Del encuentro en Panamá salió un manifiesto que propone negociación directa con el interinato. Foto: Red X Desde que la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) presentó su hoja de ruta para la transición en el mes de abril, ha realizado encuentros en Venezuela con sectores como el de los empresarios. Por su lado, María Corina Machado ha seguido con su gira internacional en la búsqueda de apoyo para la transición democrática en el país y para encontrarse con la diáspora. Este 23 de mayo coincidieron en Panamá, donde se aprovechó la visita de la líder opositora para realizar un pleno, cara a cara. Se hizo énfasis en la ruta electoral aunque no con la premura de antes, en admisión de lo complejo del escenario bajo el tutelaje de Estados Unidos y se ratificó que en elecciones presidenciales libres y democráticas, el Premio Nobel de la Paz 2025, será la candidata. Para el politólogo Guillermo Tell Aveledo y el analista político, Benigno Alarcón, desde Panamá, se brindó una foto de la unidad de la oposición mayoritaria bajo el liderazgo de Machado, necesaria en tiempos de incertidumbre, se recalibra la estrategia y persiste el desafío de la reorganización interna para presionar los cambios y preparar a la ciudadanía para una nueva movilización electoral. También se admite, con preocupación, que Washington tiene la última palabra sobre la proximidad o no del escenario electoral en Venezuela. Superar la debilidad “Uno de los factores que ha ralentizado el proceso de apertura política no es únicamente la resistencia del statu quo, sino también la debilidad relativa de las fuerzas de oposición, afectada por la severa restricción del espacio político tras los acontecimientos electorales y represivos 2024: clandestinidad, represión, prisión, exilio. En ese sentido, el encuentro en Panamá entre la PUD -la coalición opositora más tradicional y más persistente- y Machado -su abandonada tras el proceso de primarias de 2023- constituye un paso necesario para articular una ruta clara frente a esa demanda de apertura en el país”, señaló Aveledo. Para el decano de Estudios Jurídicos y Políticos de la Universidad Metropolitana, el impacto real del encuentro en Panamá dependerá de la capacidad de las organizaciones para reorganizar los cuadros políticos internos, reactivar a la ciudadanía y consolidar un mensaje unitario que supere el actual estado de dispersión. En la rueda de prensa posterior a la reunión entre Machado y el PUD, la ganadora de las primarias presidenciales 2023 admitió que hay diferencias internas dentro de la coalición pero que son “estrictos” en el objetivo general que es “liberar” a Venezuela y el propósito de lograr la transición a la democracia, en lo que elecciones presidenciales libres y justas, juegan un papel fundamental. Alarcón, exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, coincide en que desde Panamá se mandó una foto de unidad, más allá de la popularidad o no de algunos integrantes del PUD, como Leopoldo López de Voluntad Popular (VP). “Tengo entendido que fue una encerrona de dos días. Ese tipo de encuentros permiten profundizar en la discusión, ver donde están las diferencias, debatir con mayor profundidad, tratar de alinearse de alguna manera. Creo que la foto por decirlo así, manda una señal positiva en el sentido que dice: estamos todos juntos, trabajando juntos por establecer una ruta”, expresó. Más realistas Las elecciones para finales de 2026 es una posibilidad que prácticamente está descartada, a menos que EEUU diga lo contrario, pero no son los vientos que soplan. Desde el punto de vista técnico sería posible, aunque persisten las dificultades con el Registro Electoral, pero los tiempos de la política son otros. De acuerdo con registro de Efecto Cocuyo, en Panamá se habló de 2027, incluso el segundo semestre, como admisión de la realidad. “Es una postura pragmática que constata una realidad difícil de eludir: estamos aún distantes de la reactivación formal del calendario electoral. Aunque ya se asoma en el horizonte la posibilidad de un cronograma por etapas -de lo local a lo nacional-, persisten importantes tareas pendientes antes de que dichos comicios sirvan como herramientas reales de apertura política”, advirtio Aveledo. El profesor universitario atribuye lo tratado en Panamá a una “recalibración lógica”, sin abandonar la causa general. Señala como bases importantes de un próximo proceso electoral, desde la conformación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) plural hasta los acuerdos operativos para la participación, en los que se debe trabajar. Alarcón destaca el hecho de que ni desde las instituciones venezolanas ni del tutelaje se ha declarado una “urgencia” electoral sino lo contrario y ni siquiera ha comenzado un debate sobre la renovación del CNE. El Parlamento renovo parcialmente el Poder Ciudadano (fiscal y defensor) y se encuentra en la convocatoria de postulaciones para magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). De alli, dijo, los nuevos estimados “realistas” para hacer elecciones que apuntan a 2027. “Como estamos en una transición tutelada, es evidente que la última palabra la van a tener los EEUU. Es decir, los EEUU van a terminar decidiendo cuándo va a haber elección y creo que no pueden retrasar mucho ese proceso, mucho más de lo que lo han retrasado”, advirtio. Sostuvo que para que el país inicie una verdadera recuperación económica debe haber un gobierno en Venezuela, legítimamente electo por los ciudadanos, porque es lo que va a generar confianza en los inversionistas extranjeros. Subrayó que Washington debe estar consciente de ello y abrir paso a comicios libres y democráticos pese a la resistencia del chavismo por temor a perder en las urnas. “Si aquí en Venezuela hay una elección, esa elección se hará bajo coerción del gobierno norteamericano. Si el gobierno norteamericano no es capaz de obligar a que haya elecciones no las habrá ni con María Corina Machado, ni con Manuel Rosales, ni con Henrique Capriles, ni con nadie. Veo muy difícil que el gobierno norteamericano haya podido presumir de llevar a cabo una elección democrática si al final del día la elección la organiza el gobierno encargado bajo sus propias condiciones. Seria un fracaso total y absoluto para para el gobierno de los EEUU”, advirtio. El exdiplomático Edmundo González también participó en el cónclave de Panamá y ratificó su respaldo a una nueva ruta electoral, con lo que dejó claro que el no reconocimiento de su triunfo electoral en 2024, no será un obstáculo. También es uno de los firmantes en el llamado “Manifiesto de Panamá” que se divulgó este 28 de mayo y que plantea una negociación directa con el interinato, bajo el liderazgo de Machado. El documento con los acuerdos del cónclave en Panamá fue divulgado este 28 de mayo Desafío Desde Panamá, se abordaron como dos de los principales obstáculos actuales la renuencia del gobierno interino a hacer elecciones que permitan un cambio y la aparente comodidad de la administración estadounidense con el “statu quo”, dada la plena cooperación en materia petrolera y minera por parte del interinato. Otra traba no menor es la renuencia del chavismo no solo al regreso de Machado a Venezuela sino al hecho de que se pueda presentar como candidata en elecciones. “Su principal desafío, el cual parece tener encauzado en el plano simbólico, es preservar la cohesión interna de las fuerzas democráticas y mantener su vigencia en la opinión pública. Para consolidar esto, resulta crucial que existan las condiciones que permitan su retorno al territorio nacional. Si bien la ingeniería Machado posee un indiscutible valor carismático, este debe complementarse con una densa red de apoyos territoriales que canalice ese magnetismo hacia una estructura orgánica duradera”, subrayo Aveledo. Indico como fortaleza del liderazgo del Premio Nobel de la Paz no solo que cuenta con la mayor intención de voto según encuestas sino un “arraigo transversal” en la población que aspira a un cambio, independientemente de la militancia partidista. La organización política que lidera Machado reabrio su sede principal en Caracas en marzo y tras las liberaciones de dirigentes nacionales como Henry Alviarez, se esta dedicando a reorganizar sus estructuras en las regiones ya los llamados “comanditos”, claves en la movilización electoral para las presidenciales de 2024. Otros integrantes del PUD como Juan Pablo Guanipa de PJ y Freddy Superlano de VP realizan recorridos por los estados como parte de los esfuerzos para la reorganización política, preparar el terreno para futuros comicios y el regreso de Machado. Esto, pese a que se advierte que el “aparato represor del Estado” que lleva a casi 2.000 presos políticos tras las presidenciales de 2024, no ha sido desmantelado. María Corina Machado (@MariaCorinaYA), líder de las fuerzas democráticas de Venezuela, en rueda de prensa desde Panamá con la Plataforma Unitaria Democrática: “La libertad de Venezuela va a representar la libertad de las Américas para siempre”. pic.twitter.com/WkbBnU2RkI— Unidad Venezuela (@unidadvenezuela) 23 de mayo de 2026 ¿Y la oposición en la AN? Un Nuevo Tiempo (UNT), Movimiento por Venezuela (MPV) y la facción que se apartó de Primero Justicia (PJ) para crear Unión y Cambio con Henrique Capriles a la cabeza, no forman parte del PUD desde que decidieron participar en los comicios regionales, municipales y parlamentarios de 2025. En Panamá no parece haber abordado si habrá puentes con la representación de diputados en el Parlamento o con figuras como el exgobernador del Zulia, Manuel Rosales. Rosales, acompañado por el jefe del grupo Libertad en el Parlamento, Stalin González, ofreció una rueda de prensa el 14 de mayo, en la que exigió la convocatoria de elecciones generales en el país, incluyendo las presidenciales, y nombró a respaldar el “diseño estratégico” de EEUU, para Venezuela, en su plan de tres fases. Mientras que para Unión y Cambio la prioridad ahora es la exigencia de salarios dignos para los trabajadores. Aveledo y Alarcón concuerdan en que por ahora no parece estar próximo un reencuentro entre ambos sectores. A juicio de ambos la merma en la credibilidad de los actores políticos en el Parlamento influye en gran medida. “Estimo que tender puentes con dicho sector es una necesidad política de primer orden, aun cuando comprendo que las condiciones de confianza mutua no estaban dadas para una convocatoria inmediata en Panamá. Existen lazos rotos debido a discrepancias tácticas profundas y asimetrías de incentivos que tuvieron sentido en coyunturas previas, pero que pierden vigencia en el escenario actual”, comenta Aveledo al respecto. Sin embargo, el politólogo cree posible un “realineamiento de fuerzas” a partir de coincidencias como la “urgencia institucional”. “Debemos considerar una realidad: los actores de la Asamblea Nacional carecen de una figura con el peso nacional de Machado, pero Machado carece actualmente de la incidencia en los pasillos de negociación institucional interna que este sector sí posee. La complementariedad de ambas realidades puede ser útil para los meses por venir”, sostuvo. Para Alarcón, las elecciones y las condiciones en las que se darán no dependerán ahora de negociaciones entre el gobierno y ciertos sectores de la oposición sino de la presión de EEUU. “El régimen no está en posibilidad de ir a una elección porque no tiene los votos, no tiene la popularidad, no tiene la aceptación, entonces va a tratar de mantenerse en este limbo constitucional con una falta forzada para no declarar la falta absoluta y no llamar a elección, por lo que no veo ninguna posibilidad de una elección sino es por coerción de EEUU”, insistió.




