El Congreso abre hoy una sesión con libreto conocido. Reuniones, conteo de votos, llamadas y pausas. El tablero muestra 130 escaños. En el centro, una moción de censura. En la antesala, la palabra vacancia para marzo. Lo que ocurre es que el Pleno del Congreso que ha gobernado el país define hoy la conducción del Poder Ejecutivo. La agenda incorpora la moción de censura contra José Jerí y el reciente pedido de facultades de investigación por el caso denominado Chifagate. El escenario político presenta un dato central, ya que el encargado del Ejecutivo espera que Keiko Fujimori y César Acuña activen el respaldo decisivo en el hemiciclo. En la actualidad, Fuerza Popular concentra 24 votos y Alianza para el Progreso suma 15 escaños. En conjunto, 39 curules dentro de un Parlamento que, de aplicar una moción de vacancia presidencial, requerirían de 87 votos, o si se va por la censura, solo 66. Ese bloque constituye una fracción determinante para inclinar la balanza en una votación de censura. El presidente del Parlamento, el fujimorista Fernando Rospigliosi, anunció que el Pleno abordará únicamente la moción de censura y que una eventual vacancia quedaría para marzo. En el intervalo, algunas voces del pacto anticipan una posible moción para debatir si es vacancia o censura. La ciudadanía seguirá cada intervención y cada voto. El país identificará a quienes respalden la continuidad de un congresista colocado al frente del Ejecutivo por decisión legislativa como producto de un intercambio de cuotas. Sin embargo, cada bancada tendrá que sopesar que en su decisión quedará registro de su cargo y cada legislador asumirá responsabilidad ante la opinión pública. Existe también una salida más simple y directa: la renuncia del encargado del Ejecutivo. Esa vía concentraría la discusión en responsabilidad política y permitiría la designación de un nuevo titular del Consejo de Ministros mediante acuerdo explícito. En esa línea, el Congreso dispone hoy de la oportunidad de elegir conducción gubernamental con fundamento claro y voto transparente. Todo ello con el fin principal de dar estabilidad al período electoral que entra ya en su fase más agitada. Ante lo previamente expuesto, el candidato de consenso que elija el Parlamento debe deshacerse de toda pretensión de originalidad de gobierno y tener en claro su encargatura, que es garantizar la seguridad de las elecciones y continuar con la dotación de recursos para operativos de inteligencia contra la criminalidad organizada. La sesión de hoy asume, por tanto, la decisión ante el país.



