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Monday, February 2, 2026

Luis Caputo: “Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo”

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La industria textil atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con niveles récord de capacidad ociosa, fuerte caída del empleo formal y un avance sostenido de las importaciones que reemplazan producción local, el sector se consolida como un caso emblemático de deterioro estructural, según datos de la Fundación Pro Tejer. En ese contexto, los reclamos empresariales por una baja de impuestos para mejorar la competitividad chocaron esta semana con una respuesta directa del ministro de Economía, Luis Caputo, que reavivó el debate. En diálogo con Radio Mitre, Caputo fue tajante al referirse al esquema de protección histórica del sector y reconoció que nunca compró ropa en la Argentina por sus elevados precios. “El sector textil es un caso emblemático de una actividad que fue protegida durante muchísimos años. Siempre se argumenta que hay 50.000 familias que viven de esto, pero al mismo tiempo hay 47 millones de argentinos que terminaron pagando la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo para sostener ese esquema. Eso perjudica especialmente a los que menos tienen”, sostuvo. El ministro fue más allá y apuntó a la distribución de los beneficios del modelo: “Las 50.000 personas que trabajan en el sector no son millonarias. Quienes realmente se beneficiaron fueron los dueños, a quienes conozco desde hace muchos años, y a los que les fue muy bien gracias a que los argentinos subsidiamos ropa hasta diez veces más cara. Lo que no se paga de más en indumentaria queda disponible para gastar en otras cosas, y esos recursos se terminan destinando a otras industrias. No todos van a reaccionar igual: habrá que competir por diseño”, afirmó. captura luis caputo Caputo fue tajante al referirse al esquema de protección histórica del sector Industria textil: producción en caída histórica Los datos productivos respaldan la gravedad del cuadro. En noviembre de 2025, la industria textil registró una caída interanual del 36,7%, y si se compara con noviembre de 2023, la contracción alcanza el 47,6%, el peor desempeño entre todos los sectores industriales. En el acumulado de enero a noviembre de 2025, la producción textil retrocede 6,4% interanual y se ubica 23,5% por debajo de los niveles de hace dos años. El informe de Pro Tejer advierte que no se trata de un fenómeno puntual: todos los segmentos del sector muestran mermas sostenidas. La situación se replica en la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que cayó 17,6% interanual en noviembre y acumula una baja del 19,3% frente a 2023. En términos anuales, la actividad del rubro retrocede 3,5%. Mientras la industria manufacturera en su conjunto registró una caída interanual del 8,7%, el textil se posiciona como el sector de peor desempeño relativo. Capacidad ociosa récord y empleo en retroceso La magnitud de la crisis se refleja con claridad en el uso de la capacidad instalada. En noviembre, el sector textil operó con apenas 29,2% de utilización, el nivel más bajo de toda la industria argentina. En términos prácticos, siete de cada diez máquinas permanecen detenidas, un récord desde que existen estadísticas comparables. En el acumulado del año, la utilización promedio alcanza solo 40,6%, confirmando dos años consecutivos de deterioro. Mientras el promedio industrial se ubica en 57,7%, el textil opera casi 30 puntos por debajo. El impacto sobre el empleo es directo. Desde diciembre de 2023, el empleo asalariado registrado en textiles, confecciones, cuero y calzado cayó 15%, lo que equivale a 18.180 puestos de trabajo perdidos. Se trata de la mayor contracción porcentual entre todos los sectores productivos, incluso por encima de la construcción. En octubre de 2025, el sector registra apenas 102.700 empleos formales, consolidando una tendencia de caída persistente. La crisis también se refleja en el entramado productivo. En menos de dos años, cerraron 558 establecimientos textiles, una contracción del 9% del total de empresas del sector. El segmento más afectado es cuero y calzado, con una caída del 15% en la cantidad de firmas, mientras que la indumentaria perdió 259 empresas. A nivel industrial general, la manufactura perdió 2.380 establecimientos, pero el textil muestra una contracción proporcionalmente mayor. Uno de los puntos más llamativos del informe es la desconexión entre consumo y producción local. En 2025, las ventas reales de prendas, calzado y textiles para el hogar en supermercados crecieron 23,7%, pero gran parte de esa demanda fue abastecida con productos importados. En los shoppings, en cambio, las ventas permanecen estancadas y muchas operaciones se realizan con rentabilidad negativa, es decir, por debajo de los costos de producción. El patrón es claro: el consumo no desaparece, pero la producción nacional pierde participación, en un escenario que expone los límites del modelo previo y acelera el debate sobre el futuro del sector en un contexto de mayor apertura y competencia.

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