El pejerrey corno, un clásico que hoy aparece cada vez menos en la costa bonaerense

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Hablar del pejerrey corno (Austroatherina smitti) es referirse a uno de los grandes símbolos de la pesca deportiva de invierno en el mar argentino. Durante décadas, miles de pescadores aguardaban con ansiedad su llegada a las playas de la costa bonaerense, especialmente en Mar del Plata, donde la especie supo protagonizar jornadas memorables. Hoy el panorama es muy distinto. Encontrar un cardumen de cornos cerca de la rompiente se convirtió prácticamente en una figurita difícil, al punto de que muchos pescadores jóvenes jamás tuvieron la oportunidad de vivir aquellas históricas pescas que marcaron una época. Esta semana, la ilusión por dar con ellos aumento e hizo latir fuerte los corazones, con capturas en Monte Hermoso, Marisol, Claromecó y hasta Miramar, donde el colega Marcelo Arias nos compartía imágenes de aficionados con sus cornos. En Mar del Plata, Ale Roucco daba cuenta de la primer captura en el club de pesca local, en la mañana del miércoles 7.  Una visita breve que mantiene en alerta a los pescadores Tradicionalmente, el corno aparece entre junio y agosto, aunque su permanencia frente a la costa suele extenderse apenas entre una y dos semanas. Solamente en temporadas excepcionales permaneció durante varios meses, permitiendo capturas constantes desde escolleras y playas. Precisamente esa incertidumbre es parte del encanto de esta especie. Nadie sabe con exactitud cuándo llegará ni cuánto tiempo permanecerá. Por eso, cuando aparecen los primeros ejemplares, la noticia corre rápidamente entre los pescadores deportivos. Muchos saben su apodo, aquello de “Pejerrey Patriota”, aunque los más veteranos saben que es un nombre nacido en Weekend. Tuvo que ver uno de los grandes referentes de la pesca marplatense que escribieron en la revista, el recordado Héctor “Kuki” Lacabana. Excelente pescador y cronista de la actividad, fue quien popularizó en una de sus notas el apodo mencionado ya que históricamente el corno solía hacerse presente hacia fines de mayo, coincidiendo con la celebración del 25 de mayo. Con el paso de los años, muchos pescadores extendieron esa denominación hasta relacionarla también con otra fecha patria emblemática: el 9 de julio, momento en que aún podían registrarse buenas pescas. Las señales que anuncian su llegada Los viejos pescadores aseguran que el corno rara vez aparece por sorpresa. Antes de su llegada suelen darse una serie de condiciones naturales que funcionan como verdaderos indicadores. Persistencia de fuertes vientos del sur, sudoeste o sudeste, una temperatura del agua entre 7 y 10 °C, mar muy limpio, transparente y con tonalidad verdosa. Importante la presencia de cornalitos, uno de sus alimentos favoritos; así como la aparición de pingüinos, aves marinas australes, petreles y albatros. Además, el paso de ballenas durante sus migraciones invernales o la abundancia de pequeños camarones blancos eran señales claras de su irrupción. Aunque, claro está, aun con todas las condiciones dadas, el ingreso del cardumen nunca está garantizado. Un pez perfectamente diseñado para nadar El corno es considerado por muchos especialistas como el pejerrey de mayor perfección hidrodinámica. Posee un cuerpo extremadamente estilizado, escamas muy pequeñas, una marcada línea lateral y llamativas aletas amarillas con bordes oscuros, especialmente en la caudal. Los ejemplares adultos pueden alcanzar casi 50 cm de longitud y rondar los 800 g, convirtiéndose en uno de los pejerreyes marinos más deportivos por la fuerza de sus corridas. Quienes tuvieron la suerte de pescar cornos coinciden en un aspecto: el pique es extremadamente violento. Generalmente toma la carnada con decisión y emprende una corrida inmediata. Si el pescador demora unos segundos en clavar, lo más probable es que el pez termine tragando profundamente el anzuelo. Por esa razón resulta recomendable llevar siempre una pinza de puntas largas, indispensable para retirar el anzuelo sin dañar al ejemplar. Además, cuando el cardumen entra en actividad, son habituales los dobletes e incluso tripletes, generando jornadas inolvidables. Los mejores equipos para pescar pejerrey corno El corno puede capturarse tanto con líneas de fondo como con aparejos de flote, aunque muchos pescadores marplatenses continúan prefiriendo la clásica línea con boya tipo “zanahoria”, ideal para observar los característicos piques superficiales, un clásico de las escolleras marplatenses. Usualmente consta de una madre de poco más de 3 m, con un nylon 0,60 mm y una distancia de 70 cm entre los esmerillones, obviamente, brazoladas que no excedan esa medida, en nylon 0,40 mm. La línea inicia en un esmerillón en la punta, fuerte, y continúa con una boya que actúa como elevadora en el aparejo, del tipo zanahoria normalmente. Finaliza con un mosquetón con esmerillón y el rulero cebador, el que nos permitirá mantener a tiro los cardúmenes de pejerreyes con la famosa ceba. Otra alternativa en cuanto a líneas, es con una boya aceituna mediana al inicio de la línea y cuatro brazoladas, con la particularidad de tener, entre medio de la madre, separando las brazoladas de dos en dos, otra boya aceituna más chica. A esta línea le llaman la quebrada. Se suele destacar también, el aparejo tradicional de tres boyas yo-yo separadas a unos 80 cm, que permite regular el largo de las brazoladas, con anzuelos que pueden ir desde el número 3 hasta el 5, de acuerdo a lo que esté saliendo. Puntero común o con cebador y al agua. El peso del impulsor dependerá de la distancia donde esté el pez. Y es por eso que, aunque la primera opción es un equipo clásico de pejerrey liviano como el que se utilizaría en cualquier escollera, no hay que perder de vista la posibilidad de tener a mano algo un poco más pesado, para lograr un lance más largo. Con mar planchado el chiripá bombacha funciona muy bien. Se trata de un aparejo de 4 brazoladas de 50 o 60 cm que en su extremo final posee una boya chupetona que mira al revés y que marca el pique. Incluso algunos inician en esa misma línea con un pilotín, una boya esférica de 10 mm o una aceituna más grande. Lastrar con una munición las brazoladas 2 y 3 permite formar una V corta y también es una posibilidad. Y cuando la deriva es grande y la superficie del mar está más movida, simplemente sacamos las boyas, dejamos el pilotín y directamente ponemos el puntero. Varias opciones dentro de una misma base que pueden marcar la diferencia. La voracidad del corno obliga a concurrir con abundante carnada. Las más efectivas son el camarón fresco o conservado, lombriz de mar, filetes muy finos del propio pejerrey o magrú, elaborado con caballa salada, una carnada histórica que continúa dando excelentes resultados. Quedarse sin carnada durante el momento de mayor actividad suele ser uno de los errores más frecuentes entre quienes intentan capturar esta especie que es disfrutada desde lo deportivo, pero también en lo gastronómico, con el detalle importante de que su carne es la más sensible de todos los pejerreyes de mar, por lo que su correcto cuidado asegura el buen paso por el paladar. ¿Por qué hoy aparece cada vez menos? Durante buena parte del siglo pasado, los pescadores encontraban cornos desde la Albufera de Mar Chiquita hasta las playas del sur de Necochea. Sin embargo, en la última década los registros fueron mucho más escasos y quedaron prácticamente restringidos al sector comprendido entre Necochea y San Cayetano. Las causas todavía no están completamente determinadas. Entre las hipótesis aparecen posibles modificaciones en la Corriente de Malvinas, cambios en la disponibilidad de alimento y alteraciones ambientales que podrían haber modificado sus rutas migratorias. Lo cierto es que, mientras en la costa bonaerense su presencia disminuyó notablemente, la especie continúa siendo muy frecuente en distintos sectores del litoral patagónico. Quizá justamente porque hoy resulta tan esquivo, el pejerrey corno conserva ese halo de misterio que lo convirtió en una leyenda de la pesca deportiva argentina. Cada invierno, cuando el frío se instala sobre el Atlántico y comienzan a darse las condiciones ideales, cientos de pescadores vuelven a mirar el mar con la misma ilusión de siempre. Porque saben que, si el cardumen decide acercarse a la playa, tendrán apenas unos pocos días para vivir una de las experiencias más apasionantes que ofrece la pesca de costa en la provincia de Buenos Aires.

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