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Tuesday, June 16, 2026

Del taller de zapatos a las mejores playas del mundo: la increíble historia familiar detrás de una cadena hotelera

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Hay historias que merecen ser contadas porque rompen con cualquier manual de negocios. Si uno se hospeda hoy en un lujoso resort frente a las aguas turquesas del Caribe o el Mediterráneo, bajo el sello de Iberostar, difícilmente se imagine que el verdadero origen de esa desconexión perfecta se encuentra en un rústico taller de calzado artesanal en la Mallorca del siglo XIX. El responsable de esta aventura fue Antonio Fluxá, un emprendedor de la localidad de Inca obsesionado con la calidad. En plena Revolución Industrial, y sin hablar una palabra de inglés, el zapatero armó su valija y se instaló cuatro años en Inglaterra para aprender los procesos tecnológicos de la época. A su regreso, revolucionó la isla con la incorporación de maquinaria y posicionó a Mallorca como el gran polo zapatero de España. Sin embargo, el espíritu familiar siempre fue inconformista. Con el auge de los primeros viajeros internacionales a mediados del siglo XX, uno de sus nietos, Don Miguel Fluxá -un histórico y querido referente del sector que hoy, a los 86 años, sigue siendo el alma de la empresa-, vislumbró que el futuro estaba en el turismo. “No tenemos idea de hotelería, pero sabemos trabajar”, fue el lema. Así, en 1956 adquirieron una pequeña agencia llamada Viajes Iberia, el germen de un imperio que hoy transita su cuarta generación familiar y celebra 70 años de historia. Secretos locales e inmersión cultural Bajo la guía familiar, la cadena llevó su obsesión por el detalle a un portfolio adaptado a cada necesidad: desde la propuesta familiar y de entretenimiento de sus hoteles Waves, pasando por el relax y la vida saludable de Selection, hasta la exclusividad de JOIA, una colección boutique pensada para celebraciones únicas. ¿El gran diferencial? Su filosofía de lujo no ostentoso y el programa Wave of Change, una ambiciosa hoja de ruta respaldada por científicos que busca generar un impacto positivo en los destinos en los que se encuentran, financiando laboratorios de conservación de corales, por ejemplo, y llevando la cultura local directo al huésped. Un claro ejemplo es el flamante JOIA Aruba, ubicado en la paradisíaca Eagle Beach (considerada una de las mejores playas del mundo). Allí le rinden homenaje al pez loro -el guardián natural responsable de la finura de la arena blanca de la isla- y ofrecen talleres de belleza, con aloe vera de cultivos locales que datan de 1890. Lo mismo ocurre en su propiedad de Mallorca (Colonia de Sant Jordi), donde la experiencia gira en torno a las milenarias salinas romanas de Es Trenc, ofreciendo desde cócteles de bienvenida hasta tratamientos de spa basados en este elemento histórico. Próximos horizontes: sol, especias y olivares En plena fase expansiva, Iberostar se prepara para inaugurar el 17 de junio su nuevo hotel en Montenegro. Ubicado en la bellísima Riviera de Bar (Sutomore), el complejo se erige en una geografía imponente donde las montañas caen a pique sobre el mar Adriático, en una bahía conocida como “de los dos soles” por el perfecto reflejo del astro en el agua. La propuesta allí incluirá un spa de 3.700 m2 e inmersiones en la tradición de sus olivares milenarios. Para finales de este año la cadena prepara su desembarco absoluto en un destino inédito para ellos: Zanzíbar (Tanzania). Situado en la zona de Muyuni, un enclave idílico para el esnórquel, el hotel ya trabaja en colaboración con diseñadores autóctonos y productores de especias para trasladar los aromas y texturas africanas a las habitaciones. En paralelo, presentarán la reforma total del emblemático JOIA Rose Hall en Montego Bay (Jamaica), un tributo a la música y los colores caribeños con detalles de interiorismo que emulan las faldas tradicionales de las mujeres jamquinas y el clásico juego de dominó. El romance con el viajero argentino El mercado argentino ocupa un lugar de enorme relevancia para la compañía, representando actualmente un 18 % de su cuota en el continente americano. “Es un público exigente que premia la calidad de playa y el servicio”, explica  Antonio Bauzá, director de comunicaciones de la marca. El fenómeno más curioso se da en hoteles icónicos como el Iberostar Waves Hacienda Dominicus en Bayahíbe (República Dominicana), donde el lazo es puramente emocional y generacional. Los argentinos eligen regresar y hoy lideran la tendencia de los viajes “multigeneracionales”: aquellos abuelos que conocieron la cadena como hijos, luego regresaron como padres y hoy deciden celebrar sus bodas de oro o sus vacaciones rodeados de sus nietos. Una muestra de que, a la hora de viajar, el argentino no renuncia a la desconexión y busca sentirse, verdaderamente, como en casa. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter.

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