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Tuesday, January 20, 2026

Mileis motosierra implacable la gran promesa de campaña que cumplió

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Entre las muchas promesas de campaña que llevaron a Javier Milei -para sorpresa de muchos- a la Presidencia, algunas, ya se sabe, sólo serán recordadas por estar archivadas en los archivos. La dolarización sería una de ellas, al menos en su primer mandato. No por falta de convicción de su parte, sino por imposición de sus dos principales patrocinadores: ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) ni la administración de Donald Trump en Estados Unidos apoyan la idea. Sin estos patrocinadores, cualquier intento de implementación sería imposible. La implosión del Banco Central pertenece a la misma lista. La eliminación de la inflación está en proceso de discusión. Si bien reduce estructuralmente el aumento de los precios, Milei probablemente terminará su mandato de cuatro años con el Índice de Precios al Consumidor de Argentina más alto de lo prometido y tal vez todavía en dos dígitos, tal vez incluso con un “dos” como el primero de esos dígitos. Parece casi imposible que 2026 acabe con el 10 por ciento previsto en el Presupuesto (ya veremos este año). Sin embargo, en un capítulo del manifiesto de campaña de Milei, la implementación y la voluntad de profundizar están más allá de toda discusión. El superávit fiscal contra todo y contra todos será seguramente la herencia más importante que Milei deje a sus sucesores, incluido posiblemente él mismo para un mandato presidencial 2027-2031. El líder de La Libertad Avanza demostró literalmente al mundo este mes que era capaz de llevar las cuentas públicas de Argentina de un déficit fiscal de más de tres puntos porcentuales a un superávit primario (ingresos menos gastos) de 1,8 por ciento del Producto Interno Bruto en 2024 y 1,4 por ciento en 2025. Teniendo en cuenta que un punto representa aproximadamente 5.000 millones de dólares (un cálculo conservador), Milei sacó al país de un drenaje de 15.000 millones de dólares a ahorros acumulados de 15.000 millones de dólares en sus dos primeros años. años de gobierno. En términos reales, se trata de un movimiento monetario de aproximadamente 30 mil millones de dólares. Y si su desempeño en los dos últimos años de su mandato se repite al menos en un punto porcentual, el cambio de tendencia acumulado superaría los 40.000 millones de dólares en total. Hay que reconocer y decir –con sus pros y sus contras– que en la historia económica de Argentina nunca ha habido una austeridad a tan gran escala, como la emprendida desde finales de 2023 por el gobierno libertario. Por no hablar de la acumulación de cuentas públicas desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta ahora. Nadie se acerca siquiera. Nadie puede dudar ni del logro ni de la convicción que hay detrás. Lo que se puede hacer en esta etapa es medir los costos. Las cifras de 2025 fueron analizadas detenidamente por el economista Nadin Argañaraz, director del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), quien informó que el superávit primario acumulado hasta diciembre pasado alcanzó el 1,4 por ciento del PBI y el financiero (después del pago de los intereses de la deuda) el 0,2 por ciento del PBI anual. En relación a 2024, el superávit primario cayó 0,43 puntos porcentuales mientras que el superávit fiscal cayó 0,13 puntos porcentuales del PBI. El FMI tiene en cuenta que el ex Ministro de Economía Luis “Toto” Caputo puede mirar a los ojos a su equipo de seguimiento cuando llegue a Buenos Aires el próximo mes, mostrando con vehemencia su logro. Esto representa el dinero no impreso con la cantidad de pesos arrojados al sistema financiero para cubrir déficits fiscales en cero. Evidentemente, no se puede decir lo mismo de las reservas internacionales del Banco Central, donde Caputo y su equipo no lograron cumplir los objetivos en 2024 y necesitarán una dispensa de los técnicos del Fondo. Esto ya se anunciará el próximo mes. Analizando las cifras, como afirma el IARAF, como resultado de la ejecución presupuestaria por parte del sector público el mes pasado, el superávit primario acumulado equivaldría a 1,4 por ciento del PBI. El superávit fiscal sería el equivalente a 1,2 por ciento del PBI sin contar los intereses capitalizados. El superávit primario fue del 1,8 por ciento del PIB en 2024 y el superávit fiscal del 0,3 por ciento. En relación al año anterior (2024), la dinámica de los ingresos influenciada por los recortes de impuestos y los aumentos del gasto real en pensiones y otros rubros determinaron un deterioro relativo. La situación se complica este año porque existen varios desafíos fiscales, basados ​​en expectativas de que el gasto agregado no disminuirá en términos reales, junto con esperanzas de un aumento real de los ingresos sin considerar los efectos de la posible aprobación del proyecto de Reforma Laboral y otras leyes. Como se informó, el FMI está observando muy de cerca las lentas reacciones de los ingresos fiscales ante el aumento de la inflación. Eso también está por verse. Lo que es real y cierto es dónde ha caído el ajuste fiscal en los dos primeros años de gobierno, sobre todo respetando el área de la administración pública nacional donde ha reinado absolutamente la austeridad directa de Milei, su pueblo y su ideología. Así lo analizó también Argañaraz, quien informó que a noviembre pasado la nómina era de 281.785 puestos frente a 341.473 en diciembre de 2023, una caída de 59.688 puestos. De la caída total, la administración central representó el 26 por ciento, la administración descentralizada el 33 por ciento y las empresas estatales el 34 por ciento. Un dato notable es que el número de empleados públicos dependientes de la administración nacional disminuyó cada mes, siendo la administración central la más afectada con 15.780 puestos. Le siguieron Correos con 5.191 empleados menos, Ferrocarriles con 3.504, Hacienda ARCA y Aduanas con 3.152, CONICENT (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas) con 2.074, Banco de la Nación Argentina con 2.010 y Aerolíneas Argentinas con 1.913. Al analizar la intensidad de la reducción en cada institución según los puestos de trabajo registrados, surge que cuatro fueron recortados en un 100 por ciento, es decir, desaparecieron. Estos fueron ENOHSA (Ente de Obras Hídricas de Saneamiento) contra la contaminación del agua, INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), INAFCI (Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena) y Desarrollo de Capital Humano Ferroviario Sapem que supervisa los museos ferroviarios. A este cuarteto le siguieron la Agencia de Publicidad del Estado Sociedad Anónima Unipersonal para publicidad estatal con una reducción del 79 por ciento, el instituto cinematográfico INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) con un 51 por ciento menos de personal y la Casa de Moneda con un 44 por ciento. En el otro extremo, las cuatro instituciones con el menor porcentaje de reducción de puestos fueron el INSSJP (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) con un cinco por ciento, el CONICET con un 7,5 por ciento, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) con un 10,5 por ciento y el SENAS (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) con un 10,5 por ciento. Una motosierra directa y dura que lleva al cierre de departamentos estatales y oficinas públicas, el más duro desde la llegada de la democracia y también más allá. Quizás sea arriba en este departamento donde Javier Milei más cumplió sus promesas electorales.

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