15 C
Buenos Aires
Sunday, June 7, 2026

Entre inflación, devaluación y dolarización: los venezolanos viven su PIB día a día

Date:

Muchos venezolanos dicen que no entienden de macroeconomía, pero sin saberlo acumulan una importante curva de aprendizaje con la inflación, devaluación, controles de cambio, escasez, remesas, dolarización y restricciones crediticias que han vivido en las últimas décadas, “lo que significa, en cierto sentido, que han aprendido de macroeconomía por experiencia”. Este enfoque de la economista Ana Isabel Belmonte se aproxima este indicador a la vida familiar; el ítem estrella es el Producto Interno Bruto (PIB), valor monetario de todos los bienes y servicios que se producen en un período determinado, el cual se ve como un tema alejado cuando en realidad es cotidiano. “La macroeconomía parece complicada hasta que descubrimos que la practicamos todos los días”, recalcó el docente de la Escuela de Economía de la Universidad de Carabobo (UC). Entre PIB te veas Si todos en la familia trabajan, prestan servicios, cobran algún alquiler o tienen un emprendimiento; Todo eso suma a la producción. Por ejemplo: si una madre da clases, un hijo desarrolla software, una hermana vende comida, el padre fabrica muebles; la suma de esos ingresos es el “PIB Familiar”. Si el hogar genera más ingresos (el PIB crece) y puede mejorar el bienestar colectivo. Si el PIB cae (recesión), el presupuesto del hogar (y su capacidad de consumo) empieza a verse amenazado. El analista hace una distinción entre el “PIB de casa” (PIB total) versus el “PIB por habitante” (PIB per cápita), porque no solo importa cuánto dinero llega, sino entre cuántas personas hay que repartirlo. Si en una casa ingresa $2.000 al mes y allí viven 2 personas, el PIB es de $1.000/pp. Si entran los mismos recursos, pero hay 10 individuos en la casa, la situación es mucho más ajustada, dijo Belmonte. Para el economista Luis Crespo, profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el venezolano ha tenido la capacidad, la resiliencia, de transformarse en un escenario complejo de la economía; Vale recordar que en el periodo 2013 al 2020 hubo una etapa de depresión económica donde fue destruido el 75% de la capacidad productiva, “Pasar de un PIB de $375.000 millones a duras penas a $100.000 millones es muy fuerte”, acotó. El desempleo, otra variable Otra variable “macro” es el desempleo. Cuando una persona pierde su puesto de trabajo, el hogar percibe menos ingresos, disminuye el consumo, se frenan los negocios y afecta el crecimiento económico como ocurre en el país. En Venezuela muchas personas que perdieron empleos formales no dejaron de trabajar; migraron hacia actividades independientes, informales o emprendimientos; pero decir que el venezolano es un “emprendedor nato” es una verdad a los medios, explicó Belmonte. En su opinión, todo emprendimiento surge por detectar una oportunidad. Pero aquí muchos nacen por necesidad y falta de alternativa, suele ser informal con dificultades para durar en el tiempo. Por eso se puede decir que el venezolano ha demostrado ser extraordinariamente resiliente y creativo para generar ingresos, aunque buena parte de ese esfuerzo ocurre en condiciones difíciles y con acceso limitado a financiamiento, infraestructura o seguridad jurídica, coinciden con Belmonte y Crespo. El economista recalcó que el venezolano posee una altísima tolerancia al riesgo, una capacidad de adaptación asombrosa ante la incertidumbre y una agilidad mental única para pivotar cuando las circunstancias cambian. Pero la mayor parte del emprendimiento venezolano es por “sobrevivencia”. La inflación, un postgrado La inflación, la otra variable macroeconómica “estudiada” y vivida por los venezolanos es cuando la moneda pierde capacidad de compra. Una familia que podía llenar un carrito de supermercado gastando cierta cantidad de dinero hoy necesita más recursos para comprar los mismos productos. “Eso es inflación y los venezolanos hemos sufrido la peor crisis hiperinflacionaria de la historia reciente de Occidente. En este “posgrado en inflación” el venezolano aprendió además conceptos que normalmente son materia de cursos universitarios”, puntualizó el analista. • La teoría cuantitativa del dinero: el dinero hay que transformarlo inmediatamente en bienes (comida, repuestos, inventario o activos que preserven valor) o en una moneda dura (dólares) antes de que pierda su valor. • Arbitraje: Con precios dolarizados, transar en bolívares según la tasa del día (dólar o euro oficial o tasa paralela) es un mecanismo de indexación que requiere una profunda comprensión del riesgo de cambio, pero el venezolano ha desarrollado la habilidad intuitivamente. • Manejar tres o cuatro formas de pago al mismo tiempo para una sola compra (bolívares en tarjeta, pago móvil, dólares en efectivo arrugados, zelle, usdt) toda una habilidad que el venezolano ha desarrollado sin usar calculadora. Luis Crespo puntualizó que además la inflación “es un impuesto que paga la gente por la mala actuación del Banco Central y el gobierno que implementan políticas que no inhibidores ese fenómeno y más bien lo agravan. En definitiva, esto desmejora la condición de vida de las familias”. Déficit Fiscal, sale más dinero del que entra Cuando una familia gasta más de lo que gana aparece un déficit, otra realidad rutinaria Si la suma de comida, servicios, colegio y alquiler es mayor que el ingreso mensual, la familia entra en déficit. Es decir, hay un “hueco” en el presupuesto, indicó la economista. Si el Estado tiene ingresos (principalmente impuestos, tasas y, en nuestro caso, ingresos petroleros) y el gasto público (sueldos de profesores, médicos, policías, mantenimiento de hospitales, carreteras y subsidios) es mayor que lo que recauda, ​​el país tiene déficit fiscal. ¿Cómo se tapa el hueco? , a lo que Belmonte responde que familias y gobierno enfrentan un dilema parecido: Recortar gastos (austeridad) o pedir prestado. Las familias suelen usar ahorros, pedir ayuda a familiares, solicitar un préstamo o refinanciar deudas. Pero hay una diferencia. “Los gobiernos pueden financiarse mediante deuda pública o mediante emisión monetaria, conocida como “la maquinita de imprimir dinero”, que es la raíz de la inflación y la hiperinflación porque es un dinero que no está respaldado por una producción real (es decir, hay más billetes persiguiendo la misma cantidad de bienes)”. Este poder del gobierno rompe la comparación con una familia, porque en este caso cuando se agotan las alternativas “no puedes ir al cuarto, imprimir billetes en una impresora y pretender ir al supermercado con ellos”, indicó Belmonte. Las remesas, una mejora en la balanza de pagos Para la experta, las remesas funcionan como una mejora de la balanza de pagos familiar. En esta variable se registran cómo entran y salen divisas con el detalle de que esta remisión de dinero se registra como “Transferencias Corrientes” o “Transferencias Unilaterales”. Ese dinero entra sin que el país tenga que dar nada material a cambio convirtiéndose en un flujo de apoyo. “Supongamos que un hijo emigrado a otro país y envía 100 dólares mensuales a sus padres. Para ese hogar se trata de un ingreso proveniente del exterior, un mecanismo extraordinario de compensación financiera que le permite complementar ingresos, ahorrar o apoyar pequeños emprendimientos”, puntualizó el académico. En su criterio, se podría decir que las remesas han funcionado para muchas familias como una especie de “sector exportador”, que ayudan a sostener el consumo y la inversión del hogar y, en algunos casos, esos dólares o euros equilibran la Balanza de Pagos de la casa. Para el economista Luis Crespo, “las remesas han tenido una significativa importancia, una variable que refleja un ingreso de divisas diferente a la actividad petrolera y no petrolera que forman parte de un porcentaje del PIB”. El analista cuantifica estas transferencias a familiares y amigos entre en 3.000 y 3.500 millones de dólares, y lo ideal es que pasen por el sistema financiero tras la flexibilización de las sanciones. Si la macroeconomía es el bosque, ¿qué pasa con los árboles? La macroeconomía es el bosque y la microeconomía son los árboles, una analogía útil para que Belmonte puntualice que el primero ha sido tan hostil que los arbustos que han logrado sobrevivir no lo han hecho por casualidad; lo han logrado fortaleciendo y transformando sus raíces de una manera impresionante. Belmonte observa tres tipos de “raíces microeconómicas”. • Raíces de Eficiencia y Costos: Aprender a nutrirse con menos. • Raíces de Diversificación: Buscar el “agua” o posibilidades en distintas direcciones. • Raíces de Alianzas e Informalidad Estructurada. Ante la debilidad institucional del bosque, los árboles han creado sus propios sistemas de confianza y apoyo mutuo, como el acuerdo “boca a boca” que se han convertido en una raíz social e institucional. Si la macroeconomía “no sana el suelo, corremos el riesgo de consolidar un pequeño grupo de árboles frondosos, modernos y adaptados, conviviendo con un vasto desierto de vegetación marchita que sobrevive apenas de los desechos del ecosistema”, enfatizó la profesora. Variables macroeconómicas Luis Crespo subraya que “la macroeconomía afecta a los agentes económicos, a las familias, a las empresas y al gobierno, sectores que actúan de manera conjunta en ese espacio llamado economía”. Si la economía decrece comienzan los procesos de desinversión, la pérdida de empleo, la familia pierde su salario, disminuye el consumo, los impuestos, la demanda interna, el gasto interno. E incide en su calidad de vida porque más allá de alimentos y vivienda, entre otros, la recreación también se ve afectada. Todavía hay mucha gente que no ha superado el fenómeno de la hiperinflación entre 2017 al 2021. Sobre el desempleo, Crespo considera hay un costo económico vinculado al desgaste humano y psicológico que se debe abordar. Ana Isabel Belmonte destaca que las variables más importantes son: PIB (Producto Interno Bruto): cuánto produce un país. Mide el valor agregado de bienes y servicios finales en un período. • Crecimiento económico: Cuánto varía el PIB en un período. • Inflación: cuánto aumentan los precios de un grupo establecido de bienes y servicios. • Empleo, desempleo e inactividad: Empleo. cuando una persona realiza un trabajo, ya sea para una empresa, para el gobierno o por su propia cuenta y recibe un cambio un pago (un salario o ganancias), está “ocupado”. Para calificar como desempleado se tienen que cumplir tres condiciones: No tiene trabajo, está buscando y está disponible para empezar a trabajar de inmediato. Si una persona no tiene empleo pero no lo está buscando (porque decidió estudiar, jubilarse o dedicarse al hogar), la economía no la cuenta como “desempleada”, sino como inactiva. La conceptualización de variables • Tipo de cambio: Es un precio relativo entre monedas de países diferentes. Cuánto vale la moneda nacional frente a otras, por eso se expresa como “bolívares por dólar” o “dólares por euros”. • Tasas de interés: cuánto cuesta pedir dinero prestado o cuánto gana una persona por tener su dinero ahorrado en un banco. Es una variable que incide en la acción diaria de los sectores económicos. • Déficit fiscal: cuando el Estado gasta más de los ingresos que recibe sus saldos son negativos o están “en rojo”. No es solo que una familia cubra lo necesario, porque, por ejemplo, la recreación forma parte de la calidad de vida y eso es importante cubrirlo. • Balanza de pagos: registra los ingresos y egresos de divisas del país, ya sea por comerciar o por movimientos de capitales con otros países. Y en el caso de las familias están las remesas.

Share post:

Subscribe

spot_imgspot_img

More like this
Related

Soldados israelíes mataron a un bebé de siete meses

Tropas israelíes mataron a un bebé palestino de siete...

Primeras advertencias y el mito de la ignorancia

El pasado 30 de mayo y el 7 de...

Argentina preadjudica concesión de hidrovía estratégica Paraná-Paraguay

El gobierno del presidente Javier Milei preasignó este jueves...