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Monday, May 4, 2026

Kevin Warsh llega a una Fed más reacia a bajar las tasas y con Jerome Powell como gran opositor interno

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Si bien ya cuenta con el camino despejado para ser el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) de EEUU, el periplo de Kevin Warsh recién comienza. A partir del viernes 15 de mayo empezará su “sintonía fina” para convencer al resto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo encargado de fijar la política monetaria, de que es necesario recortar las tasas, en un contexto en que el impacto inflacionario de la guerra en Medio Oriente ya comenzó a hacerse sentir en la economía norteamericana. La tarea no será fácil para el nominado por Trump. De hecho, la última decisión de política monetaria de la Fed fue muy elocuente en ese aspecto. Si bien el mercado daba por descontado que no habría movimientos en la tasa, que se mantuvo en 3,5%-3,75%, fue tomado por sorpresa por el nivel de disidencia. La votación fue 8 a 4, la mayor cantidad de votos en contra desde octubre de 1992. Stephen Miran, el gobernador designado por Trump, votó a favor de un recorte de 25 puntos, en línea con su sesgo ‘dovish’. Sin embargo, lo relevante fue la postura de los presidentes de las Fed regionales de Cleveland, Mineápolis y Dallas quienes votaron a favor de mantener las tasas, pero rechazaron la idea de introducir un sesgo bajista a la tasa de política monetaria. “La lectura del mercado es simple, incluso si Warsh asume con un sesgo más pro-recorte, va a tener serias dificultades para conseguir los siete votos que necesita para cortar tasas en lo inmediato”, explicaron desde Porffolio Personal Inversores (PPI). Jorome Powell: la piedra en el zapato de Warsh Sobre este punto, aparece un gran obstáculo para Warsh que tiene nombre y apellido: Jerome Powell, quien confirmó que seguirá en el banco central norteamericano con el cargo de gobernador hasta enero de 2028. El todavía presidente del organismo admitió que su intención original era retirarse por completo de la Fed, pero que los ataques legales de la administración trumpista, como la investigación del Departamento de Justicia sobre supuestos sobreprecios a las renovaciones de la sede de la autoridad monetaria, lo llevaron a cambiar su decisión y permanecer hasta que ese proceso se cierre con “transparencia y de manera definitiva”. Además, mencionó que existe una preocupación compartida entre otros miembros sobre la continuidad de los ataques políticos y judiciales hacia la institución. Se trata de una situación que no tiene precedentes dentro de EEUU. De hecho, se espera que en los próximos días la Corte Suprema decida sobre el intento de Trump de destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook en 2025, citando acusaciones de fraude hipotecario. Sobre la decisión de Powell de seguir dentro del organismo, Collin Martin, jefe de investigación y estrategia de renta fija del Centro Schwab para la Investigación Financiera (SCFR) explicó que “si Powell hubiera decidido irse, entonces el presidente Trump podría haber nombrado a otra persona. Posiblemente podría haber sido (Stephen) Miran, quien habría tenido que pasar por un nuevo proceso de confirmación”. La ausencia de uno de los pocos miembros del FOMC que hubiera respaldado un agresivo recorte de tasas, combinado con la fuerte disidencia de la semana pasada, hizo que las probabilidades de una baja en los tipos sean prácticamente nulas para este año. Según el Fed Watch de CME, en ninguna de las seis reuniones que restan para 2026 las posibilidades de nuevos recortes superan el 7%. Powell Warsh Powell le dejará el cargo a Warsh, pero seguirá dentro del organismo hasta 2028. El dilema de Kevin Warsh Una de las interrogantes que surgen de ese escenario es si Warsh votaría en contra de mantener o subir las tasas en caso de que esa sea la opinión mayoritaria. Solo ocurrió tres veces en la historia de la Fed: con Paul Volcker en 1986, con William Miller en 1978 y con Marriner Eccles a finales de la década de 1930. Se trataría de una jugada arriesgada, ya que podría ganarse rápidamente la enemistad de sus compañeros dentro del FOMC, como así también mostrarse “débil” frente a la administración de Trump. Consultada por Ámbito, la economista de GMA Capital, Rocío Bisang, consideró que Warsh “está en una situación compleja”. Por un lado, explicó que “impulsar una agenda abiertamente alineada con Trump puede debilitar su capacidad de construir consensos y erosionar su liderazgo hacia adentro, además de poner en cuestionamiento la independencia de la Fed”. Por otro lado, comentó que “no hacerlo puede significar una pérdida de apoyo por parte de la administración que lo impulsó”. De todas maneras, sostuvo que “da la impresión de que parte de su capital político también va a jugarse en cambios más estructurales dentro de la Fed (manejo del balance, coordinación con el Tesoro, entre otros) y ahí probablemente esté la verdadera vara con la que Trump termine por medir su gestión, incluso si en el corto plazo no logra impulsar recortes”. Los datos de empleo e inflación en la mira Ante este escenario, Warsh podría ganar adeptos dentro de la “mesa chica” si se observara una nueva debilidad en el mercado laboral o si la inflación comenzara a mostrar un progreso hacia el objetivo del 2% anual de la Fed. Este viernes se conocerá el dato de empleo. El analista del Grupo ING, James Knightley, explicó que espera “un aumento cercano a los 50.000 puestos en abril, con el empleo concentrado nuevamente en los servicios privados de educación y salud”, luego del incremento de 178.000 puestos en marzo. De todas maneras, argumentó que el aumento mensual del empleo fue en promedio, de solo 20.000 puestos de trabajo desde enero de 2025. “Por lo tanto, si EEUU no pudo generar un aumento significativo del empleo cuando la economía crecía con solidez y la confianza era alta, será mucho más difícil hacerlo ahora, con los enormes desafíos económicos y geopolíticos derivados del conflicto en Medio Oriente”. Así y todo, reconoció que los últimos informes privados arrojan señales mixtas: “Los índices de empleo del ISM apuntan a una contracción, mientras que los anuncios de despidos siguen siendo elevados y las encuestas de confianza del consumidor sugieren que la confianza en el empleo sigue deprimida. Sin embargo, las solicitudes de subsidio por desempleo son muy bajas y las estadísticas semanales de empleo de ADP han sido buenas”. El dato de inflación PCE de marzo, que se publicó el jueves pasado, confirmó el impacto del shock energético sobre los precios en EEUU. El índice general subió 0,7% mensual y trepó a 3,5% interanual desde 2,8% en febrero, su mayor nivel desde mayo de 2023. En PPI comentaron que “prácticamente todo” fue explicado por el salto en naftas y bienes energéticos, “que por sí solos representaron el 42% del aumento del gasto del mes”. No obstante, también reconocieron que “la inflación subyacente no muestra señales de contagio hacia el resto de la canasta”. “Hoy el contexto macro no parecería justificar un recorte”, sintetizó Bisang a este medio, y enfatizó que “no se ve un ‘driver’ claro que justifique una baja”.

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