La cadena de producción de carne de Argentina se alegró al escuchar que en el recién firmado Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocas con los Estados Unidos, la cuota de exportación libre de aranceles de la nación se ha fijado en 100.000 toneladas; anuncios anteriores del propio presidente Javier Milei habían llevado a especulaciones de que el límite sería sólo de 80.000 toneladas. La Cancillería en Buenos Aires también destacó la importancia que tiene el acuerdo con EE.UU. para que el sector agrícola reduzca los aranceles. “El gobierno estadounidense otorgará una ampliación sin precedentes a 100.000 toneladas para el acceso preferencial de carne vacuna a su mercado. Esto asegura 80.000 toneladas adicionales en 2026, además de las 20.000 toneladas ya entregadas a este país, lo que contribuirá a incrementar las exportaciones argentinas de este producto en cerca de 800 millones de dólares”, dijo el gobierno en un comunicado. Independientemente de la entrada de dólares, en la ganadería nacional interpretan este anuncio como una señal productiva. Estados Unidos es un mercado que demanda carne vacuna de alto estándar sanitario, trazabilidad y cortes específicos, lo que obliga a procesos más ordenados y eleva el listón en toda la cadena. Una de las primeras repercusiones desde el sector agropecuario y agroindustrial vino de la mano del presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani: “La apertura comercial siempre ha sido un pedido del sector agropecuario, porque es la herramienta que nos ayuda a aumentar las exportaciones, generar más actividad y aprovechar el enorme potencial productivo de este país. Integrarnos al comercio internacional con reglas claras es clave para el desarrollo”, afirmó. Agregó que “avanzar en el comercio de carnes es especialmente importante para Argentina”, porque “producimos la mejor carne vacuna del mundo y tenemos un sistema de producción reconocido internacionalmente”. En Estados Unidos, el ganado vacuno todavía no reacciona, su producción de carne cae y la demanda aumenta. El stock total asciende a 86 millones de cabezas de ganado, el nivel más bajo en 75 años. Si bien su producción ha disminuido un 10 por ciento en los últimos cinco años, sus importaciones crecieron un 67 por ciento al pasar de 1,5 a 2,5 millones de toneladas entre 2021 y las proyecciones para este año del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Mientras tanto, en China, una reciente cuota para la carne vacuna sólo hizo que los precios internacionales aumentaran un 20 por ciento. Ascendió a 2,7 millones de toneladas, cuando el año pasado se importaron 3,3 millones de toneladas de China. A menos que se amplíe la cuota, la entrada de carne vacuna este año puede ser mucho menor que las necesidades del mercado y eso aumentará los precios. Además, Brasil, principal proveedor de China y primer exportador del mundo, podría tener 400.000 toneladas esperando en los puertos del gigante asiático sobre una cuota de 1,1 millones de toneladas. Esto significa que cubriría su límite en unos meses más, lo que seguramente hará subir los precios. Según el informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna de Argentina (IPCVA), durante diciembre las ventas al exterior habían disminuido un 3,7 por ciento interanual en términos de volumen, medido en toneladas por el peso del producto. A partir de noviembre pasado, la retracción fue aún más pronunciada, del 13,8 por ciento. Esta contracción confirma la tendencia observada a nivel acumulado anual, donde el menor envío de carne vacuna estuvo vinculado principalmente a una reducción en las compras desde su principal destino, China. Otros detalles clave Se trata del primer instrumento de este tipo en la región que incorpora compromisos de inversión, lo que consolida la alianza estratégica y la confianza mutua con Estados Unidos, que ya cuenta con más de 330 empresas operando en este país. La iniciativa posiciona a Argentina como el primer país de Sudamérica en firmar un acuerdo de esta escala, entre un selecto grupo de países con acceso preferencial al mercado estadounidense, fortaleciendo su inserción internacional y promoviendo una asociación más equilibrada con la principal economía y mayor importadora del mundo. El gobierno estadounidense ratificó su compromiso de revisar cuando llegue el momento los aranceles al acero y al aluminio, establecidos en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. Estados Unidos eliminará los aranceles mutuos sobre 1.675 productos argentinos en una amplia gama de sectores productivos, lo que permitirá recuperar exportaciones por valor de 1.010 millones de dólares. Estados Unidos también trabajará, a través de instituciones como el Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos (DFC), para apoyar el financiamiento de inversiones en sectores críticos de Argentina, en colaboración con el sector privado de Estados Unidos. Argentina, a su vez, eliminará aranceles a 221 posiciones, como maquinaria, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos, reducirá en dos por ciento otras 20 posiciones, principalmente autopartes, y otorgará cuotas para vehículos, carnes y otros productos agrícolas. Argentina también ha acordado adoptar los más modernos estándares internacionales en propiedad intelectual, con el fin de descargar la burocracia del sector para ampliar las oportunidades de innovación y promoción del talento argentino. La firma del histórico acuerdo “consolida una relación estratégica entre ambos países basada en la apertura económica, en reglas claras para el comercio internacional y en una mirada moderna de complementariedad comercial”, comentó la Presidencia argentina. El objetivo es reducir las barreras arancelarias y no arancelarias, facilitar el comercio de bienes y servicios, modernizar los procedimientos aduaneros y promover la inversión en sectores estratégicos como la energía, los minerales críticos, la infraestructura y la tecnología. – TIEMPOS/NA



