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Friday, February 27, 2026

La maravilla del mundo antiguo que ‘aún vive’: sus restos fueron descubiertos bajo la arena y hoy puedes verlos gratis en un museo

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Ubicado en la actual Turquía, el Templo de Artemisa en Éfeso destacó como una de las Siete Maravillas del mundo antiguo por su escala monumental y riqueza artística. Según la Enciclopedia Británica, el rey Creso de Lidia ordenó su construcción hacia el 550 a. C., con dimensiones que superaron los 110 por 55 metros. Por su parte, la UNESCO resalta su relevancia espiritual al afirmar que el sitio fue “uno de los santuarios más grandes y poderosos”. La magnificencia de esta obra clásica cautivó a cronistas y poetas de la época. Antípatro de Sidón manifestó que, ante la belleza de este recinto, los demás monumentos “perdieron su brillo”, mientras que el viajero Pausanias lo describió como un edificio que supera “todas las construcciones de los hombres”. Pese a su antigua gloria, la World History Encyclopedia precisa que en la actualidad solo quedan cimientos y fragmentos de la estructura original que pueden ser vistos en un museo. Así era el enorme Templo de Artemisa El colosal monumento surgió de un culto local anatolio que después se integró a la tradición griega. Según la UNESCO, este recinto fue el eje del desarrollo de la ciudad. La Enciclopedia Británica añade que el patrocinio del rey Creso se consolidó al templo como un centro religioso y artístico de gran influencia en todo el Mediterráneo. La arquitectura destacó por su escalada sin precedentes. Plinio el Viejo, cronista clave del siglo I d. C., describió una estructura sostenida por 127 columnas, capaz de superar la magnitud de las obras humanas. Los historiadores rescatan el aporte de Plinio, quien definió al santuario como “el más maravilloso de la magnificencia griega”. El templo administraba vastas tierras y esclavos, además de ejercer funciones bancarias. Foto: National Geographic Además de su valor espiritual, el edificio funcionó como un motor económico y político para Éfeso. Su reconstrucción constante proyectó la riqueza de la urbe y su capacidad de movilización de recursos. Este prestigio le otorgó un lugar permanente en el canon de las Siete Maravillas, posición que lo convirtió en el destino predilecto de los viajeros antiguos. ¿Cómo se destruyó esta maravilla que desafió la ingeniería humana? Esta joya histórica sufrió un ciclo constante de devastación y resurgimiento. De acuerdo a la enciclopedia Británica, citada por National Geographic, Heróstrato incrementó la estructura en el 356 a. C., y tras su reconstrucción, los dioses la atacaron nuevamente en el 262 d. C. La cadena de agresiones impidió que la obra recuperara su esplendor original, lo que provocó su fragmentación mucho antes del inicio de la Edad Media. La caída final ocurrió en el 401 d. C. bajo el auge del cristianismo en el Imperio. La UNESCO advierte que actualmente “queda poco del famoso Templo de Artemisa”, mientras que la World History Encyclopedia señala que los sedimentos del río cercano sepultaron los restos. Así, la acción humana y la erosión natural eliminaron definitivamente este hito de la ingeniería antigua. El terreno donde se construyó el templo estaba marcado con mojones que significaban “propiedad de la diosa”. Foto: National Geographic El descubrimiento de sus restos que puedes conocer sin costo John Turtle Wood lideró el redescubrimiento durante las excavaciones financiadas por el Museo Británico entre 1863 y 1874. Tras años de búsqueda, el arquitecto localizó el sitio en 1869 bajo densas capas de arena y sedimento acumulados por el río Kaystros. Según la Universidad de Chicago, el hallazgo fue de gran complejidad técnica, pues el pavimento original del santuario apareció “veinte pies bajo la superficie”. Actualmente, la sala exhibe los vestigios recuperados en sus galerías de Londres. La institución confirma en su archivo oficial que Wood “excavó en la antigua Éfeso, donde descubrió el sitio del Templo de Artemisa”. Para visitar la colección, los interesados ​​pueden acceder al edificio principal en Bloomsbury. Entrada general al museo: gratuita. El sitio oficial del Museo Británico lo indica de forma explícita: “Entrada gratuita”. Reserva recomendada: el museo aconseja “reservar una entrada gratuita con antelación” para asegurar el horario y evitar filas. Horario general: todos los días de 10:00 a 17:00, con horario ampliado los viernes hasta las 20:30. Dirección principal: Great Russell Street, Londres, WC1B 3DG, con control de seguridad y revisión de bolsos. Importante: las exposiciones especiales sí pueden requerir ticket de pago, pero el ingreso a las galerías permanentes del museo es gratuito. La entrada al Museo Británico para ver los restos del Templo de Artemisa en Éfeso es gratuita. Foto: Encriptado

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