en algo mínimo que es el llamado a elecciones en fecha razonable, cumplida la renovación del CNE y la actualización del Registro Electoral, articular un frente político unitario entre esos dos vertientes”, abogó Guerra. También dijo coincidir en que si no se atienden las demandas ciudadanas, especialmente a lo que se refiere al salario de los trabajadores, “se le va a enredar la cosa” al interinato ya EEUU. En este sentido no se descarta que se aproxime un “cambio puntual” en la Ley Orgánica del Trabajo para que los bonos percibidos a través del Sistema Patria pasen a ser parte del salario. “El gobierno encara una demanda social muy grande, demanda salarial, la gente está en condiciones de precariedad extrema. ¿El gobierno está en condiciones de atender eficazmente esa situación? Parcialmente, están entrando dólares, más de lo imaginado, son 3 mil millones de dólares de recaudación del Seniat, se está recaudando plata, pero el gobierno tiene un enemigo y es la inflación”, agregó. La lucha organizada Van Berkel insistió en que no habrá democracia sin la presencia del pueblo organizado, luchando por ello. Recordó que la organización de las mujeres, familiares de presos políticos, ha sido clave para presionar por más liberaciones y excarcelaciones, a pesar de la resistencia que ofrece el chavismo con la Ley de Amnistía. Recordó que la soberanía “se la robaron el 28 de julio de 2024” y que ahora no se puede permitir que el tutelaje de EEUU ponga esa soberanía después de otras cosas como lo económico. “Esa fuerza popular está allí, hay que reconocerla y apoyarla. El tejido social está debilitado, pero no roto. Es lo que mantiene el país unido, con capacidad de seguir funcionando. Por eso el país sigue andando, redes de solidaridad, de trabajo, las familias que se unen para apoyarse, esa fuerza es la que va a impulsar para que el cambio no sea cosmético. Ese proceso es indetenible, lo pueden retrasar, pero no parar (…) esa conciencia está instalada”, enfatizó. Dib mencionó que no debe perderse de vista que Rubio, quien no ha explicado cómo se pasa de una fase a otra en el plan para Venezuela, debe presentar próximamente ante el Congreso de EEUU un plan para la transición en Venezuela. “Es muy importante, el gobierno (de Donald Trump) da prioridad a lo económico, pero en el Congreso entienden, los republicanos, entienden que debe haber elecciones, presos políticos y democracia”, agregó.




