Si bien todos los rubros se elevaron respecto a mayo de 2025, se destacó particularmente el incremento del 167,1% en Combustibles y Energía (+u$s1.091 millones), tanto por efecto cantidad como por efecto precio, todavía bajo las consecuencias de la guerra en Medio Oriente sobre los valores internacionales del petróleo. Precisamente fue el petróleo el que traccionó las ventas energéticas. Por su parte, entre las exportaciones de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario aportaron otros u$s957 millones adicionales respecto de un año atrás. El girasol, la soja (y sus derivados) y la carne explicaron la mayor parte del alza. En cuanto a las Manufacturas de Origen Industrial, el avance representó unos u$s394 millones. Cabe aclarar que este rubro incluye a productos mineros, como el carbonato de litio o el oro, que generaron gran parte de este resultado. Las importaciones tocaron su segundo valor más bajo en un año y medio En paralelo, las importaciones sumaron unos u$s6.033 millones en mayo. En términos mensuales se verificó una merma del 2,5%, por lo cual la serie desestacionalizada bajó a su segundo mínimo desde diciembre de 2024, solo superado por el valor de enero de este año. En comparación con mayo del año pasado, la caída fue del 7% (-u$s455 millones). Esto se explicó fundamentalmente por la reducción en Piezas y Accesorios de Bienes de Capital (-u$s374 millones), a raíz de una menor adquisición de insumos para equipos de transporte, y de Vehículos (-u$s105 millones). Las variaciones negativas reflejan en buena medida lo que viene sufriendo la actividad en sectores como la industria manufacturera local, que necesita importar insumos para la producción. “Ningún segmento de las importaciones creció en cantidades, y todos salvo uno cayeron en valores. Todo reflejando la continuidad de un escenario de debilidad de la demanda interna y la actividad económica”, subrayó Abeceb en un reporte publicado tras la difusión del dato. Asimismo, pese a que los precios de las importaciones energéticas crecieron casi 50%, en este rubro las importaciones se contrajeron en -u$s99 millones por el efecto cantidades, lo cual refleja el mayor autoabastecimiento que viene teniendo el país, debido a la pujante producción de Vaca Muerta. Aquí, la principal caída se registró en gasoil. El superávit energético explicó casi la mitad del superávit comercial, mientras caen las importaciones asociadas a la producción Varios funcionarios del Gobierno salieron a celebrar el dato en sus redes. “La economía argentina es hoy más robusta que hace un año. Y dentro de un año será mucho más robusta que hoy”, aseveró José Luis Daza, viceministro de Economía. “Tenemos por delante aceleración del crecimiento, menor inflación, abundancia de dólares que permitirá seguir acumulando reservas, mayor acceso al crédito y nuevas mejoras de calificación crediticia”, profundizó. Al respecto, desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) remarcaron que “el saldo energético aportó el 44% del superávit comercial total del mes”. “El aumento del superávit en la balanza energética no solo responde al impacto de la guerra de Irán, sino que se sostiene en el cambio estructural del Gasoducto Néstor Kirchner (hoy denominado Perito Moreno)”, acotaron. “Estás ante un cambio estructural de la economía argentina, que implica un piso exportador más alto ya que se suma el motor energético y, en menor medida, el minero. A eso se le agregó la buena cosecha”, dijo a este medio Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo en Fundar. Aun así, vale hacer énfasis en que una parte del superávit responde a la pobre dinámica de la economía argentina, lo cual no puede considerarse positivo. “Refleja un consumo planchado y una industria planchada”, soltó el especialista en asuntos socioeconómicos. Respecto de la performance del sector automotriz, Abeceb la adjudicó a la caída de las ventas mayoristas a concesionarios y los patentamientos. Al mismo tiempo, agregaron, “se vio el impacto del fin del tratado de libre comercio con México, que resultó en una baja en las unidades importadas desde este país, así como una reducción de las compras desde Brasil en un contexto de mayor peso de China en el mercado, cuyas importaciones siguen creciendo, pero no llegan a compensar el descenso de los otros orígenes”. Supérávit comercial récord: ¿qué se espera para lo que queda de 2026? En los primeros cinco meses del año, el superávit comercial alcanzó casi unos u$s12.000 millones, contra apenas u$s1.900 millones en 2025. “En esta mejora incidió principalmente un menor déficit de los sectores menos dinámicos (u$s-14.000 millones en 2026 vs. -u$s18.000 millones en 2025), seguido por un mayor saldo energético (u$s5.400 millones vs. u$s3.000 millones)”, plasmó la consultora LCG en un informe. image Sin embargo, hacia adelante la entidad avizora una merma en las exportaciones, debido a que espera una menor liquidación del agro y menores precios de productos como el petróleo o el oro. Respecto de las importaciones, entienden que los montos pueden mantenerse en los niveles actuales dado que la actividad no muestra señales de recuperación sostenida. Abeceb también marcó el efecto negativo que podrían provocar los recortes en los precios globales, y agregó que “la mejora en la actividad y especialmente la actividad industrial y el consumo, más entrado el segundo semestre, permitiría recortar la diferencia entre exportaciones e importaciones”. “El año cerraría con un superávit comercial en torno a u$s20.000 millones o incluso aún mayor, casi el doble de los u$s11.320 millones del año pasado. Esta magnitud de balance comercial hubiera parecido optimista a principio de año, pero cerrando el primer semestre parece incluso moderada”, concluyó la consultora.
El superávit comercial marcó un récord de u$s3.504 millones en mayo, por salto exportador y caída de las importaciones
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