El pez limón dejó de ser un visitante ocasional: descubren que completa su ciclo reproductivo en Chubut

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El pez limón (Seriola lalandi), una de las especies marinas más valoradas por la pesca deportiva, la gastronomía y la pesca artesanal, dejó de ser un visitante ocasional de la Patagonia. Un estudio desarrollado por investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) confirmó que la especie se reproduce en el Golfo Nuevo, frente a Puerto Madryn, consolidando así un cambio histórico en su distribución dentro del Atlántico Sudoccidental. El descubrimiento representa un avance significativo para la biología marina argentina y, al mismo tiempo, plantea un nuevo desafío: cómo aprovechar este recurso sin comprometer su conservación. Un cambio que sorprendió a los científicos Durante décadas, el conocimiento científico indicaba que el pez limón habitaba desde el sur de Brasil hasta Mar del Plata, llegando a las costas chubutenses únicamente de manera excepcional y durante un corto período del verano. Sin embargo, esa realidad comenzó a modificarse a partir de los primeros años del siglo XXI. “A partir del año 2000 comenzamos a registrar una mayor abundancia de la especie en la región”, explicó el biólogo Alejo Irigoyen, integrante del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET). Actualmente, los registros muestran una presencia mucho más extensa en el tiempo, con capturas que se producen desde octubre hasta mayo e incluso junio, una evidencia clara de que la especie ya encontró condiciones favorables para establecerse en aguas patagónicas. Las pruebas  Para llegar a esta conclusión, el equipo científico combinó distintas metodologías de investigación. Por un lado, entrevistó a pescadores artesanales con décadas de experiencia en el Golfo Nuevo. Además, instaló cámaras submarinas y realizó muestreos biológicos sobre ejemplares capturados en la zona. Entre 2023 y 2024 fueron analizados 50 peces, de los cuales se midieron y pesaron 47 ejemplares y se extrajeron gónadas de 30 individuos para estudiar su estado reproductivo. Los resultados fueron contundentes: el pez limón completa su ciclo reproductivo en el Golfo Nuevo. Para la investigadora Luján Villanueva-Gomila, este dato tiene una enorme importancia desde el punto de vista ambiental. “Conocer los ciclos de reproducción es clave para la conservación. Si una especie se reproduce en un lugar determinado, resulta fundamental proteger esa zona”, sostuvo. Otro de los aspectos más llamativos del trabajo fue el cambio observado en la estructura poblacional. Hasta hace pocos años, prácticamente todos los ejemplares registrados eran adultos de gran porte, algunos cercanos a los 30 kilos. No obstante, hoy también aparecen individuos jóvenes, una evidencia de que el Golfo Nuevo no solo recibe peces provenientes de otras regiones, sino que también funciona como área de crecimiento y desarrollo para la especie. Según Irigoyen, la aparición de estas tallas menores constituye una señal inequívoca de que el ecosistema patagónico se transformó en un ambiente estable para el pez limón. Los investigadores aclaran que no buscan detener la actividad pesquera, sino generar herramientas que permitan conservar el recurso a largo plazo. Entre las alternativas aparecen límites de captura, permisos específicos de pesca, vedas temporales durante la reproducción y control del crecimiento de la flota pesquera. “No se trata de prohibir una actividad que representa trabajo, cultura y desarrollo económico para la región, sino de evitar una sobreexplotación futura”, explicó Irigoyen. Un recurso estratégico El pez limón es considerado uno de los peces marinos más apreciados del mundo por la calidad de su carne y por la potencia que ofrece durante el combate, razón por la cual despierta un enorme interés entre los pescadores deportivos. Además, posee un importante valor comercial para la gastronomía y constituye una fuente de ingresos para numerosos pescadores artesanales de Puerto Madryn y otras localidades costeras. Precisamente por ello, los especialistas consideran que el momento ideal para establecer normas de manejo es ahora, cuando la población todavía presenta un buen estado de conservación. El trabajo del CENPAT-CONICET modifica el mapa de distribución conocido para el pez limón, extendiendo su presencia cinco grados más al sur respecto de los registros históricos. Al mismo tiempo, ofrece una oportunidad poco frecuente: planificar la explotación de un recurso antes de que sufra los efectos de la sobrepesca. De este modo, la investigación no solo aporta nuevos conocimientos sobre la biología de una especie emblemática del Mar Argentino, sino que también brinda información clave para diseñar políticas que permitan compatibilizar conservación, pesca artesanal, turismo y desarrollo gastronómico, asegurando que el pez limón continúe formando parte del patrimonio natural de la Patagonia durante las próximas décadas. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.  Suscribite gratis al newsletter  Galería de imágenes

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