El llamado caso de corrupción ‘Sueños Compartidos’, uno de los casos de corrupción más emblemáticos de la historia reciente de Argentina, relacionado con el mal manejo de fondos públicos destinados a proyectos de vivienda social durante las administraciones de Kirchner, comenzará esta semana, con fecha de inicio confirmada para el 4 de marzo. La tan esperada audiencia sigue a un nuevo aplazamiento que reavivó las críticas por las largas demoras en casos de corrupción de alto perfil, en medio del riesgo de que prescriban: el expediente del caso Ha estado abierto durante 15 años. El proceso será supervisado por el Tribunal Oral Federal N° 5, integrado por los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Adrián Grünberg. En el banquillo de los acusados se encuentran varios ex funcionarios del gobierno de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) y los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, dos ex empleados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. La investigación se inició en 2011 tras denuncias de grandes desvíos de fondos en el marco del programa de vivienda ‘Sueños Compartidos’, mediante el cual la fundación de derechos humanos construyó viviendas financiadas con fondos del Estado nacional. A lo largo de los años, el caso ha estado marcado por anulaciones, cambio de juez, mociones de prescripción y disputas técnicas que retrasaron su avance a juicio oral. El proceso ha estado a punto de iniciarse en más de una ocasión. Aunque fue sometido a juicio en 2019, la primera audiencia de este año recién estaba programada para el 11 de febrero de este año. Sin embargo, debido al cambio de abogado defensor de Carlos Castellano, ex funcionario de la Secretaría de Obras Públicas y uno de los imputados, el tribunal fijó el miércoles 4 de marzo como nueva fecha de inicio. El caso examina el destino de los fondos transferidos por el Estado a la Fundación Madres de Plaza de Mayo, una rama del icónico grupo de derechos humanos que, en ese momento, estaba encabezado por la fallecida activista Hebe de Bonafini. para la construcción de viviendas en diversas provincias y ciudades. Según la acusación, alrededor de 206 millones de pesos destinados a la construcción de viviendas en varias provincias y ciudades fueron presuntamente desviados a empresas y bienes personales vinculados a los hermanos Schoklender y asociados. Los imputados entre los principales imputados son Sergio y Pablo Schoklender, dos hermanos que desempeñaron diferentes roles en la administración del plan habitacional. Sus nombres son bien conocidos por el público: ganaron infamia después de ser condenados por el asesinato en 1981 de sus padres, Mauricio Schoklender y Cristina Silva Romano. También está acusado el exsecretario de Obras Públicas José López, otra figura infame. Es mejor recordado por el episodio en el que varias bolsas de dinero en efectivo fueron arrojadas por encima del muro de un convento. López se encuentra actualmente encarcelado por el caso de corrupción ‘Vialidad’. También está involucrado el exministro de Planificación Federal Julio De Vido, quien cumple condena en el penal de Ezeiza por su papel en la tragedia ferroviaria de Once en 2012 y enfrenta otros procesos penales. La lista de imputados incluye a varios otros ex funcionarios del gobierno nacional, como Abel Fatala (quien fue absuelto en el caso ‘Vialidad’), ex subsecretario de Obras Públicas. Hebe de Bonafini, la histórica jefa de las Madres de Plaza de Mayo, fallecida el 20 de noviembre de 2022, también había sido procesada por el caso. El caso Según la solicitud de procesamiento del caso, entre marzo de 2008 y junio de 2011, el gobierno nacional de Argentina transfirió un total de 748 millones de pesos (alrededor de 182 millones de dólares al tipo de cambio oficial de junio de 2011) a la fundación para la construcción de viviendas. De esa suma se identificó un déficit de 206.438.454 (aproximadamente US$ 50 millones) de pesos, que supuestamente fue “desviado de su finalidad específica”. Las obras se ejecutarían en las provincias de Chaco, Santiago del Estero y Misiones; en las ciudades de Bariloche (Río Negro) y Rosario (Santa Fe); en la Ciudad de Buenos Aires; y en los distritos bonaerenses de Almirante Brown, Tigre y Ezeiza. Durante la investigación se estableció que el propio Sergio Schoklender, o correos enviados por él, habían retirado dinero en efectivo de bancos y utilizado cheques que lo figuraban como beneficiario. El caso estuvo inicialmente a cargo del fallecido juez Norberto Oyarbide, cuya investigación fue fuertemente cuestionada. Fue apartado del caso en 2013 por la Cámara Federal de Apelaciones de Buenos Aires. Las Madres de Plaza de Mayo también fueron admitidas como querellantes particulares en el caso -aunque no Bonafini a título personal- contra el exrepresentante legal de la fundación y su hermano, por los delitos de asociación delictuosa, administración fraudulenta y falsificación de documentos. Posteriormente las diligencias fueron asignadas al juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, quien había intervenido en un expediente relacionado. El presente caso tiene dos vertientes: una relativa al desvío de fondos del programa social y otra que investiga un presunto blanqueo de dinero mediante la compra de activos a través de empresas bajo el control de los hermanos. Se espera que la segunda línea avance una vez que se llegue a un posible veredicto sobre la primera. En 2019, el juez Martínez de Giorgi llevó el caso a juicio, pero los retrasos lo han dejado al borde de la prescripción, ya que el plazo de seis años -equivalente a la pena máxima prevista para el fraude público- transcurrirá en septiembre. Desestimaciones y testigos En diciembre de 2019, Martínez de Giorgi desestimó los cargos contra 25 imputados por falta de pruebas suficientes. Los nombres incluían al senador y exgobernador de la provincia del Chaco, Jorge Capitanich; el senador y exgobernador de la provincia de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; el ex gobernador de la provincia de Misiones, Maurice Closs; el alcalde de Tigre, Julio Zamora; y el exalcalde de Almirante Brown Darío Giustozzi. El juez señaló que los fondos en cuestión “provinieron del Estado Nacional y, de la Secretaría de Obras Públicas, las jurisdicciones locales estaban obligadas a contratar a la Fundación Madres de Plaza de Mayo como condición exclusiva para su asignación”. En declaraciones, los funcionarios dijeron que el Ministerio de Planificación Federal les había ordenado que se ejecutaran obras en el marco del programa ‘Sueños Compartidos’. Varios de ellos declararán ahora como testigos en el juicio ante el Tribunal Oral Federal N° 5, cuya acusación encabeza el fiscal Diego Velasco. noticias relacionadas



