El nuevo musical de Cliff Williamson, The Boy From Antimatter, despegó en la Escuela Lincoln el fin de semana pasado con toda la efervescencia de un experimento científico que salió gloriosamente bien. Presentado del 23 al 25 de abril bajo la dirección de Cliff Williamson y Kelly Williamson, el espectáculo sigue a E-Bob, interpretado con arrogancia y alma por Victor Pliszka, un adolescente rebelde de la Dimensión Antimateria que da por sentado sus poderes mentales. Para enseñarle humildad, sus padres, Carolina Estrada y Michael Connery como la Sra. y el Sr. Neuquén, lo envían a través de un portal a la Dimensión Materia con su fiel perro ladrón de escenas, Cangrejo (Eden Keinan), para intercambiar lugares con su contraparte de la dimensión materia, Bobby. La guardiana del portal, Kelly Williamson, utilizó matices nítidos para capturar el choque entre dimensiones. Guiado por su abuelo Bo-Pa (Tim Wilkins, que ofrece una sabiduría extraña y una sincronización perfecta), E-Bob enfrenta sus defectos. La música, de Lonnie McRorey y Alejandro Caputo, y la letra de Cliff Williamson y Jennifer Griffith son el verdadero motor aquí. La partitura pasa de contundentes himnos de pop-rock a tiernas baladas sin perder impulso. El director musical Sebastián Aldea y el director vocal Nacho Pelaez lideraron un conjunto en vivo y un coro que le dieron un verdadero impulso a las canciones. Producida por Martin Holtz, Sara Zohoré y Valentín Sánchez, la producción fue ingeniosa y utilizó un diseño inventivo para contrastar lo cotidiano con lo de otro mundo. El vestuario fue un punto culminante particular, definiendo cada dimensión con opciones distintas y creativas. El elenco tenía un talento uniforme, con Noam Brin, Kelly Williamson, Maggie Brennan, Santiago Méndez, Oratile Modibedi, Mia Saad y Trini Massone completando el conjunto. El público estaba entusiasmado: riendo, jadeando y saliendo tarareando. Divertido, ambicioso y sorprendentemente honesto, The Boy From Antimatter intercambia superpoderes por poderes reales: familia, amigos y ser parte de algo más grande. Un estreno que pareció una revelación. por Tom Sutherland




