El telescopio espacial James Webb de la NASA (JWST) detectó una supernova explosiva que tuvo lugar cuando el universo tenía apenas unos 730.000.000 de años, una de las observaciones más antiguas de este tipo jamás registradas. El descubrimiento se realizó a partir de un estallido inicial de rayos gamma —un Gamma Ray Burst (GRB)— observado en marzo de 2025, y ,luego, Webb permitió separar la luz de la supernova de la débil galaxia que la rodea, gracias a sus potentes capacidades en infrarrojo. Los datos recogidos por el telescopio Webb se publicaron en la revista especializada Astronomy & Astrophysics y están siendo analizados por un equipo internacional de astrónomos que espera que las futuras observaciones les permitan reconstruir las condiciones físicas del cosmos temprano. De esta manera, la enorme capacidad de Webb para observar explosiones tan distantes consolida su papel como una herramienta clave para entender los procesos fundamentales que dieron forma al universo. Supernova: la más lejana descubierta al presente El evento, catalogado como SN en GRB 250314A, tuvo lugar en una época en la que el universo estaba aún en su infancia, más precisamente, durante el Periodo de Reionización cuando las primeras estrellas y galaxias comenzaban a formarse. La observación sorprende a los científicos porque la explosión estelar presenta características muy similares a supernovas mucho más recientes, lo que sugiere que el mecanismo de la muerte de estrellas masivas podría haber sido consistente a lo largo de gran parte de la historia cósmica. La supernova fue identificada tras confirmar con telescopios terrestres como el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral que el GRB se originó en una región extremadamente distante del cosmos, lo que permitió a Webb observar el fenómeno con una nitidez excepcional al apuntar su Near Infrared Camera (NIRCam) hacia la zona casi cuatro meses después del estallido inicial. Este descubrimiento no solo amplía el registro de eventos estelares tempranos, sino que, según afirmaron los especialistas, también les ofrece una rara ventana para estudiar cómo las estrellas masivas evolucionaban y morían en los albores del universo, apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang, en tanto que la llamativa gran similitud con supernovas modernas desafía algunas teorías que sostenían que los entornos primitivos habrían producido explosiones radicalmente diferentes. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter
El James Webb captó la supernova más antigua jamás conocida hasta el presente
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