El lanzamiento de Gemini 3 cambió el panorama: Google dejó de ser un rezagado en inteligencia artificial y ahora supera a los modelos más avanzados de OpenAI y Anthropic en complejo razonamiento, resolución de problemas y conocimiento científico. Incluso aventaja a GPT-5.1 en áreas como química, biología, física y matemáticas. El impacto fue inmediato. Las acciones de Alphabet subieron y los cofundadores Larry Page y Sergey Brin escalaron en la lista de multimillonarios: Page alcanzó US$264.400 millones y Brin US$245.300 millones. A esto se suma que Google negocia vender sus chips de IA (TPU) a Meta, compitiendo directamente con Nvidia, cuyas acciones cayeron hasta el 6%. Mientras tanto, xAI, la startup de Elon Musk, proyecta ser rentable para 2028 y afirma tener US$10.000 millones en efectivo, adelantándose incluso a OpenAI, que apunta a liquidez positiva recién en 2030. En Asia, China apuesta a las “fábricas oscuras”, plantas totalmente automatizadas operadas por robots e IA que funcionan 24/7, en un intento de conservar su liderazgo manufacturero. En Estados Unidos, Donald Trump creó una orden ejecutiva para impulsar la IA en la investigación científica mediante su iniciativa “Misión Génesis”. En el mundo tecnológico, AGI Inc. negocia una ronda de US$50 millones gracias a sus agentes de IA capaces de operar dispositivos como humanos. Finalmente, Napster enfrenta turbulencias: su CEO informó que un inversor clave no cumplirá con los US$3.360 millones prometidos, afectando planos de financiamiento y dejando sospechas de mala conducta. En internet, crece la preocupación por recetas de cocina generadas por IA que circulan como “contenidos reales”, arruinando platos y afectando a creadores gastronómicos. Forbes



