La puerta giratoria de la Casa Rosada ha cobrado un ritmo frenético y sin precedentes. Con la renuncia de Manuel Adorni y la llegada formal en su lugar de Diego Santilli, Javier Milei se convierte en el presidente que más jefes de gabinete ha pasado en un solo mandato: cuatro cambios en apenas dos años y medio. Lejos de ser un detalle colorido, la rotación constante expone una crisis directa en el corazón del círculo interno del gobierno. Las cifras surgen de un informe de Marcelo Bermolén, director del Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral. El estudio revela que bajo la administración de La Libertad Avanza, el mandato promedio de los jefes de gabinete ha caído a 310 días, la cifra más baja para cualquier presidente elegido popularmente, incluso peor que las frágiles cifras que dejó el inestable gobierno de Fernando de la Rúa. El gobierno de Milei ocupa ahora el podio de los ministros coordinadores más fugaces desde el retorno a la democracia. Nicolás Posse duró apenas 169 días en el cargo, lo que lo coronó como el mandato más corto de la historia. El segundo puesto en el ranking negativo lo ocupó el propio Adorni, que tuvo que hacer las maletas tras 235 días en el cargo en medio de un escándalo de corrupción. Cruzando datos, Bermolén concluye tajantemente que la presidencia de Milei ha marcado una serie de récords que profundizan la tendencia de precariedad y devaluación institucional que afecta al cargo. La partida de Adorni es el síntoma más claro de un desgaste acelerado del mandato que golpea de frente a la actual administración, sostiene. A lo largo de casi 31 años, 24 funcionarios han pasado por la Jefatura de Gabinete a lo largo de 12 mandatos presidenciales diferentes. Aun así, la reciente acumulación de registros negativos refuerza una crisis estructural que ha drenado la credibilidad de una pieza clave de la maquinaria estatal. La reforma constitucional de 1994 había designado al Jefe de Gabinete como un “superministro” o “primus inter pares”, un funcionario capaz de supervisar la gestión total del gobierno y responder ante el Congreso. Sin embargo, el informe de la Universidad Austral advierte que la política ha despojado al cargo de poder hasta perder su brillo, prestigio y peso real; en la práctica, el cargo ha quedado reducido a un simple subordinado de confianza del Presidente dentro del sistema argentino. El informe también critica duramente la constante manipulación institucional que sufre el cargo cuando sus titulares lo combinan con otras funciones. Señala que no es una práctica saludable que el funcionario encargado desempeñe simultáneamente otros roles, como portavoz presidencial o director de empresas estatales, en lugar de dedicarse exclusivamente a sus deberes constitucionales. El contraste más marcado con la inestabilidad actual proviene del ex presidente Alberto Fernández, quien ostenta el récord de tiempo total en el cargo con 1.886 días, un recuento que combina sus períodos trabajando junto al fallecido ex presidente Néstor Kirchner y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Otro hecho notable: a pesar del constante desfile de funcionarios y de varios presidentes que han profesado su apoyo a la igualdad de género, una cifra permanece estancada en cero: hasta el día de hoy, ninguna mujer ha encabezado la Oficina del Jefe de Gabinete. – Noticias relacionadas con TIMES/PERFIL



