EEUU y Japón activaron intervención conjunta y el yen subió fuerte: por qué es clave para el carry trade global

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El Ministerio de Finanzas de Japón señaló en un comunicado oficial que la intervención del viernes para comprar yenes, realizada conjuntamente con su contraparte norteamericana, “contrarrestó la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados del yen japonés en los últimos meses”. “No dudaremos en llevar a cabo nuevas intervenciones coordinadas”, confirmó la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, este lunes a la prensa. Ayer, el presidente de EEUU, Donald Trump, dijo el domingo que su país estaba ayudando a Japón a apuntalar el yen como muestra de “amistad” y para contribuir a la economía mundial. El yen se disparó más de un 1%, hasta situarse en 155,20 por dólar tras el anuncio, su nivel más alto desde principios de mayo y muy lejos del mínimo en cuatro décadas, cercano a 164, que alcanzó el mes pasado. Actualmente, opera a 156,66 por dólar. En su informe diario de este lunes, el Hang Seng Bank de Hong Kong mencionó que “los mercados ahora se encuentran en alerta máxima y están reevaluando el nivel de intervención, lo que provocó una fuerte caída en las posiciones cortas de yenes”. Además, explicó que la fuerte apreciación del yen “perjudica a los exportadores japoneses, por lo que la bolsa japonesa se encuentra bajo presión”. Esta jornada, el índice Nikkei 225 cerró con una baja de 1,02%. “Cuando la moneda de un país pierde valor y se deprecia, como estábamos acostumbrados en Argentina, beneficia al sistema por una parte porque va a vender más, al ser más barato para el mundo”, explicó el analista financiero Gaston Lentini. Sin embargo, “tiene una contrapartida compleja, ya que todo lo que importe se vuelve más caro, y Japón importa varias cosas, pero sobre todo, energía, ya que solo produce el 10% de lo que consume”. ¿Cómo podría afectar la situación de Japón a Argentina? Depositphotos Una intervención de peso Esta acción conjunta fue la primera desde la operación coordinada de 2011, tras el devastador terremoto de Japón. Según estimaciones del banco ING, “es probable que los japoneses vendieran entre u$s70.000 y u$s80.000 millones en los últimos tres días” para evitar que su moneda siguiera devaluándose. “¿Por qué ahora? Quizás el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, consideró que la debilidad del yen estaba perjudicando a los bonos del gobierno japonés, lo que, a su vez, estaba afectando negativamente a los bonos del Tesoro”, argumentaron los analistas del banco. Sobre este punto, una foto de Reuters capturó la libreta de notas de Bessent durante una reunión de gabinete el 31 de julio. Allí, se leía “To Do. Buy Japanese Yen (JPY) US$5-10 bil.”, es decir, tenía en su lista de pendientes comprar yenes por u$s5.000-10.000 millones. Lentini explicó que desde hace años, para frenar la pérdida de valor del yen, el gobierno japonés vende bonos del Tesoro norteamericano. De hecho, Japón es el mayor tenedor de bonos del Tesoro en todo el mundo. “Cuando necesita comprar yenes, vende esos bonos, haciendo que el precio baje y la tasa que rinden suba. Es decir que, cuando quieren defender al yen, indirectamente afectan a las tasas de interés de EEUU”, ahondó. De todas maneras, en ING afirmaron que esta intervención “no altera los fundamentos de una Reserva Federal cercana a una suba de tasas y de Tokio aplicando políticas monetarias y fiscales flexibles, lo que está presionando al yen”. Por ese motivo, les resulta “difícil de imaginar” que esa acción bilateral logre que el yen baje más allá de los 155 por dólar. Sin embargo, “también sirve como medida de contención”, impidiendo que los inversores impulsen al yen por encima de los 160, “dando tiempo a Tokio para introducir políticas más favorables al yen”. El impacto global Debido a sus tasas históricamente bajas, Japón fue durante las últimas décadas una de las fuentes de financiamiento más utilizadas por los mercados financieros globales, dando como resultado lo que se conoce como el carry trade del yen. Por ese motivo, cualquier decisión tomada por el Banco de Japón (BoJ) respecto a las tasas de interés, o el gobierno nipón sobre sus políticas fiscales, tiene una importancia particular para la economía internacional. Por ejemplo, un entorno más restrictivo por una fuerte suba de tasas del BoJ podría limitar la liquidez global, afectando primero a los activos de riesgo y los mercados emergentes, como Argentina. Por otro lado, una política fiscal demasiado laxa podría generar dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana de Japón. “La intervención podría obligar a reducir posiciones de carry financiadas en yenes y generar volatilidad en acciones asiáticas, crédito y monedas emergentes”, planteó el analista de Pepperstone, Felipe Barragán. No obstante, destacó que la capacidad para producir una apreciación “duradera” dependerá de que sea acompañada por “una convergencia efectiva de las políticas monetarias ya que mientras las tasas estadounidenses sigan muy por encima de los japoneses, persistirán incentivos fundamentales para reconstruir esas posiciones”. Este viernes, el BoJ mantuvo la tasa en 1%, como esperaba el mercado. El comunicado advirtió que la inflación núcleo probablemente se acelere “claramente por encima” del 2% en la segunda mitad del año fiscal 2026, citando como factores la suba del crudo, la depreciación del yen y el traslado a precios de los aumentos salariales.

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