Las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el precio de la ropa provocaron fuertes reacciones esta semana y los críticos acusaron al funcionario de no apoyar a la industria nacional. Caputo, de 60 años, fue duramente criticado por opositores políticos, empresarios y diseñadores de la industria textil luego de quejarse de los altos precios de la ropa y el calzado en Argentina. “Nunca en mi vida compré ropa en Argentina porque era un robo a la luz del día y los que tuvimos la oportunidad de viajar compramos en otro lado”, dijo Caputo en una entrevista. “Cuarenta y siete millones de argentinos han tenido que pagar por sus textiles y calzados el doble, el triple, el cuatro o incluso 10 veces más de lo que valen en el mundo”, continuó. Los comentarios se produjeron en medio de un debate más amplio sobre las importaciones, los niveles de empleo, el futuro de la industria local y la caída del consumo. Las palabras del ministro fueron duramente cuestionadas por Claudio Drescher, presidente de la Cámara Argentina de la Industria de la Confección (CIAI) y propietario de la popular marca de ropa femenina Jazmín Chebar, quien llevó las críticas un paso más allá. “No compren ropa y tampoco compren autos porque en Argentina cuestan el doble y no compren un Big Mac porque [in Argentina] es el segundo más caro del mundo y no van al supermercado porque los alimentos en Argentina cuestan más que en el mercado común europeo”, declaró con una fuerte dosis de sarcasmo. En entrevistas radiales, Drescher fue más allá y acusó a los funcionarios de evitar los problemas de fondo del sector. “Se han convertido en parte de la casta porque no resuelven los problemas sino que los evaden, siempre buscan atajos para no resolver las cuestiones fundamentales”, declaró. El empresario apuntó entonces directamente a Caputo: “Si Si hubiera sido un hombre de negocios, ya estaría arruinado porque no podía dirigir una empresa porque no tomó ninguna decisión correcta en sus anteriores períodos en el gobierno”. Drescher calificó el enfoque del ministro de “selectivo” y afirmó que el debate sobre el aumento de los precios va más allá del sector textil. Cuestionó las comparaciones con los países asiáticos y señaló: “Quiere comparar a Bangladesh con Argentina, olvidando que en dos años no han logrado desmantelar ni un solo impuesto”. “Los empresarios argentinos no queremos volver al pasado”, añadió, en referencia a la oposición peronista. “Ese proteccionismo no sirvió de nada. Pero yo diría que este liberalismo ingenuo y anticuado es un suicidio”. De la crítica se hizo eco el diseñador Benito Fernández, que describió el impacto de la crisis en la actividad. “He tenido que cerrar y echar a toda la gente que ha trabajado conmigo durante tantos años”, relató. “Siete de cada 10 telares están hoy parados en la Argentina” en un contexto de altos impuestos, inflación del costo en dólares y fuertes caídas del consumo, argumentó Fernández. La polémica se profundizó tras las declaraciones del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien sostuvo en una entrevista televisiva a mitad de semana que “importar jeans no le cuesta trabajo a nadie”. Esa afirmación fue rechazada por la economista Julia Strada, quien respondió en redes sociales: “Claro que se pierden empleos porque traer productos fabricados aquí genera crisis y cierre de empresas argentinas”, criticando duramente la postura del gobierno. – Noticias relacionadas con TIMES/NA/PERFIL



