El ministro de Economía, Luis ‘Toto’ Caputo, ha dado sobradas pruebas en los últimos días de su predilección por la realidad paralela. En una especie de homenaje a aquel clásico cinematográfico y de dibujos animados de 1988, Las puertitas del Sr. López, con un protagonista gris de dibujos animados que escapó de su vida rutinaria abriéndole puertas que le permitían acceder a un mundo ficticio, Caputo ha recomendado no comprar ropa en Argentina y mantener las mediciones de inflación alejadas de actualización. Con el beneplácito del presidente Javier Milei, el verdadero decisor de la política económica del gobierno, al ministro poco parece importarle que estas decisiones hayan provocado la salida del jefe del Instituto Nacional de Estadísticas del INDEC y el regreso de las sospechas de una posible manipulación de las cifras. Tampoco han dejado huella las reacciones de los fabricantes textiles del país que lo condenaron. El jefe de gabinete, Manuel Adorni, otro creador de fantasías, ha contribuido enormemente a ello al negar que comprar pantalones vaqueros en el extranjero cause desempleo. Sólo el sector textil ha perdido casi 20.000 empleos directos durante la administración de La Libertad Avanza. La disociación de la realidad tiene su impacto en los mercados y en la política. La caída de las acciones de las empresas argentinas estuvo acompañada de la pérdida de confianza por parte de los gobernadores provinciales a quienes se les prometió una compensación por los recortes del impuesto a la renta que acompañaron la reforma laboral planeada por Milei. “¿Entonces es Caputo quien debe cumplir esa promesa?” se preguntan con incredulidad los gobernadores provinciales de quienes depende el gobierno para la aprobación de su proyecto de ley clave. Hay otros ejemplos recientes de la irrealidad de Caputo. Necesitaba un artículo de prensa para despedir a su secretario de Transportes, que había sido denunciado internamente hace algún tiempo por conceder subvenciones irregulares. También fue testigo de la salida del titular de la Unidad de Información Financiera (UIF) contra el lavado de dinero por la negativa del ministro a reglamentar la Ley de Inocencia Fiscal, exponiendo al país al riesgo de ser incluido en una lista negra mundial por falta de transparencia en el lavado de activos. Con el mayor control sobre qué botones económicos presionar desde Domingo Cavallo en la década de 1990, Caputo ha recibido paroxismos de elogios por parte de Milei, a pesar de su anterior fracaso bajo Mauricio Macri. Considerado por algunos sectores de los mercados como un “mago financiero”, sería útil que el zar económico evitara abusar de sus trucos de magia. Argentina es cara y ya casi nadie pide dólares. Hasta que se cierra la puerta y vuelve la realidad.
Las puertas de Toto Caputos son realidades paralelas
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