ONU El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una sesión de emergencia este martes 23 de diciembre, para abordar la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Resumimos aquí lo más importante de esa reunión: Venezuela, representada por el Gobierno de Nicolás Maduro, solicitó la reunión ante lo que denominó «agresión militar abierta» por parte de Washington, que incluye un bloqueo a petroleros, incautaciones de buques y operaciones en el Caribe contra presunto narcotráfico. El subsecretario general adjunto de la ONU para Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Khaled Khiari, advirtió sobre un aumento significativo en la presencia militar estadounidense en el sur del Caribe. Khiari destacó el impacto de las sanciones en la población vulnerable venezolana y reiteró el llamado del Secretario General de la ONU a favor del diálogo y la moderación para preservar la estabilidad regional. Por su parte, el embajador en la ONU de Maduro, Samuel Moncada, denunció las acciones estadounidenses como un «crimen de agresión» y un intento de «colonización». Moncada afirmó que el presidente Donald Trump pretende apropiarse de recursos petroleros venezolanos mediante piratería y amenazas de fuerza, en violación de la Carta de la ONU. Por su parte, el embajador estadounidense, Mike Waltz, defendió las medidas como necesarias para combatir el narcotráfico. Waltz anunció que Estados Unidos aplicará sanciones «al máximo» para privar al gobierno de Nicolás Maduro de recursos que, según Washington, financian el denominado Cartel de los Soles, calificado como organización terrorista. Rusia respaldó a Venezuela y advirtió que las acciones estadounidenses podrían extenderse a otros países latinoamericanos. El representante ruso, Vasili Nebenzia, criticó el enfoque unilateral de Washington. China instó a Estados Unidos a detener sus acciones y evitar una mayor escalada. El Reino Unido expresó preocupación por la represión interna en Venezuela y la falta de legitimidad del gobierno de Maduro. El embajador adjunto Archie Young apoyó el respeto al derecho internacional y una transición democrática negociada. Países de la región, como Argentina, Chile, Panamá y Guyana, apelaron al cumplimiento de la Carta de la ONU y la cooperación contra el crimen transnacional. La sesión concluyó sin resolución adoptada, pero los miembros enfatizaron la necesidad de restricción, diálogo y adhesión al derecho internacional. Ningún país, ni siquiera aliados tradicionales de Estados Unidos, respaldó explícitamente la amenaza o el uso de la fuerza. El gobierno venezolano interpretó el debate como un apoyo mayoritario a su posición de soberanía y libre comercio.



