Los legisladores de la Cámara de Diputados de la Cámara Baja de Argentina están listos para renovar el debate sobre el equilibrio entre el desarrollo económico y la protección ambiental mientras el partido del presidente Javier Milei impulsa un proyecto de ley para enmendar la Ley de Glaciares nacional. Las reformas propuestas reducirían el alcance de las áreas protegidas, particularmente en zonas periglaciales sensibles, al tiempo que abrirían la puerta a una mayor exploración e inversión minera. Respaldada por varios gobernadores provinciales deseosos de atraer inversiones a gran escala, la iniciativa ha provocado una fuerte oposición de grupos ambientalistas y críticos que advierten sobre riesgos potenciales para reservas vitales de agua dulce. Lo que cambiará El proyecto de ley del presidente Javier Milei que modifica la Ley de Glaciares de Argentina busca redefinir qué áreas cercanas a los cuerpos de hielo, nieve y agua están protegidas y, en las zonas periglaciares, permitir las actividades de exploración y extracción destinadas a atraer inversiones mineras. El proyecto de ley redefine el alcance de la protección de los glaciares y el entorno periglaciar al limitarlo a formaciones que cumplen funciones hidrológicas. El proyecto de ley cuenta con el apoyo de gobernadores provinciales aliados, que quieren impulsar inversiones mineras multimillonarias en varias provincias del norte y la región de Cuyo a través del importante plan de incentivos a la inversión RIGI incluido en la reforma de la ‘Ley de Bases’ de 2024. Los gobernadores que respaldan públicamente el proyecto de ley incluyen a Raúl Jalil de Catamarca, Marcelo Orrego de San Juan, Gustavo Sáenz de Salta y Alfredo Cornejo de Mendoza, cuya región tiene la mayor sector minero desarrollado. Uno de los aspectos clave del proyecto de ley es la modificación de los criterios de protección para permitir la actividad económica en zonas que antes estaban estrictamente salvaguardadas, particularmente en el entorno periglacial. Los cambios también transferirían poderes de toma de decisiones a las provincias sobre qué áreas proteger y cuáles no, reduciendo el papel del gobierno central. Ley vigente La actual Ley de Protección de Glaciares (26.639), aprobada el 30 de septiembre de 2010, establece estándares mínimos para la protección de los glaciares y el ambiente periglacial. También estableció un Inventario Nacional de Glaciares, cuya tarea es identificar y registrar todos los glaciares y geoformas periglaciales. Una de las principales críticas de los gobernadores es que el Inventario Nacional de Glaciares está desactualizado; sus defensores argumentan que ha enfrentado importantes limitaciones financieras debido a la falta de fondos. La propuesta eliminaría la prohibición general de las actividades extractivas en áreas periglaciales, permitiendo la actividad económica siempre que sea aprobada mediante una evaluación de impacto ambiental. Hasta ahora, la protección ha dependido de estudios técnicos que demuestren si un área cumple una función hidrológica relevante. Si no se puede demostrar científicamente que una zona contribuye al suministro de agua, la región podría abrirse a la explotación. Según el nuevo proyecto de ley, el inventario elaborado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) podría ser revisado por los gobernadores. Ambiente periglaciar El ambiente periglaciar es una de las áreas más importantes dentro del sistema de protección establecido por la Ley de Glaciares de Argentina, ya que juega un papel clave en la conservación del agua. Se trata de zonas cercanas a glaciares donde el suelo permanece congelado durante gran parte del año, actuando como reserva natural de agua y regulando el flujo de agua hacia ríos y cuencas. Estas regiones funcionan como una “esponja”, almacenando y liberando gradualmente agua, un proceso esencial para el suministro en diferentes partes del país. El ambiente periglacial está protegido por la ley actual, que restringe ciertas actividades como la minería o la extracción de recursos con el fin de prevenir daños ambientales que podrían afectar estas reservas. Organizaciones ambientalistas, incluida Greenpeace, han expresado su oposición a los cambios y advirtieron sobre los riesgos para el agua potable. Los grupos de campaña dicen que el proyecto de ley de Milei conduciría a la destrucción irreversible de los glaciares, pondría en peligro fuentes clave de agua dulce y afectaría la regulación de las cuencas fluviales y los servicios ecosistémicos vinculados al ciclo del agua. “Es una ley que quieren las mineras”, dijo esta semana el diputado opositor de Unión por la Patria, Jorge Taiana, advirtiendo que la reforma “deja desprotegidas áreas periglaciales” y debilita el papel del gobierno en la gestión de los recursos nacionales. Las ONG han prometido impugnar los cambios en los tribunales, afirmando que comprometerán los compromisos internacionales asumidos por Argentina en materia de protección ambiental. – Noticias relacionadas con TIMES/NA/PERFIL



