El pescador sueña con esa captura inolvidable que muchas veces parece inalcanzable. Peces que sobrevuelan la imaginación de quienes recorren cientos o miles de kilómetros detrás de un dato confiable o desafían las heladas mañanas de invierno en busca de una oportunidad única. Ese sueño puede hacerse realidad en algunos pocos lugares del país. Y si hablamos de pejerreyes gigantes, hay un nombre que sobresale por encima de todos: Cuesta del Viento. Este impactante espejo de agua color turquesa, rodeado por montañas y paisajes cordilleranos que parecen sacados de una postal, se ha convertido en un destino de culto para los amantes de la pesca deportiva. Allí los flechas de plata no se pesan por gramos. Se cuentan por kilos. Un escenario único El embalse está ubicado en la localidad de Rodeo, al norte de la provincia de San Juan. Para llegar es necesario recorrer unos 160 km por la Ruta Nacional 40 hasta Jáchal y luego otros 40 km por la Ruta 150. Cuando el lago aparece entre los cerros, el impacto visual es inmediato. Sus aguas cristalinas ocupan unas 3.000 hectáreas y conforman uno de los ambientes más espectaculares de la Argentina para combinar pesca, turismo y deportes náuticos. Pero detrás de semejante belleza se esconde el verdadero tesoro del lugar: una población de pejerreyes que alcanza portes extraordinarios y que transformó a Cuesta del Viento en una referencia obligada para cualquier pescador deportivo. Capturas inolvidables A pocos días del comienzo del invierno, Weekend Web consultó a referentes locales para conocer el estado actual del pesquero. Carlos Cano, profundo conocedor de la región, explicó que el cercano embalse de Punta Negra atraviesa un momento de buena actividad con pejerreyes chicos y medianos, aunque las mejores perspectivas siguen estando en Cuesta del Viento. Por eso nos puso en contacto con Carlos Del Carmen, guía y prestador turístico que opera en el dique y ofrece alojamiento en la zona. Desde el propio embalse, Del Carmen confirmó que la temporada mantiene un rendimiento muy parejo desde Semana Santa y que las condiciones climáticas han acompañado. “El frío todavía no se afirmó y los vientos han sido bastante benévolos”, comentó el guía que asiduamente ingresa en un cómodo trucker equipado con motor 60 hp y brinda la chance de equipos de pesca al pescador. Según explicó, las líneas de vuelo de entre 4 y 6 m, están ofreciendo los mejores resultados. Cuando el viento permite y no sopla en exceso obligándonos a cortar la faena, también existe la posibilidad de obtener buenas capturas pescando a flote. La carnada más efectiva continúa siendo la mojarra viva, aunque su disponibilidad suele ser limitada en la región. En Cuesta del Viento, hay dos posibilidades: dar con los grandes, o pescar juveniles. El pescado mediado no está. Eso lleva a que los pescadores usen anzuelos grandes, generalmente del número 8/0, en lo que es línea Sasame. De esta forma, se busca seleccionar los mejores peces. La espera puede hacerse larga por momentos, pero el premio suele justificar cada minuto. Las capturas más destacadas de la temporada están oscilando entre los 2,1 y los 2,9 kilos, tamaños que convierten al embalse sanjuanino en uno de los pocos lugares del país donde semejantes registros son relativamente frecuentes. Para cualquier pescador de pejerrey, encontrarse con un ejemplar de estas dimensiones representa una verdadera captura de trofeo. El viento que le da nombre al dique Si hay un factor que condiciona la pesca en este escenario es el viento. No por casualidad el embalse lleva el nombre de Cuesta del Viento. Durante las primeras horas de la mañana suele presentarse calmo, con una superficie completamente planchada que invita a navegar, pescar o recorrer sus aguas en kayak. Sin embargo, el panorama puede cambiar radicalmente después del mediodía. Los vientos comienzan a canalizarse entre los cerros y generan un oleaje sorprendente para un lago artificial. En cuestión de minutos, el escenario ideal para la pesca puede transformarse en un ambiente exigente donde la navegación es muy complicada. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la influencia del famoso viento Zonda, una de las características climáticas más representativas de San Juan. Más allá de los récords y las estadísticas, lo que realmente seduce a quienes llegan hasta Rodeo es la posibilidad de encontrarse con un pejerrey fuera de serie. No son pocos los pescadores que recorren cientos de kilómetros con la ilusión de clavar uno de esos colosos plateados que hicieron famoso al embalse sanjuanino, todos esos aficionados con la esperanza de que, detrás de ese pique, aparezca uno de los pejerreyes más grandes de la Argentina. Servicios: Cabañas Rincón del Viento. Tel.: (02644) 458576. Guía de pesca Carlos Del Carmen. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter En esta Nota
Los pejerreyes gigantes de San Juan que atraen pescadores de todo el país
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