¡No estamos contando con tramposos para institucionalizar el país!

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Foto: EFE Por Antonia Muñoz Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (AN) y hermano de la presidenta encargada, manifestó (palabras más palabras menos) no tener cabeza para pensar en la reorganización del Consejo Nacional Electoral (CNE) ni del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) porque estaba demasiado ocupada en la tragedia producida por los terremotos ocurridos el 24 de junio de 2026. Además, ironizó: ”Si saben contar, conmigo no cuenten”. Igualmente, con el cinismo de siempre, y hablando como el más querendón de los venezolanos, dio a entender que en este momento, pensar en nombrar un CNE y un TSJ era como ”mentarle la madre” a los venezolanos que habían sufrido directamente las consecuencias del terremoto. ¡Quien no lo conozca que lo compren! Si en verdad le duelen tanto los venezolanos ¿Por qué el gobierno que su hermana, él y otros más usurpan, tardó más de 48 horas en apersonarse en los sitios donde el sismo actuó con más fuerza, y mucho más tiempo en proporcionar algún auxilio idóneo? ¡Cómo será la ineficiencia de ese grupo de usurpadores, que llegó primero el gobierno que los tutela! ¿Será que estaban esperando la orden de sus jefes estadounidenses ya sus marines para actuar? En lo que sí tiene razón el presidente de la AN, es que ni con él ni con ese equipo podemos contar, porque la mayoría de los venezolanos queremos al frente de los cinco Poderes Públicos Nacionales (Poder Ejecutivo, AN, CNE, TSJ y Poder Ciudadano) a funcionarios honorables, honestos, equilibrados, tolerantes y respetuosos de la Constitución y demás leyes de la República. En otras palabras, queremos al frente de los Poderes Públicos, comenzando por el CNE y el TSJ, a venezolanos amantes de la Justicia, de la paz y de la democracia. Sin embargo, es bueno que sepan que a todos los venezolanos nos duele la pérdida de tantas vidas, nos duele que tantos venezolanos hayan perdido, además de sus seres queridos, sus hogares y sus enseres. Por lo tanto, pensando en las víctimas del terremoto y en el resto de los venezolanos, también nos duele que el gobierno interino vaya a utilizar esta tragedia como excusa para seguir arruinándonos la vida, y conste, que no sólo nos referimos a ruina económica. Por esta razón, la mayoría de los venezolanos sí tenemos cabeza para exigir cambios de gobierno en Venezuela, y esto no puede ocurrir si primero no se cambia el Poder Electoral y el TSJ, para que en el tiempo mínimo razonable puedan realizarse elecciones transparentes, libres y creíbles. Terminaron de quitarse la careta Ese día Nicolás Maduro cumplió su amenaza de quedarse en el gobierno por las malas. Ese día pasó de autoritarios a dictadores. Como obtuvo el rechazo mayoritario del pueblo venezolano (67 %) decidió que Elvis Amoroso, el presidente del CNE, el 28 de julio de 2024, en la noche, presentara unos números inventados y declarara ganador a Maduro, y posteriormente el lunes 29 de julio, lo proclamó presidente electo. Como sabían que no podían presentar los votos desglosados, con los cuales supuestamente ganados, acudieron a la trampa que siempre tienen armada: decidió que Maduro fuera a la Sala Electoral del TSJ para que le ratificaran ”el triunfo”. De esta manera, la Sala Electoral del TSJ montó aquel show de unos supuestos peritos revisando actas, que obviamente no eran las del CNE. Todo esto para certificar el supuesto triunfo de Maduro con el 51,20% de los votos. Después del primer acto de la comedia montada por la Sala Electoral, la Sala Constitucional entró en escena y ratificó el supuesto triunfo. Ya ustedes saben que la decisión de la Sala Constitucional parece ser inapelable, como si fuera palabra santa. Sin embargo, el ex candidato presidencial, Enrique Márquez, apoyado por abogados constitucionalistas, sabía que, si se podía apelar la decisión de la Sala y lo hizo. Lamentablemente pagó su ”osadía” con un año de cárcel. Por eso necesitamos Poderes Públicos dirigidos por venezolanos honestos, con conocimiento y solvencia moral, que les permita cumplir y hacer cumplir la Constitución. ¿A quién se le ocurre que los mismos que por tantos años han violado sistemáticamente la Constitución, puedan nombrar funcionarios que no sean sus incondicionales? Las universidades deben dar más luces Tenemos claro que la Sala Constitucional no corregirá ninguna controversia que se presente con las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo, el Poder Electoral, la Sala Electoral, ni con ningún otro Poder Público, porque como el resto de las instituciones está subyugada al Ejecutivo. En este sentido, nos atrevemos a pedirle a la Academia, a los colegios profesionales, y por supuesto a los ciudadanos conscientes de la tragedia de ingobernabilidad que está viviendo Venezuela, que se pronuncia, y le ”plantemos cara” al gobierno usurpador, el cual con tal de mantenerse en el poder nos están convirtiendo en colonia. Sin embargo, debemos apartar nuestras diferencias y saber que, por ahora, los únicos requisitos que se necesitan en esta lucha es el respeto a la Constitución y el amor a la Patria libre y soberana que nos legaron nuestros Libertadores. No puede ser que alguien cree que porque el actual gobierno saqueó y arruinó al país material y moralmente, la solución sea convertirnos en una colonia estadounidense. Una cosa es tener relaciones diplomáticas y comerciales con Estados Unidos, y otra bien distinta es que ellos manejen los recursos y el destino de nuestra Patria. Las escuelas de Derecho y Ciencias Jurídicas de Venezuela, tanto las públicas autónomas como las privadas no arrodilladas, con sus decanos al frente, tienen que seguir pronunciándose en relación a la correcta interpretación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En este sentido, nos alegró mucho ver al Dr. Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), pronunciarse en relación a la interpretación correcta de los artículos 233 y 234 de la Carta Magna, los tratan cuales sobre qué hacer ante la ausencia temporal y absoluta del Jefe de Estado. El Dr. Apitz, también fue muy enfático en relación al invento del término de ”ausencia forzosa” que no existe en nuestra Constitución. Igualmente nos parece muy talentoso ver la posición firme de las ex magistradas, Cecilia Sosa y Blanca Mármol de León. Sin embargo, nos quedamos esperando puestos similares de especialistas en Derecho y Ciencias Jurídicas de las Universidades del Zulia, de Carabobo, de los Andes, de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). Ante la pérdida de la República, las universidades, ni los colegios de especialistas, ni los ciudadanos conscientes pueden ni deben guardar silencio. Lo que se nos viene encima no es juego. Estamos perdiendo nada más y nada menos que la libertad, la independencia y la democracia. *** Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores. De la misma autora: La Constitución no es el problema

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