Pescar en Córdoba tiene un encanto especial, y el dique El Cajón es un claro ejemplo de ello. Rodeado de sierras, con aguas que nacen en la montaña y un entorno natural privilegiado, este embalse se presenta como una opción diferente dentro del mapa pesquero provincial, especialmente para quienes buscan nuevos escenarios y buenos resultados. Ubicado a pocos kilómetros de Capilla del Monte, este dique relativamente joven fue construido entre 1987 y 1993 con el objetivo de abastecer de agua potable, mejorar el riego en San Marcos Sierras y controlar las crecidas del río Dolores. Hoy, además, se posiciona como un destino recreativo y pesquero en crecimiento y, a diferencia de otros embalses más populares como San Roque o Río Tercero, El Cajón mantiene un perfil más tranquilo y menos concurrido, lo que lo convierte en un ámbito ideal para quienes priorizan la pesca en calma. Emplazado sobre el cañón natural del mencionado río Dolores, el dique El Cajón deriva su nombre del antiguo paraje “El Cajón del Río” y es uno de los pocos que, en este momento, no supera el nivel del vertedero, es decir, no tiene agua en exceso. A diferencia de Cruz del Eje, San Roque, Los Molinos, Río Tercero y La Quebrada, este espejo está a más de 4 m del nivel máximo. Allí, además de pescar, se puede practicar windsurf, canotaje y vela, pero no está permitido el uso de transportes que tengan motores a nafta o cualquier tipo de líquidos inflamables, lo que obliga al cañófilo a remar u optar por motores eléctricos. Tras recorrer otros lagos cordobeses, hasta este dique se dirigió uno de nuestros referentes en la provincia mediterránea, Sebastián Rodríguez, quien nos mantiene semanalmente actualizados de lo que sucede en materia de pique. Al llegar al lugar, se acercó a Daniel, responsable del alquiler de las embarcaciones y quien le brindó algunas referencias de los sectores donde se estaba dando el pique. Inicialmente, apostaron por una zona que los lugareños llaman La Chacra, en inmediaciones a la cola del embalse. Allí, una vez anclados, advirtieron una profundidad de 10 m. Siguiendo los datos de los locales, regularon prolijamente las líneas. Una vez que el anzuelo tocó el fondo, lo levantaban unos 50 cm. De esa forma, se fueron sucediendo las capturas. Los encarnes fueron tanto con camarón vivo o cocido, enhebrando varios en el anzuelo; también optaron por con mojarra viva. Llamativamente, a diferencia de lo que solía suceder, la vedette fue la plateada. Vale recordar el cuidado que debe tener el pescador con el camarón vivo: mantenerlo en un trapo mojado para que ni se seque ni se muera. A la hora de pensar en carnadas, tampoco hay que descartar el filet de dientudo, otro cebo que va bien acompañando a las primeras mencionadas. Aparejos adecuados Un dato a tener en cuenta es que, a diferencia de lo que acostumbramos usar para pescar pejerreyes en lagunas bonaerenses, en estos embalses es indispensable contar con líneas de vuelo, balancines o el llamado aparatito. Pocas veces se suelen emplear aparejos de varias boyas, que en Córdoba denominan chirimbolo. Sólo se usan cuando el pejerrey está alimentándose cerca de la superficie y se le colocan brazoladas largas, de entre 60 y 100 cm. Los equipos pueden diferir por preferencia de cada pescador. Para las líneas de tipo balancín o aparatito pueden elegirse cañas cortas, de entre 2,40 y 3 m, con acción de punta. Con este mismo equipo podemos trabajar la línea de vuelo, aunque con una vara que ronde los 4 m lograremos mejor clavada y comodidad a la hora de izar el pejerrey. Para el resto de los aparejos se hace un nudo corredizo sobre el nylon del reel y se coloca una perlita, un snap pequeño que va a sujetar la boya y luego el segundo snap que va a tomar la línea de pesca elegida. Así se puede regular la profundidad y recorrer la totalidad de la columna de agua independientemente de la línea a utilizar. Si bien son varios los aparejos por los que pueden optar, los rindes indican que los mejores se dan con la línea de vuelo, una especie de paternóster bien liviano, de unos 5 a 8 gramos, con una madre larga de unos 2 m y dos brazoladas largas de alrededor de 1 m, para que se mueva más la carnada. Otro plan es usar el balancín, que puede ser utilizado a cualquier profundidad y que debe tener un peso de 12 a 15 g con lago planchado, pero que se debe cargar más con aguas movidas, cuando el pejerrey está más abajo. No se debe descartar el aparatito, que es muy similar al balancín, pero diseñado para pescar sobre el fondo, como pasa en estos escenarios usualmente. Piques constantes Tras una mañana de pique muy entretenido, nos contaba Rodríguez que promediando el mediodía buscaron conocer el rendimiento en otros puntos del dique. Optaron por hacer un movimiento, que, tras una fallida parada, fue con éxito. Anclaron frente al paredón, a unos 200 m del muro, con una profundidad importante. Trabajando de la misma manera, a 50 cm del fondo los piques volvieron a aparecer. A los pejerreyes chicos que el lago los tenía acostumbrados, se sumaron algunos medianitos, notando una mejoría con respecto a la calidad que mostró tradicionalmente este escenario. Además, se entreveran grandes dientudos, bagres y hay una buena población de carpas. Es clave no ser impaciente y esperar el pique, ya que las respuestas no son inmediatas; la actividad se va afirmando de a poco, pero siendo calmo se da sin andar moviéndose constantemente, algo innecesario en este espejo chico y muy accesible, que podemos recorrer tranquilamente con los motores eléctricos o a remo. Aunque para muchos puede ser un condicionamiento, esta regla contribuye a mantener un entorno más silencioso y natural, y permite disfruta aún más de la práctica de la pesca deportiva. Más allá del pique, el lugar ofrece un entorno único. Desde el cercano cerro Uritorco se puede apreciar el dique en toda su dimensión, mientras que el perilago invita a recorrerlo a pie y disfrutar vistas panorámicas. El acceso es sencillo, con estacionamiento cercano y servicios básicos para el pescador, incluyendo alquiler de embarcaciones y provisión de carnadas. En un escenario donde Córdoba gana cada vez más protagonismo en la pesca del pejerrey, El Cajón se posiciona como una alternativa firme, con tranquilidad y buen rendimiento. Un destino que, aunque aún poco conocido, promete seguir creciendo entre los cañófilos. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter.
El Cajón: pesca rendidora en las sierras
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