Desafió al mal tiempo y encontró al pejerrey: gran pesca en Las Barrancas

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Que Gastón Milone, nuestro habitual informante, es un gran pescador ya no quedan demasiadas dudas. Lo ha demostrado enfrentando condiciones climáticas adversas en San Miguel del Monte, Lobos y la Salada Grande de Madariaga. Esta vez volvió a hacerlo en Las Barrancas, donde hace algunos días concretó una excelente pesca de pejerreyes a pesar de un escenario poco alentador. Con viento de alrededor de 40 km/h, frío y una persistente llovizna, condiciones que invitaban más a quedarse en casa que a subirse a una embarcación, Milone decidió intentarlo. El resultado terminó premiando la insistencia: capturó pejerreyes que alcanzaron los 36 cm, además de completar una interesante cosecha. Sin embargo, llegar hasta los peces no resultó sencillo. Del escaso pique a encontrar el lugar indicado Los primeros intentos fueron en el sector conocido como “La Virgencita”, pero allí los resultados fueron escasos. Ante la falta de respuestas, Milone decidió cambiar rápidamente de estrategia y desplazarse hacia el centro de la laguna. En ese lugar comenzó a garetear buscando localizar algún cardumen, aunque las condiciones meteorológicas complicaban considerablemente la navegación. Además, pescaba desde un bote equipado con un motor de poco caballaje y no desde un tracker, por lo cual desplazarse con semejante viento no resultaba una tarea sencilla. Los toques seguían siendo espaciados y, por eso, tomó una nueva decisión: buscar una zona protegida del viento. Finalmente encontró una especie de bahía junto a unos juncales altos y allí cambió por completo la jornada. Una vez ubicado en ese sector reparado, los piques comenzaron a sucederse con mucha mayor frecuencia. Las boyas y brazoladas que marcaron la diferencia El cielo completamente cubierto, sumado a la llovizna, también obligó a prestar atención a la visibilidad de los aparejos. Por esa razón, las boyas combinadas en rojo y negro fueron las elegidas, colores que permitieron seguir correctamente cada movimiento pese a la poca luminosidad. Las brazoladas se ubicaron entre los 15 y 30 cm, confirmando que el pejerrey se encontraba trabajando muy cerca de la superficie. En cuanto a la carnada, no hubo demasiadas vueltas: la mojarra fue la protagonista durante toda la jornada. Una vez encontrado el sector, la actividad se volvió intensa. Hubo muchísimo pique, ejemplares chicos, otros que daban exactamente la medida y varios pejerreyes destacados que protagonizaron buenas corridas. Incluso, algunos peces importantes terminaron escapándose cuando se intentaba levantarlos para subirlos a la embarcación. Entre las mejores capturas aparecieron pejerreyes de hasta 36 cm, un tamaño más que interesante y que volvió a demostrar el potencial que conserva Las Barrancas. Dientudos contra toda lógica La jornada también tuvo otro protagonista. A pesar del frío, el viento y la lluvia, condiciones que podrían hacer pensar en una menor actividad de determinadas especies, el pique de dientudos fue realmente intenso. Así, entre pejerreyes aparecieron constantemente estos voraces habitantes de la laguna, sumándole todavía más actividad a una pesca que, una vez encontrado el lugar adecuado, prácticamente no dio descanso. En total, Milone clavó 23 pejerreyes, aunque siete fueron devueltos al agua. De esta manera, seleccionó los mejores ejemplares y liberó aquellos peces que no justificaban conservar. Ese día también estaba pescando en Las Barrancas otro habitual informante, Jorge Damario, quien ingresó junto a su esposa y buscó los pejerreyes entre los juncos. Sin embargo, pese a su enorme conocimiento del ambiente y su experiencia como guía, no consiguió el mismo rendimiento. Precisamente, esta diferencia permite entender hasta qué punto puede resultar determinante moverse, interpretar el viento, encontrar el reparo indicado y localizar el sector donde está concentrado el pescado. En el caso de Milone, insistir y cambiar varias veces de lugar terminó siendo la llave de una jornada que inicialmente parecía destinada a ofrecer muy poco. Más allá de las dificultades planteadas por el clima, Las Barrancas continúa sosteniendo su rendimiento y, principalmente, la expectativa de encontrar algún buen matungo. Por delante aparece ahora una fecha importante. A partir del 1° de septiembre comenzará la veda del pejerrey, por lo que habrá que prestar atención a las disposiciones oficiales y a la adecuación de los cupos de captura que establezca la autoridad provincial. Mientras tanto, Las Barrancas volvió a dejar una buena señal. Ni los 40 km/h de viento, ni el frío, ni la lluvia pudieron impedir una jornada con mucho pique y pejerreyes destacados. Una vez más, la clave estuvo en moverse hasta encontrar dónde estaban los peces. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.  Suscribite gratis al newsletter 

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