El Gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció este miércoles el lanzamiento formal de un “proceso integral y ordenado” de reestructuración de la deuda pública externa del país y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), días después de que el Gobierno de Estados Unidos autorizara la opción de que el Estado venezolano pueda contratar asesores externos para este asunto. A través de un comunicado emitido por la Vicepresidencia Sectorial de Economía, el Ejecutivo indicó que el objetivo central de esta medida consiste en “colocar la economía al servicio del pueblo venezolano, liberar al país de la carga de la deuda acumulada y sentar las bases para un renacimiento de prosperidad, justicia e igualdad”. El documento destacó que Venezuela “cumplió históricamente con sus obligaciones internacionales” y demostró solvencia durante años. “Sin embargo, desde 2017 esa capacidad se vio impedida por las sanciones financieras impuestas al país. Como consecuencia, el Estado quedó excluido del acceso normal a los mercados de financiamiento, lo que limitó severamente la inversión en salud, electricidad, agua, educación, infraestructura y recuperación productiva”, asegura. “El pueblo venezolano demostró gran resiliencia para afrontar esta situación”, agrega el comunicado. ¿Qué significa esta decisión para Venezuela? Esta reestructuración representa el primer intento formal y público del Gobierno en años por renegociar el monto total de la deuda externa, que supera los 100 mil millones de dólares entre compromisos de la República y Pdvsa. De concretarse con éxito, el proceso podría permitir: La reducción del stock de deuda o la extensión de plazos de pago. El eventual regreso de Venezuela a los mercados financieros internacionales. Mayor acceso a créditos y financiamiento para importar bienes esenciales y ejecutar proyectos de infraestructura. Un alivio en la presión fiscal que actualmente absorbe recursos del presupuesto nacional. No obstante, los analistas advierten que el resultado dependerá de la aceptación de los tenedores de bonos (principalmente acreedores internacionales), del avance en las negociaciones políticas y de posibles modificaciones en el esquema de sanciones internacionales. Hasta ahora, el anuncio no detalla montos, plazos ni condiciones específicas de la reestructuración. Se espera que en las próximas semanas el Gobierno ofrezca mayor información sobre la metodología y los interlocutores involucrados. Esta medida se produce en medio de una economía que aún enfrenta alta inflación, caída de la producción petrolera y dificultades estructurales, pese a la mejoría registrada en los últimos dos años.



